lunes, 16 de septiembre de 2013

Lunatica Fable of dreams


A él. Gertrudis Gómez de Avellaneda (1814-1873).

No existe lazo ya; todo está roto;
plúgole al cielo así; ¡bendito sea!
Amargo cáliz con placer agoto:
mi alma reposa al fin: nada desea.

Te amé, no te amo ya: piénsolo al menos;
¡nunca si fuere error la verdad mire!:
que tantos años de amargura llenos
trague el olvido, el corazón respire.

Lo has destrozado sin piedad; mi orgullo
una vez y otra vez pisaste insano...
más nunca el labio exhalará un murmullo
para acusar tu proceder tirano.

De grandes faltas vengador terrible
dócil llenaste tu misión, ¿la ignoras?
no era tuyo el poder que irresistible
postró ante ti mis fuerzas vencedoras.

Quísolo Dios y fue: ¡gloria a su nombre!
Todo se terminó: recobro aliento,
¡Angel de las venganzas! Ya eres hombre...
ni amor ni miedo al contemplarte siento.

Cayó tu cetro, se embotó tu espada…
Mas ¡ay! ¡Cuan triste libertad respiro!
hice un mundo de ti que hoy se anonada,
y en honda y vasta soledad me miro.

¡Vive dichoso tú! Si en algún día
ves este adiós que te dirijo eterno,
sabe que aun tienes en el alma mía
generoso perdón, cariño tierno.

My dying bride Sear me III


Los cuervos. George Trakl (1887-1914)

Sobre el negro rincón acosa
la sombra de los cuervos al mediodía,
rozando la cierva en agria algarabía,
puede verse cuán huraños reposan.

Oh cómo agitan la sombría calma
en un campo que extasía,
cual mujer que grave intuición cautiva;
puede oírse cuando regañan

por carroña, que por allí han de oler,
y vuelven de pronto al norte el vuelo;
como un cortejo se pierden en el cielo,
en aires que tiemblan de placer.

Morgart Sinfonie 5 In A Dur


Pecado. George Herbert (1593-1633)

Señor, con qué prolijidad nos has encerrado!
Primero nos sazonan nuestros padres;
Luego los maestros nos entregan las leyes;
Nos envían amordazados hacia las reglas de la razón,
Los santos mensajeros, los púlpitos y los domingos;
El dolor que espía al pecado,
Las variadas aflicciones,
Angustias de todo tamaño,
Finas redes y engaños para cazarnos,
Biblias abiertas descuidadamente,
Millones de sorpresas;
Bendiciones previas,
Lazos de gratitud,
Melodías de gloria resonando en nuestros oídos;
Afuera, nuestra vergüenza;
Adentro, nuestras conciencias;
Ángeles y perdón,
Eternas esperanzas y temores.
Y sin embargo,
Un íntimo y perverso pecado
Destruye todas estas vallas,
Toda esta celestial edificación.

Offertorium Die Sterne


Luz en la oscuridad. George Heath (1844-1869)

Cuando el alma es abrumada por la penumbra,
La tristeza, el dolor, y la preocupación;
Cuando el futuro parece oscuro como la tumba,
Y el presente un golfo de desesperación;

Cuando la vida parece una plaga solitaria,
Una carga que llevamos diariamente;
Cuando esperanza huye rápidamente,
Y el placer lejos se desvanece;

Cuando el alma se atormenta en soledad,
Y regaña su destino inmutable;
Cuando el corazón en roca parece coagularse,
Detrás del peso insoportable de la desgracia,

Tal vez un dulce e inocente niño
Deposite un beso en tu mejilla pálida,
Y diga: "Cómo le quiero", y sonría
Con una mirada de dicha inefable.

O quizás una esposa cariñosa
Te ofrezca esperanza incluso en el final;
O tu mano sea aferrada firmemente
Por el cálido afecto de un amigo.

Cuando hermosos y elocuentes ojos
Caigan tiernamente sobre los tuyos;
Cuando los corazones se compadezcan del tuyo,
Mostrándote que no estás solo;

Qué un rayo de luz inalcanzable
Emocione tu alma y alcance tu humanidad
Dispersando la penumbra de la noche,
Y barra hacia el día tu oscuridad.

Y así te dará nuevo coraje y esperanza,
Aligerando tu carga, tus tribulaciones;
Te dará fuerza para contener las aflicciones,
Y en la desesperanza ya nunca caerás.

Shadowcast Mass Placebo


La sombra de la muerte. George Heath (1844-1869)

Escucho una extraña música en los árboles;
Veo su suave melodía agitándose
Sobre nubes y espigas; casi puedo sentir la brisa
Que ondea sobre las brillantes plumas de las aves,
Corriendo y saltando de rama en rama;
Una salvaje dicha por la vida se expande
Y retorna desde el Otro Mundo hasta mí;
Radiante en su melodía yace sobre mí,
Estremece mi espíritu, como el viento de estío
Que tiembla sobre las penas del sauce,
En una extraña y frágil tristeza:
Alegre, dolorosa, silenciosa,
Difusa, vaga, indefinida.

Aquí descanso entre los despojos
De mi esperanza; ¿debo dejar atrás
Todas las visiones hermosas y grandes;
Agotando la vida en su porción de poesía?
¡Estoy muriendo!
¡Oh, Luz maravillosa! ¡Oh, Música cautivante!
Mi alma ha reposado con vosotras.

¡Oh, Belleza, celestial belleza! ¿Es por ti
Que debo pasar y desaparecer,
Aunque tu seas siempre nueva,
Recién nacida y resplandeciente como el rocío?
Me he sentido cómodo entre los Grandes,
Los Justos y los Magnificentes;
¿Es posible que la mano
Que azotó la nota mística
De su vasto instrumento,
Pueda perecer completamente?
¿Es posible que la noche
En la que ahora me hundo
No conozca un nuevo amanecer?
¿Puede este sentimiento finalmente decaer?
¡Oh, espíritu, inclina tu frente!
¡Oh, alma, hinca tus rodillas!
Aguarda en calma hasta que la luz
Quiebre tu temblor, tu profunda ansiedad.

¡Lejos se esconde la eternidad!
¿Qué es esta Sombra, este Misterio?
¡El libro más sagrado!
Grandes hombres han venido
Desde épocas aciagas, con sus agonías oscuras,
Implorando, dudando, inciertos.
La ferocidad inexpresable del espíritu mudo
Se aferra a tí.

¡Oh, espíritu, desciende sobre mí;
Desencadena mi interior mientras te observo!
Mis manos son atadas frente a mi,
Y mis ojos se han vaciado en plegarias.
¡Tú, Hombre del Calvario!
¡Tú, el Justo entre los justos!
Con la sangre expiatoria en tu frente y tu costilla,
Acércate, y deja que bese vuestros pies,
Deja que reciba tu santidad, y que mi alma se eleve
Completa, serena, pura, pacífica.
Sonríe mientras estos despojos reciben el bálsamo,
Y mi espíritu pétreo aguarda con ansias
Entre las penumbras,
En paz.

To Elysium Chaos sun


Inscripción en una roca. George Heath (1844-1869)

La tranquila juventud en el valle creció,
Y sobre sus pensamientos arrojó un manto,
Amaneció en su espíritu un nuevo significado,
Y tuvo un sueño sobre una misión grande;
Pero Dios, en su infinita sabiduría, señaló
Con dedo severo la ruptura del proyecto.
Su vida es un fragmento -una pista incierta-
Su arpa tenía una cuerda armoniosa o dos,
La tensión fue enorme, surgieron y volaron,
Y unas pocas cuerdas -breves y dispersas-
Son todo lo que queda ante los ojos
De la maravillosa canción que el hombre joven conoció.
¡Si, aquellos que posean el sentimiento!
¡Una lágrima por ustedes!
Descansa, tu el mas triste de los cantantes, en paz -Adiós-