sábado, 23 de noviembre de 2013

Doro Pesch Für Immer


Eternidad.



Sollozando con el corazón roto
Me arrastro en mis temblorosas manos
Sólo para poder ver tu blanco rostro
Para buscar… una sola respuesta…

La luz… ¡me lastima!
No puedo verte
Ya no percibo el aroma de las flores
Que se dispersan danzando
En un dulce susurro
Que se repite sin parar
Tal vez las costuras rotas no se cierran
Y la pequeña cicatriz no sana
Y mi cuerpo es un círculo de tristeza continua…

Busco tus manos
Pero no están al final del rosario
Pero es normal
Porque tampoco estarás al final de mi camino
Esperándome con las manos abiertas…

La luz… me lastima
¡no puedo verte!
Tu voz, tu rostro, tu lejana puerta
Que no puedo abrir… ¡no puedo!
¿abrir?... ¡no se abre!

Pregunté en vano el significado de la vida
Y mi pregunta formó en eco en el cielo
Sólo un eco
Tal vez el sueño de la eternidad no sea para mí…

¿La melodía es como la imaginaste?



Eternidad.
Lo más oscuro de una carta de amor.

Todos los derechos reservados.

©2010

Steve Vai For the love of God


Calla y déjame así.



No digas nada, quédate en silencio
He vuelto a mi soledad, al refugio de mis sueños
Seguiré navegando sin rumbo que me guíe
Sin horizontes al mundo incierto
Mis ojos que brillaron intensamente
Hoy se nublan como el espejo de mi mente…

Déjame así…
He vuelto al lugar donde permanecía
Recordaré con nostalgia cada instante
Cada mirada, cada dulce palabra
Cada ilusión en que mí se forjó
Como el vuelo de un águila…

Hoy me quedo
En las sombras
Donde me hallaste
No debiste despertarme
¿será el amor espejismo del desierto?
Y si la luz vi en penumbras
Me quedaré con aquella imagen
Y me la llevaré a dónde marche
Las estrellas ya se han ido
Un nuevo amanecer me abraza
Calla…
Mis ojos se nublan… déjame así
No seques estas lágrimas…



Calla y déjame así.
Lo más oscuro de una carta de amor.

Todos los derechos reservados.

©2010

Roxette The rain


Ángel de cristal.



Hoy ha despertado el día, tan sombrío como mi alma
He levantado la mirada y he visto destrozarse un sueño
Que se desvanece como el agua entre los dedos
He decidido dejar el libro del destino a la deriva
Para ver quién quiere continuar escribiendo mi vida
No es suficiente respirar
Palpar el mundo cuando éste se convierte en cenizas…

He vuelto la mirada cuando el roce de las plumas de tus alas me despiertan
He gritado sin cesar
Para ver quién me escucha, y sólo has venido tú
Que no te basta con dormir sobre plumajes de ángeles muertos
Sólo para verte sonreír
No, no te basta que tu copa se tiña de rojo
Y que suplique por un beso sollozante de la muerte…

Mírame y déjame que te toque, sólo déjame saber si existo
Si aún estoy vivo, pero claro, cómo olvidar que si te toco, te rompes
Te pones frágil como un cristal, y lo único que dejas es un sutil polvo
Que te invita a soñar
Un sueño eterno y parece que estás sobre un pedazo de cielo
Pero cuando abres mis ojos, sólo vez el infierno y una cruda realidad senil…

El día es marchito porque mi corazón se ha hecho frágil como el cristal
Y así como tú, está roto, por intentar robarte un beso…



Ángel de cristal.
Lo más oscuro de una carta de amor.

Todos los derechos reservados.

©2010

Motley Crue Without you


Amanecer.



Soy yo, me conoces, alguna vez he compartido largas esperas contigo. Logro sentirlo, ya percibes un lúgubre perfume a rosas marchitas y blancas noches húmedas… volteas intentando fundir el profundo y fulminante tinte de tus ojos pardos con mi presencia, pero encuentras vacío. Vacío, destellos de muerte, heladas heridas se abren cada vez que el tiempo muere en tu mente. Te veo, pero todavía no me has hallado, la sangre que brota de tu mirada derrite con un beso tibio el hielo de tu rostro y me oculta, me protege de ti detrás de esa visión eclipsada. Mira ese río carmesí acariciando tus brazos, es dolor. Dolor, dolor porque los que decían quererte, ya no recuerdan tu nombre, dolor porque para ti no existe el olvido cuando la luna tiñe tu demacrado cuerpo de desesperanza, dolor porque la destrucción robó tu sombra para pisar tus huellas en cada paso que des, dolor porque en el cielo no te quieren, y en el infierno no te aceptan.

Y mientras los grillos acompañan a coro tu llanto, y mientras la brisa de la madrugada danza con tus cabellos, nuevamente sientes mi abrazo, como un incendio que te consume, una vez más tus manos cansadas de esperar el toque de un ángel, me llaman, pero el tacto no miente y sólo es tu piel abandonada quien alimenta tu odio. Odio… simplemente no lo comprendo, sé que me odias a pesar que durante años lloré una lágrima por ti en cada atardecer, aún cuando la indiferencia se apoderaba de tu ser y tus labios dibujaban una triste sonrisa, no lo comprendo.
Es tal vez la respuesta egoísta, al ver que algo no es como quieres, es quizás el profundo deseo del olvido.

La oscuridad se consume, transcurrieron siglos desde que cerraste tus ojos y te entregaste a la nada, unas últimas gotas de dolor florecen en tus manos, una última mirada borrosa contempla el claro de luna que por siempre espera al otro lado de tu ventana, ése que tantas veces te ha brindado asilo y hoy es testigo del fin, tu panteón. Y yo… que hasta el último estaré contigo y te acompañaré hasta las puertas de la muerte. Nadie te salvará hoy, porque aquí estoy, nadie recordará lo que hiciste, porque nunca les importaste, nadie te buscará, porque para ellos nunca exististe, más que en un mal sueño, nada es para ti…
Soy yo la soledad, siempre fiel a ti, cuidando que no muera tu alma, sin hallar paz, y es hoy el día donde mi cielo de ruiseñores entonará una canción para ti, para que al menos por primera y última vez sientas que alguien ruega por tu alma.



Amanecer.
Lo más oscuro de una carta de amor.

Todos los derechos reservados.

©2010