jueves, 25 de julio de 2013

Helloween Keeper of the seven keys


Canciones del arquero. José María Espinasa.


......I

La flecha en su vuelo
llega y es herida
y la herida es
recuerdo de la flecha
en vuelo.
Boca abierta que nos dice
en su silencio
el desamor del arquero.



......II

Desamor de sí
la flecha
que de los ojos
vuela a los ojos
buscando no el amor
sino su herida.



......III

La mano caída
la cuerda ya sin motivo,
la madera nerviosa.
Del otro lado la belleza
esquiva siempre
hace señas
La búsqueda, el disparo
El gesto inútil
de dar en al blanco.
(Detrás del arquero
espera sonriente
a que la mire
la belleza).

Rata Blanca Otoño medieval


Los feroces racimos. Aurora Luque.

Palabras susceptibles de encenderse,
risas como uvas frescas y doradas,
cuerpos para tatuarlos con palabras,
mares que se maduran en la luz.

Los dioses no podrían darte más.
Te dan, última fruta de la cesta,
los feroces racimos del deseo,
su pulpa ensangrentada.

Secret Garden In our tears


Muchacha mirando al Sena. Enzia Verduchi.

Desde el Pont Neuf la muchacha mira al Sena:
manso caudal sitiado por la piedra.
Ella piensa en el amante,
en el beso aún húmedo en los labios.
“Mañana es nunca”, se dice.
La tarde se diluye en sus ojos:
vaho, enceguecido espejo.

La tierra nativa es el polvo
en las suelas de los zapatos;
huellas, islas flotantes,
van con uno hasta ser viento.

La muchacha observa un pañuelo
ondeando entre las ramas:
no hay reflejo que las aguas no se lleven.

Sarah Jezabel Deva A newborn failure


Islas del departamento de belleza. Dana Gelinas.

Como en una Bagdad de escaparate
voy por la pasarela de espejos.

―Para que no pesen los párpados
para las manos suaves
para el cuello liso
para los senos firmes
para un derrière perfecto
para el brillo del cabello
para los ojos brillantes,
reina.

Las hechiceras del Departamento de Belleza
se desdoblan en pregones:

buscan envolverme
lámpara en mano.

Maldicen a mis espaldas.

Edguy Wash away the poison


Quien se arranca el corazón del pecho... Paul Celan (1920-1970)

Quien se arranca el corazón del pecho en la
noche, quiere alcanzar la rosa.
Suya es su hoja y su espina,
a él le deposita la luz en el plato,
a él le llena los vasos de aliento,
a él le susurran las sombras del amor.

Quien se arranca el corazón del pecho hacia la
noche y lo lanza a lo alto,
ése no yerra el blanco,
ése lapida la piedra,
a él le suena la sangre del reloj,
a él le quita su hora con un golpe el tiempo de
la mano:
él puede jugar con pelotas más bellas
y hablar de ti y de mí.

Yngwie Malmsteen Prisoner of your love


Tarde. Idea Vilariño.

Cuerpos tendidos, cuerpos
infinitos, concretos, olvidados del frío
que los irá inundando, colmando poco a poco.
Cuerpos dorados, brazos, anudada tibieza
olvidando la sombra ahora estremecida,
detenida, expectante, pronta para emerger
que escuda la piel ciega.
Olvidados también los huesos blancos
que afirman que no es un sueño cada vida,
más fieles a la forma que la piel,
que la sangre, volubles, momentáneas.
Cuerpos tendidos, cuerpos
sometidos, felices, concretos,
infinitos...
Surgen niños alegres, húmedos y olorosos,
jóvenes victoriosos, de pie, como su instinto,
mujeres en el punto más alto de dulzura,
se tienden, se alzan, hablan,
habla su boca, esa un día disgregada,
se incorporan, se miran, con miradas de eternos.

Rhapsody The magic of the wizard´s dream


Soy una criatura. Giuseppe Ungaretti (1888-1970)

Como esta piedra
del S. Michele
tan fría
tan dura
tan reseca
tan refractaria
tan totalmente inanimada

Como esta piedra
es mi llanto
que no se ve

La muerte se paga
viviendo

Heart Stranded


Los desvanecidos. Marianne Toussaint.

Este mar gris
es una navaja oculta bajo mi almohada.

Camino sobre la dureza de un mar que se distiende
como un pulmón enfermo.
respira aún la navaja:
el filo con que entran las fotos del mar.

Bon Jovi I´ll be there for you


Sueños. Antonio Deltoro.

En las noches de lluvia la oreja derecha la oye caer
mientras que la izquierda escucha en la blancura;
la almohada se calienta y la volteo
y una brisa marina se va colocando en el sofoco;
la oreja la recoge de la tela.
Si pongo el oído izquierdo subo por la Barranca del Muerto,
me pierdo en la ciudad,
me sorprendo desnudo en el camión.
Si pongo el oído derecho,
me llega tu calor, sueño con partidos inacabables de frontón.
La misma almohada, como si llevara en su blancura
caracolas distintas, me guía,
y a mí que me muevo dormido,
me van llevando los sueños.
La almohada es una concha que despierta de noche
y que en el día recibe el sol plácidamente.

W.A.S.P. Forever free


Género. Adélia Prado.

Desde un tiempo antiguo hasta hoy,
cuando un hombre me toma de la mano,
saltan dos recuerdos guareciendo
la secreta alegría de mi sangre:
la pelvis de la mujer es más ancha que la del hombre,
en función de la maternidad.
El Osvaldo Bonitao está saltando el muro de doña Gleides.
La primera, la saqué de un libro de anatomía,
la segunda, de un cuchicheo de María Vilma.
¡Oh! ¿por tan poco me incendiaba?
Yo estoy hecha de paja,
¿mujer que los griegos despreciarían?
Yo soy de barro y loca.
Soy barroca.

Mortal Love Memory


Tú duermes, ya lo sé... Julia Prilutzky Farny (1912-2002)

Tú duermes, ya lo sé.
Te estoy velando.
No importa que estés lejos,
que no escuche
tu cadencia en la sombra;
no importa que no pueda
pasar mi mano sobre tu cabeza,
tus sienes y tus hombros.

Yo estoy velando, siempre.
No importa que no pueda acurrucarme
para que tú me envuelvas sin saberlo,
para que tú me abraces sin sentirlo,
para que me retengas
mientras yo tiemblo y digo simplemente
palabras que no escuchas.
Yo puedo estar tan lejos
pero sigo velando cuando duermes.

Guns N´ Roses Knocking on heaven´s doors


Canción del este. Álvaro Mutis.

A la vuelta de la esquina
un ángel invisible espera;
una vaga niebla, un espectro desvaído
te dirá algunas palabras del pasado.
Como agua de acequia,
el tiempo cava en ti su arduo
trabajo de días y semanas,
de años sin nombre ni recuerdo.
A la vuelta de la esquina te seguirá esperando vanamente
ese que no fuiste, ese que murió
de tanto ser tú mismo lo que eres.
Ni la más leve sospecha,
ni la más leve sombra
te indica lo que pudo haber sido
ese encuentro. Y, sin embargo,
allí estaba la clave
de tu breve dicha sobre la tierra.

Galadriel The flower and the dark butterfly


Nocturno en el que nada se oye. Xavier Villaurrutia (1903-1950)

En medio de un silencio desierto como la calle antes del crimen
sin respirar siquiera para que nada turbe mi muerte
en esta soledad sin paredes
al tiempo que huyeron los ángulos
en la tumba del lecho dejo mi estatua sin sangre
para salir en un momento tan lento
en un interminable descenso
sin brazos que tender
sin dedos para alcanzar la escala que cae de un piano invisible
sin más que una mirada y una voz
que no recuerdan haber salido de ojos y labios
¿qué son labios? ¿qué son miradas que son labios?
Y mi voz ya no es mía
dentro del agua que no moja
dentro del aire de vidrio
dentro del fuego lívido que corta como el grito
Y en el juego angustioso de un espejo frente a otro
cae mi voz
y mi voz que madura
y mi voz quemadura
y mi bosque madura
y mi voz quema dura
como el hielo de vidrio
como el grito de hielo
aquí en el caracol de la oreja
el latido de un mar en el que no sé nada
en el que no se nada
porque he dejado pies y brazos en la orilla
siento caer fuera de mí la red de mis nervios
mas huye todo como el pez que se da cuenta
hasta ciento en el pulso de mis sienes
muda telegrafía a la que nadie responde
porque el sueño y la muerte nada tienen ya que decirse.

Bonfire Rivers of glory


Primeras tardes en Lesbos. Josefa Parra Ramos.

.....Recuerda aquellas tardes de noviembre.

......................................................La lluvia
hacía del patio claustro, y el olor de la tierra
subía hasta la ventana donde nos asomábamos.
Era entonces la casa aún más nuestro refugio,
la isla donde hacíamos madurar nuestras manos,
nuestros cuerpos apenas estrenados.

.....................................................Llovía,
pero era en otro mundo. En el nuestro, jardines
de carne florecían, arboledas en ciernes;
la rosa de tu vientre contradecía al otoño.
.....Recuerda aquellas tardes... Dormías tras el abrazo
lo mismo que un ambiguo ángel de primavera,
con la frente poblada de besos y de lirios.

Gamma-Ray Lake of tears


Refrán de ciegos. Luis Vicente de Aguinaga.

Alzar la frente
no es mirar todavía.
Tú levantas la cara, hueles algo
en los principios de la lluvia
y no estás viendo.
Lejos de ti,
yo reconozco el mar que se aproxima
y no estoy viéndolo.

No miramos tampoco
al abrir las persianas o los párpados
ni al oír que los ojos
en verdad son ventanas.
Lo que supone todo el mundo
lo ignoramos nosotros.
¿Hay de verdad un rostro
detrás de cada máscara?

En el techo de asbesto
resuenan las primeras gotas.
El rayo escribe letras
doradas en el muro, y van borrándose:

formas de un tiempo ciego,
resplandores de inminencia y presagio.

Las manos huecas,
las cuencas de los ojos
y el agua de alejadas cavidades
presienten el espacio en que no estamos.

Bryan May Back to the light


De círculo y ceniza. Piedad Bonnett.

Tu boca viene a mí, sólo tu boca.
Viene volando,
libélula de sangre, llamarada
que enciende ésta mi noche de ceniza.
Toda la sal del mar habita en ella,
todo el rumor del mar,
toda la espuma.
Boca para los besos dibujada,
donde duerme tu lengua tentadora.
Todo el vino del mundo está en tu boca,
todo el pecado
y la inocencia toda.
Boca que calla y cuando dice, oculta.
Capaz de toda la verdad tu boca,
de toda la verdad y la mentira.
Ríe tu boca y se despierta el día.
(Relámpagos de nieve hay en tu risa).
Como un tropel de potros me atropellan
los besos de tu boca deliciosa;
tu boca, mariposa equivocada,
tu boca ajena que se desdibuja
en mi noche de círculo y ceniza.