sábado, 12 de octubre de 2013

Stratovarius Winter



Nunca en un millón de años.

En una noche de silencios, ella volvió desde la lluvia y el sueño
buscando las sombras del pasado, quizás para recordarse en el tormento
detrás de sus ojos de lunas vacías, escondía tal vez la más triste de sus lágrimas
sólo para parecer valiente ante los ojos de Dios, y no mostrar el cruel dolor de su alma.

Bajo una lluvia glacial, ella volvió desde mis entrañas y mi sangre
buscando sólo una razón para ser feliz, o al menos la sinceridad de un gesto amable
en sus espaldas cansadas, llevaba las amargas cicatrices del terrible peso de su cruz
sólo para tener una buena excusa para volver a marcharse, hacia su hogar, en el lejano Sur.

En una noche de besos amargos y promesas sin cumplir, ella volvió para decirme adiós
buscando en mis labios una palabra ausente, algo que le diera la certeza de mi amor
pero en sus manos de estrellas olvidadas, ella sostenía un crucifijo distante y extraño
en donde su corazón y el mío permanecían crucificados, desde hacía más de un millón de años.



Nunca en un millón de años.
Postales desde el otro lado del mundo.

Todos los derechos reservados.

©2004

Joe Satriani Until we say goodbye


Cuando sólo nos queda vivir.

Cuántas veces me volví cómplice de sus lágrimas, en una noche de locura?
cuántas veces la hice mía, y la sentí tan lejana como el Sol y la Luna?
y si ella jamás aprendió a mirar dentro de mi alma, si no supo cómo decir que me amaba
yo jamás la cuidé por las noches, y me hice su compañero dentro de su alma.

Dónde escondió el dolor que sentía cada vez que la torturaba mi compañía?
dónde se quedó dormida en el momento en que ella necesitaba sentirse completamente viva?
y si ella jamás aprendió la mejor manera de demostrar lo que sentía en su corazón
yo jamás aprendí tampoco a quitarle al menos con palabras, lo que le quedaba de dolor.

Cuándo se dio cuenta que mi amor la lastimaba, que había elegido la forma más cruel?
cuándo se dio cuenta que ningún cielo la esperaba, que conmigo sólo podría perder?
y si ella jamás supo como darle calor a mi sangre de hielo, si no supo mi verdadero nombre
yo jamás le conté todos mis secretos, ni le dije que mis ojos sólo podrían verla de noche.

En qué lugar se quedó escondida ahora, que no puedo encontrarla?
Por qué si la busco dentro mío, no puedo saber donde queda mi alma?
y si ella jamás ha de volver, si decide que su vida será mejor muy lejos de mí
que me queda entonces?... vivir, solamente vivir...



Cuando sólo nos queda vivir.
Postales desde el otro lado del mundo.

Todos los derechos reservados.

©2004

Whitesnake The deeper of love


Corazón torturado.

Ella descansaba en una fría cama, vestida de blanco y de muerte
cubierta por el negro manto de la inconsciencia, en su oscura sombra inerte
y rezaba a un Dios que la había olvidado en los años más crueles de la locura
justo cuando no tenía a nadie y su corazón torturado se encontraba en penumbras.

Pero un día de lluvia, encontró en su espejo, tal vez la más hermosa sonrisa
detrás del color ceniciento de su rostro, había una mujer que aún vivía
por eso miles de veces se levantó en contra del dolor
para demostrarle a todos que su alma podía redimirse en nombre del amor.

Yo la perdí de vista, después con los años supe que se había enamorado
que sus ojos brillaban con el sol, y que la luz de Dios ahora estaba de su lado
entonces supe que al final su alma torturada había encontrado la paz
en el espejo de sus ojos de agua, en la sabiduría infinita que le había dado la eternidad...



Corazón torturado.
Postales desde el otro lado del mundo.

Todos los derechos reservados.

©2004

Stryper Honestly


Un pequeño ángel tatuado en su espalda.

Para poder hacerle frente al dolor que la torturaba
tatuó con sangre pagana un pequeño ángel en su espalda
y creyó que al final, el tormento no la reconocería
que Dios perdonaría sus pecados, y que así continuaría su vida.

Quizás por eso encontró tantas piedras en su camino
quizás por dolor o por soledad, ella me dejó ser su amigo
porque sé que en el fondo de su alma, ella aún creía en los milagros
aunque éstos jamás llegasen, y los ángeles sólo pasaran a su lado.

Entonces quizás por querer compartir su dolor, ella lo confundió con amor
y encerrada en una prisión de silencio, dejó que sobre sus cabellos, se durmiera el sol
y es muy posible que tanta tortura le haya sido grata, porque nunca más fue a confesarse
y escondió sus ojos en las sombras, para que así ya nadie la encontrase.

Pero mi amor la siguió como una sombra eternamente fiel
aunque ella jamás lo supiera, y yo no pudiera más que ver el color de su piel
por eso ella lo aceptó, y de alguna forma, me brindó algo de su incondicional amor
aunque su alma jamás volviera a amar, y su corazón sólo conociera de dolor.



Un pequeño ángel tatuado en su espalda.
Postales desde el otro lado del mundo.

Todos los derechos reservados.

©2004

Stryper All of me


Su forma de decir adiós.

Buscó en su magia algo que pudiera devolverle la inocencia de su alma
pero el tiempo la detuvo en un rincón, y el silencio le robó todas las palabras
buscó en las antiguas caricias, un recuerdo, algo que le devolviera un poco de amor
y como una sombra pagana resbaló entre las sábanas, siguiendo los antiguos rastros de dolor.

Escribió su nombre con sangre en un espejo, mientras sus lágrimas caían sobre su piel
entonces vio su pasado oscuro, del cual alguna vez se prometió, jamás volver
así miles de estrellas cruzaron su habitación a oscuras, y la encontraron tal vez dormida
tal vez porque su corazón ni su alma respiraban, y sus lágrimas ya no se movían.

Su piel de años pasados se marchitó frente a las interminables horas de la muerte
entonces lloró como nunca antes había llorado, como los marginados lo hacen siempre
y sus labios fríos como la nieve se tornaron azules, como el cielo después de la tormenta
y miles de gotas de sangre, como un río infinito, escaparon para siempre de sus venas.

La gente la encontró tendida sobre la cama, en sus manos débiles aún sostenía un rosario
en su rostro no había miedo, y su cuerpo estaba cubierto de humedad, ése fue su sudario
y sobre la mesa encontraron una carta, donde ella se despedía para siempre del dolor
con un último acto de locura, ausente de las palabras, y de la manera más sutil de decir adiós.



Su forma de decir adiós.
Postales desde el otro lado del mundo.

Todos los derechos reservados.

©2004

Joe Satriani Rubina


Quizá ella también estaba enamorada.

La última vez que hablé con su alma, ella se había quedado en silencio
quizás porque ella estaba enamorada, o porque sentía algo más que miedo
entonces recordé su piel blanca como la nieve, y su corazón destruido
mientras ella partía hacia el infinito, por el mismo camino por el cual antes había ido.

La última vez que toqué sus espaldas, ella se había perdido en el frío
quizás porque ella estaba enamorada, quizás sólo necesitaba un amigo
fue entonces cuando recordé sus palabras, acerca de que las lágrimas jamás terminan
que el dolor se hace interminable, que los muertos jamás caminan.

La última vez que ella se apareció en mis sueños, estaba vestida de noche y de Luna
y quizás porque ella estaba enamorada, esa noche se sintió más mujer que ninguna
entonces recordó que en algún momento de su vida, ella por un instante me había amado
aunque sus lágrimas jamás la abandonasen, y yo no recordara cuanto había llorado.



Quizás ella también estaba enamorada.
Postales desde el otro lado del mundo.

Todos los derechos reservados.

©2004

Whitesnake Now you´re gone


Lejos de casa.

Sus pies cansados la llevaron muy lejos de casa
aunque su alma aún no quería libertad, su corazón la necesitaba
porque el amor enfermo la agobió demasiado en sus cortos años
y lo que ella conoció como esperanza, terminó cuando se fue el verano.

Sus ojos ajenos ya no miraban el cielo, tan lejos de casa
quizás porque sus párpados estaban cerrados, esperando a la nada
porque el tormento de la ausencia, con el correr de los días se hacía más grande
y sus heridas sangraban eternas, llenando los ríos y cruzando los Andes.

Sus espaldas mojadas aún mostraban cicatrices, aún estando tan lejos de casa
porque el dolor jamás se dormía, y los recuerdos jamás la dejaban
entonces una lágrima negra rodó por sus mejillas, buscando el mar
mientras sus piernas se vencían en la arena, y en silencio me preguntaba por la eternidad.

La muerte derrumbó su cuerpo, un invierno frío y cruel, lejos de casa
yo enterré su esencia en el hielo, y dejé una rosa marchita, para que sintiera su alma
entonces me fui, tal vez para encontrarme con su pasado, ése que la persiguió durante tantas horas
sólo para saber qué tan grande era su cruz, y qué tan oscura era su sombra.



Lejos de casa.
Postales desde el otro lado del mundo.

Todos los derechos reservados.

©2004

Joe Satriani Love thing


Gracias por amarme así.

Venías desde un sueño, para decirle al mundo que todo era posible
y decidida a vencer el dolor, te disfrazaste de noche para poder ser impredecible
hasta que un ángel detuvo tu jornada, para poder confesarte su soledad
mientras tú escuchabas en silencio, y recordabas también el lejano perfume del mar.

Creíste ver en sus ojos la claridad que tu alma casi oscura necesitaba
y su paz interior que se reflejaba en un espejo, y que te devolvía la calma
entonces decidiste quedarte en el planeta, esperando al menos una pequeña señal
para saber que se irían todas las pesadillas, y que detrás tuyo se cerrarían las puertas del mal.

Y así tomaste su mano cansada, quizás para poder palpar un poco más de cerca la fe
sólo que el día ya había encontrado a la noche, y el miedo se acercaba con el amanecer
entonces el ángel dijo adiós, prometiendo volver cuando cruzara el infinito del universo
mientras tú quedabas de pie, con su soledad, atormentándote en el silencio.



Gracias por amarme así.
Postales desde el otro lado del mundo.

Todos los derechos reservados.

©2004

Whitesnake Looking for love


Era mi vida.

Miles de lágrimas dejaste en el camino, esperando que las encontrara
y me contaste que los dioses te habían dicho, que nadie te devolvería el alma
quizás por eso te aferraste a mi vida, y la viviste como si siempre fuera el último día
sabiendo que yo te amaba con mi esencia, y que por ti, mil veces más moriría.

Cientos de palabras dejaste en mis oídos, esperando que yo las hiciera una canción de amor
sólo que al final nadie más te amaba, y el recordarte sólo me producía dolor
y tal vez por eso dejé que me llevaras, donde los héroes jamás lloran
porque sabía que tu amor jamás volvería, y que tú quedarías escondida entre las sombras.

Miles de sonrisas dejaste en el silencio, esperando que perdonara tu manera de sentir
porque en el fondo sabías que siempre te amaría, y que nunca te podría mentir
pero más allá de las promesas que los dos nos dijimos, sabías que luego volvería el dolor
aunque del silencio tú jamás te fueras, y yo para siempre quedara viviendo de tu amor.



Era mi vida.
Postales desde el otro lado del mundo.

Todos los derechos reservados.

©2004

Whitesnake Is this love


El fuego de su universo.

Su sonrisa se apagó para siempre, en una tarde de invierno
porque ella cerró para siempre sus ojos, y murió en el más cruel silencio
entonces yo le envié flores desde el infinito, esperando que se alegrara
pero el dolor la consumía por dentro, y nada conservaba de su alma.

Entonces, quizás para jamás olvidarla, yo escribí su nombre en el cielo
después ella me contó una historia de amor, pero más tarde supe que nada era cierto
porque su corazón en llamas ya no ardía, y sé que le dolía hasta la piel
aunque jamás me mostró sus lágrimas, sabía como yo que no todo era igual que ayer.

Y con los años olvidé que alguna vez ella había sido mi mejor amiga
quizás porque no recordaba cómo era el dolor, tal vez había olvidado su sonrisa
fue entonces que ella me visitó entre sueños, para decirme que aún amaba
y que su alma era el universo, y mi esencia era el fuego donde ella estaba.



El fuego de su universo.
Postales desde el otro lado del mundo.

Todos los derechos reservados.

©2004

Iron Maiden Wasting love


El alma de un ángel.

Quizás ella no despertó de su sueño, porque aún percibía soledad
tal vez fue el perfume del invierno, o sabía que éste no era su lugar
porque años antes, me preguntó cómo debía de hacer para ir al cielo
yo le contesté que la muerte la llevaría, y después me quedé en silencio.

Después, con los años, sus ojos y su nombre, se transformaron en ajenos
porque ella se ausentó en Septiembre, y su recuerdo se fue cada vez más lejos
y así otros me contaron que las lágrimas jamás la abandonaron, pero que tampoco la dejó el amor
aunque yo sentía su vacío, y lo que ella amaba, pronto se transformó en dolor.

Y jamás volví a saber de ella, hasta que la muerte, de mi olvido la arrancó
para llevarla al cielo con los ángeles, en un altar al que siempre perteneció
y después de hacerse luz, su nombre se transformó en un ruido quebrando el silencio
mientras sus ojos desde el Sol, se volvían señales para los viajeros.



El alma de un ángel.
Postales desde el otro lado del mundo.

Todos los derechos reservados.

©2004

Iron Maiden Afraid to shoot strangers


Cuando sus ojos al final despertaron.

En vano sus ojos se cerraron, esperando que la muerte la encontrase
dormida en una plaza, en la hora maldita en que todos los sueños suelen perderse
y quizás sólo por eso, decidió despertar en la misma mañana en que yo desperté
entonces su alma se encontró con la mía, y sé que dentro suyo volvió a encontrar la fe.

En vano sus labios no me hablaron, porque desde el principio supe que era el final
aunque sus palabras de amor me prometieran el tiempo, nada se comparaba con la eternidad
y tal vez por eso, continuó sonriendo, a pesar de las miles de lágrimas que surcaban sus mejillas
entonces su corazón se sintió en paz, y ella supo lo que era respirar tranquila.

En vano sus brazos trataron de apartarme, porque siempre supe que a su lado no era mi lugar
a pesar de sus caricias sobre un mar de fuego, ella continuó siéndome ajena y yo preferí olvidar
y quizás por eso, ella eligió ser mi amiga, quien ocupara el mismo vacío que estaba ocupado por la soledad
mientras que sus pasos la alejaban para siempre de mí, y al mismo tiempo con el dolor yo aún la podía encontrar.



Cuando sus ojos al final despertaron.
Postales desde el otro lado del mundo.

Todos los derechos reservados.

©2004

Joe Satriani I believe


Cuando los ángeles ya no cantaban.

Ella volvió a vivir cuando los ángeles ya no cantaban
y decidió darse más tiempo en el mundo y más paz a su alma
por eso sonrió cuando vio las sombras de su viejo pueblo
aunque los que la amaron ya no estaban, para quitarle el silencio.

Ella volvió a reír cuando los ángeles ya no cantaban
pero aceptó las mentiras por verdad, y un futuro que no le aguardaba
quizás porque esta vez se le había hecho demasiado pesada la soledad
tal vez porque en el dorso de sus manos, aún guardaba la espuma del mar.

Ella volvió a sentir cuando los ángeles ya no cantaban
cuando su corazón de piedra, torturado por el dolor, ya no aguantaba
entonces sus ojos de tierra, se abrieron para ver al sol morir
mientras miles de lágrimas, mojaban sus ropas sucias de tanto resistir.

Ella se quedó en este mundo, cuando los ángeles ya no cantaban
cuando mi amor se convirtió en ruinas, y la eternidad la tenía olvidada
pero aún así se sentó en el mismo lugar en donde yo alguna vez le confesé mi amor
sólo que esta vez, el cielo permanecía en silencio, posiblemente mudo por el dolor.



Cuando los ángeles ya no cantaban.
Postales desde el otro lado del mundo.

Todos los derechos reservados.

©2004

Heart Nobody home


Candice.

Jamás sabrás cómo es el sol después de la tormenta
porque tu alma olvidó cómo amar, y eligió vivir su condena
entonces desde el otro lado del mundo, alguien escribe una poesía cruel
para que sepas que todo al final ha terminado, y que jamás habrá de volver...

Jamás sabrás como es el final de esta trágica historia
cómo después de llorar más de mil veces por ti, te arranqué de mis memorias
entonces como tu alma enajenada por el dolor, eligió la muerte
yo permanecí detrás de las sombras, maldiciendo tu negra suerte.

Jamás volverás a recordar mi nombre, jamás sabrás quién es el que escribe
Dios le dará paz eterna a tu angustia, y esperarás en tu cama, que todo termine
entonces como un último adiós, cantaré sobre el silencio una vieja canción de cuna
mientras tú cierras lentamente tus ojos, para no volverlos a abrir nunca.



Candice.
Postales desde el otro lado del mundo.

Todos los derechos reservados.

©2004

Fiona Victoria Cross


Al final decirlo no era demasiado.

Buscabas las palabras para decirme que nada de lo soñado podría ser realidad
que los días felices se iban, y la que la noche siempre sería tu eternidad
entonces te pregunté por los viajes que emprenderías, los lugares que te esperaban
pero te quedaste en silencio, sabiendo que nunca volverías a tener paz en tu alma.

Al final decirlo no era demasiado, sólo que en algún momento te faltó el valor
quizás porque aún estabas enamorada de este mundo, tal vez porque todavía creías en el amor
pero cuando creías que todos te amaban, en ese momento te encontraste en la más absoluta soledad
y ni siquiera yo estaba esperando, mientras frente a ti se abrían las puertas del mal.

Lo último que supe de ti fue que te vieron crucificada en una estrella polar
que tus lágrimas ahora eran de hielo, y nada de lo que habías conocido, habrías de recordar
mientras el tiempo pasaba lento, y así la eternidad se consumía en lo profundo del universo
mientras yo escribía en tu tumba, que allí es donde nosotros nacemos.



Al final decirlo no era demasiado.
Postales desde el otro lado del mundo.

Todos los derechos reservados.

©2004

Historia de mi muerte. Leopoldo Lugones (1874-1938)

Soñé la muerte y era muy sencillo:
Una hebra de seda me envolvía,
y a cada beso tuyo
con una vuelta menos me ceñía.
Y cada beso tuyo
era un día.
Y el tiempo que mediaba entre dos besos
una noche.
La muerte es muy sencilla.

Y poco a poco fue desenvolviéndose
la hebra fatal. Ya no la retenía
sino por un sólo cabo entre los dedos...
Cuando de pronto te pusiste fría,
y ya no me besaste...
Y solté el cabo, y se me fue la vida.

A las damas. Lady Mary Chudleigh (1656-1710)


Esposa y sirvienta son lo mismo,
pues sólo se diferencian en el nombre,
cuando del fatal anillo surge un abismo;
que nada, nada puede separar.
Cuando ella obedece la solemne palabra,
que el hombre en ley suprema ha formulado,
todo lo amable queda entonces sepultado,
y sólo permanece la posesión, y el orgullo.
Feroz como un príncipe oriental, él crece,
revelando al fin toda su soberbia innata.
Para mirar, reír o hablar,
sus votos no lo sujetan,
pero a ella, a una infinita soledad la condenan,
resignando para siempre toda libertad.
Así será gobernada bajo su mando,
temiendo a su esposo como a una deidad.
A él debe obedecer, a él debe servir,
sin jamás actuar, sin jamás decir;
hasta que en su arrogancia repose, confiado,
dueño del poder, sobre un panteón adorado.
Evitad, dulces doncellas, aquel indeseable estado,
y toda esa adoración que supura odio.
Valoraos a ustedes mismas, y despreciad a los galanes.
Recordad que si sois orgullosas, seréis sabias;