viernes, 13 de diciembre de 2013

Led Zeppelin Stairway to heaven


Besos llenos de lágrimas y tristeza.

De inmenso dolor Dios nos vio cruzar el infinito una y mil veces
yo escribí nuestros nombres, pero el tiempo y las lágrimas se los llevaron
sé que el mundo no supo que pasó con nosotros y este amor
sabes que para ser sinceros, buscamos un lugar nuevo, lejos del dolor...

De inmenso dolor me viste cruzar el cielo para poder encontrarte
pero otras voces ahogaron tus palabras para que no te pudiera escuchar
sé que el mundo jamás volvió a vernos en una puesta de sol
porque tu alma murió y yo volé otra vez para llevarte al más allá...

De sangrante agonía me perdí entre la distancia y los recuerdos
donde quedaron tu sombra y mi amor en una casa deshabitada
repleta de tu perfume y de mi completa soledad...

De inmenso dolor quisimos irnos sin decir palabras, sin abrir más heridas
pero no pudimos con este amor y no vinieron las palabras
sólo besos llenos de tristeza, llenos de lágrimas...



Besos llenos de lágrimas y tristeza.
Tiempos de arco iris.

Todos los derechos reservados.

©1997

Bon Jovi Blaze of glory


Aunque el cielo no pueda esperar.

Más allá de la lejana cruz del sur
atravieso con las estrellas este inmenso mar
y sueño con tu alma bajo este cielo azul
porque quedaron tantas cosas por sentir...

Y tú que ya no caminas los días
que vives prisionera de la eternidad
entre sueños me has dicho que guarde una esperanza
aún cuando el cielo no pueda esperar...

Y mientras desde el silencio alcanzo a oír tu voz
para que no te sientas sola, elevo una oración
pero los ángeles encontraron la magia de tu melodía
y llega a ti, hecha una canción de amor...

_ Promete contestarla antes que salga el sol _

Entre luces antiguas y olvidadas
duermes tranquila sobre un altar
he borrado las huellas del tormento de tus manos
sé que así será más fácil despertar...

La dulzura de tu silueta fiel
descansa sobre muebles viejos, sobre una pared
despierta amor mío, tengo un sentido para tu vida
te he liberado, víctima de una antigua pesadilla...

Así abrázame y navega conmigo por este mar
porque siempre queda un mañana
aunque el cielo no nos pueda esperar...



Aunque el cielo no puedo esperar.
Tiempos de arco iris.

Todos los derechos reservados.

©1997

Poison Life goes on


Aunque digas que soy igual.

Hay algo en tus ojos que me atrapa
es un poco de misterio y tristeza
yo podría decirte que nada es eterno
que tarde o temprano, todo se puede cambiar...

Y tal vez no lo sepas, pero antes de escribir esta canción
encontré en tus ojos de hielo, un poco de ilusión
porque sé que en el fondo de tu vida hay algo encendido
porque el viento no te robó todo lo que tenías...

Yo soy el amo del viento, si quieres un ángel guardián
soy la luz, un poco de poesías, la promesa que todo lo cambiará
te amo, con tu indiferencia, tu tristeza y tu error
sólo quiero sentir que con mis ojos, tú puedes ver el sol...

Y si todavía tienes miedo de salir a caminar
yo te espero, soy el amo del viento y también del tiempo
y te doy mi amor infinito aunque me duela
aunque digas que soy igual a todos, aunque digas que te miento...



Aunque digas que soy igual.
Tiempos de arco iris.

Todos los derechos reservados.

©1997

Cheap Trick The flame


Así estás conmigo.

Tenías el encanto de las cosas viejas, de tiempos pasados
de ese lugar sin relojes en donde aprendí a amarte
tus manos gastadas, aquellas que alguna vez acariciaron al sol
hoy pasan cansadas por mi rostro, quemando lágrimas...

En esta tierra maldita, dejaste esperanzada tantos sueños
pero sólo tus hijos de la calle vinieron a buscarlos
tu corazón se duerme de a ratos, y aún continúa perdido
así apartas a la sombra de la muerte, así estás conmigo...

Yo que antes solía ser fuerte, me dejé vencer por el dolor y por los años
en esta tierra maldita, nada, excepto el recuerdo quedaba
pero volviste a encontrarme para decirme que aún me amabas...

Tus ojos hoy tienen la nostalgia de todos los viejos caminos
tus manos cansadas, acarician mi cuerpo viejo, cubierto de fiebre
sé que tienes miedo, pero una sonrisa se dibuja en tu rostro sombrío
así apartas a la sombra de la muerte, así estás conmigo...



Así estás conmigo.
Tiempos de arco iris.

Todos los derechos reservados.

©1997

Gary Moore Still got the blues


Antigua e inocente eternidad.

Ángeles dejaron caer un poco de sol tardío sobre tu pelo
que mis manos de mar mojaron para limpiarte de tanto dolor
un océano de fuego dejó su esencia en mis labios
que quemaron mi piel con besos que me despojaron del hielo...

Tus pies sangrantes de tanto vagar por caminos paganos
tu orgullo herido de tantas mentiras, lágrimas y engaños
alguien cambió el azul de tus ojos por el de la tierra prometida
y tus ojos como el cielo, de sangrante dolor, lloraron...

El antiguo maestro dejó un dragón naciente en tu espalda
y mil estrellas vacías se durmieron en tu cuerpo...

El coral construyó una prisión alrededor tuyo
para que sólo mi amor pudiera tocarte y no la soledad
así el sol de tu pelo, el sur de tu corazón, se hicieron mi luz
y te sumiste para siempre en mi antigua e inocente eternidad...



Antigua e inocente eternidad.
Tiempos de arco iris.

Todos los derechos reservados.

©1997

DIO feat. Yngwie Malmsteen Dream on


Antes del final.

Antes del final, antes que el viento trajera tantas desgracias
caminamos por esta vida incompleta, enfermos de amor
antes que devastaran este país, nadie conocía nuestros nombres
después los escribieron entre tantos muertos, sobre una cruz...

Antes del final, antes que el cielo estallara de dolor
éste desierto de cuerpos desgarrados es o solía ser mi hogar
pero llegaron hombres con emblemas de la muerte prominente
y mil pájaros de acero ahogaron con sus bombas nuestro amor...

Hoy todo está vacío, muerto, completamente destruido
y desde el silencio de las criptas, se escuchan los gritos de los caídos
el llanto espectral de millones de niños pidiendo paz...

Después del final, después de tantos años de desgracia
todavía pueden verse las sombras de los muertos queriendo regresar
desde el cielo y en silencio has dicho que aún me amas
pero vuelven a salir mil pájaros de acero de un sucio hangar...



Antes del final.
Tiempos de arco iris.

Todos los derechos reservados.

©1997

Marillion Jigsaw


Anhelo nocturno.

Esta noche quiero que veas las estrellas conmigo
entonces pediré que me abraces, que me hagas sentir vivo
esta noche seré viento para acariciarte el rostro
para luego abrazarte, así te pierdes en mi perfume...

Esta noche quiero que me sientas dentro, como yo te siento
entonces pediré que sonrías cuando diga que te amo
esta noche quiero que sueñes el mismo sueño que el mío
para encontrarte, y así cuando duerma, no tener que extrañarte...

Esta noche quiero que vueles a mi lado sobre la ciudad
entonces pediré que al menos me prometas un poco de eternidad
esta noche quiero perderme en el cielo de tu alma
para sentirte, tan llena de paz y tan llena de calma...

Esta noche quiero morir para que me revivas con tus besos
entonces pediré que te olvides de pronunciar palabras
porque esta noche quiero que el silencio caiga sobre este mundo devastado
y así sin sonidos, amarte como nunca te han amado...

Esta noche quiero que te conviertas en cometa
y que me lleves lejos, a tu mundo, lejos del dolor
entonces te pido que no digas nada cuando te ame
para que esta noche el silencio se haga eterno, casi como este amor...



Anhelo nocturno.
Tiempos de arco iris.

Todos los derechos reservados.

©1997

Queensrÿche Silent lucidity


Ángel guardián.

Busca en el libro de los días en donde vive nuestro amor
sabrás entonces que cuando mires hacia el cielo verás siempre al sol
así por las noches no sientes frío ni sientes soledad
duerme tranquila, yo te cubriré con mis alas de ángel guardián...
... duerme en las páginas del libro de los sueños, donde siempre viviremos
así sabrás que dejo sobre ti mi amor, infinito como el universo
camina sobre el puente del arcoiris, hacia mis ojos, donde espera la eternidad
para que vivas en mí, en el anhelo de ser por ti, tu ángel guardián...

Te entrego mi vida entera mi amor, por si la tuya no te alcanza para ser feliz
y mi silencio compañero, para escuchar tu voz sincera que viene desde el alma
te entrego este mundo que ahora es mío, para que vivan nuestros hijos
y este amor perpetuo que viene del corazón, de otros tiempos, donde no hay dolor...
... dame tu paciencia para que el mundo no me acose, para poder cambiar
y tus ojos de tierra, para poder encerrarme en ellos, para que siempre encuentre paz
dame tu cuerpo de arena y de viento, para que con mi cielo pueda ser parte de ti, de tu eternidad
donde prometes que siempre arderá el fuego de este amor, donde piensas que siempre me amarás...

Busca en el desierto de mi piel, el lugar en donde llevo escrito tu nombre
para que escribas en tu pecho el mío, para que nunca puedas olvidarme
así caminaremos con nuestros hijos por los caminos del jamás
para encontrar donde vivan tranquilos, bajo la luz de un ángel guardián...
... respira dentro mío, borra con tu aliento algún rastro de dolor
yo prometo quitártelo y deja en los lugares vacíos todo mi amor
sabrás entonces que no fue en vano que Dios hiciera cruzar nuestros caminos
o tal vez fue la fuerza de este amor que lleva escritos tu nombre y el mío...

Te entrego mi sueño sin tiempos, por si no te alcanza la noche para soñar
y este corazón enamorado, como fiel promesa de que siempre estaré a tu lado
te entrego mi alma desnuda, para que veas la verdad, yo sé que entenderás
siempre cuidaré de ti, de tus hijos, de este amor, como un ángel guardián...
... dame tu confianza por si alguna vez llega a faltarme la esperanza
y tus manos, porque tengo el corazón abierto, para que sientas cuando diga que te amo
dame un beso eterno, porque sé que en tus besos no pasa el tiempo
y abrázame fuerte, no me dejes escapar con el viento...

Busca en mis palabras una respuesta, cuando diga que este amor será como tú quieras
sólo promete que siempre estarás, que no piensas morir en otros brazos, que no te irás
y que dejarás tu cuerpo desnudo, para que pueda perderme en tu inmensidad
entonces yo buscaré en tus labios el tiempo que perdí en otros brazos
para saber si puedes amarme, si tu corazón también está enamorado
entonces vuélvete pequeña en el lecho de mis brazos, en mi eternidad
para que pueda cerrar mis alas sobre ti y protegerte, como un ángel guardián...




Ángel guardián.
Tiempos de arco iris.

Todos los derechos reservados.

©1997

Lynyrd Skynyrd Free bird


Amor gitano.

Busca en tu magia
en lo que puedan decirte tus cartas
dime que el tiempo puede volver otra vez
búscame entre los pliegues de tus sábanas
entre los caminos paganos de un amanecer...
Intenta con tu sangre
con una pálida rosa de papel
grita fuerte mi nombre, gitana
prometo algún día volver...

Persigue a los astros, pregúntale al sol
busca entre partituras inconclusas
en alguna vieja canción de amor
remueve mi perfume de tu piel
mis heridas están sangrando, necesitan de tu miel
somos prófugos de esta vida que aún no tiene sentido
búscame entre los restos de la fe, te enseñaré a creer...
Ansío verte sonriendo
ángel gitano que lloras en un ritual sin luz
yo estoy a tu lado, soy la sombra de la Cruz del Sur...

Por favor, búscame
con la lluvia de Abril te enviaré una señal
recuérdame hasta vencer el olvido
búscame amor mío
transfórmate también en un ángel
abrígate en mí, para cuando lleguen los inviernos
que dormida te llevaré volando hasta el sur de mi corazón...
Busca en tus culpas
en lo que Dios pueda decirte del pecado
si el cielo no puede esperar, no importa
no tenemos que dejar de creer
prometo con el alma en el verano volver
sólo no rompas nuestras promesas
porque este amor sigue siendo real
y descansa sobre nuestras heridas que no dejan de sangrar...



Amor gitano.
Tiempos de arco iris.

Todos los derechos reservados.

©1997

Edguy The spirit will remain


A 24 horas de ti.

De este día que por tristeza y demasiado amor, está tan lejos
tenías razón, el tiempo es lento, he estado llorando los últimos inviernos
de este día, desde aquel, donde supiste que lo mejor era el adiós
porque sé que dormías enferma de tantos años, incluso de mi amor...

De esta hora, hora maldita en que decidiste irte
es aquí y sobre tu sombra donde quedan las cartas que me escribiste
de ese día y su última hora, esta casa se llenó de polvo y de tristeza
como este amor que solía lastimarte y que ya no recuerdas...

De este lugar, donde tu figura se eternizó en el cielo y en la tierra
de esos lugares donde te extraño, y aprendo a vivir con tu ausencia
de este día, en su última hora, del mismo lugar donde partiste
observo con paciencia infinita todo aquello que olvidaste...

De todas estas cosas, de donde estás, todo se encuentra tan lejos
esta tierra es tuya, como mi corazón que ya no está latiendo
de todas esas cosas que hoy no quieres recordar
yo vivo en ti y sobrevivo a 24 horas de la noche
donde hoy, tú, no estás...



A 24 horas de ti.
Tiempos de arco iris.

Todos los derechos reservados.

©1997

Última elegía. Carilda Oliver Labra.

Yo podría decir que estoy en primavera
bajo un aire oloroso a luz definitiva,
y podría tapar la mirada bisiesta
que se me está cayendo afuera de la vida;
y ser de flor, de lluvia, de mariposa buena,
semejante a este cielo cuidado por la brisa,
a la ignorancia simple con que quiere una abuela,
o a la salud del alba, que es casi campesina...

Pero me estoy llorando el corazón que llevo,
frente al hombre que tiene un poco de mi frío.
Ya no puedo dormirme con párpados violentos:
él me espera despierto en la calle del vino.

Quizás debo acordarme de este color que tengo
y debo ser más tibia que un rincón del olvido.
Le diré blandamente con mi voz de febrero:
Enséñame una llama que se apague distinto.

Y estaremos las noches que le falten al tiempo
en el lugar humilde donde se acaba un trino:
él, con frente inútil que le puso el invierno,
y yo, como un adiós sujeto en el vacío.

Te borraré. Carilda Oliver Labra.

Te borraré con una esponja de vinagre,
con un poco de asco.
Te borraré con una lágrima importante
o un gesto de descaro.

Te borraré leyendo metafísica,
con un telefonazo o los saludos
que doy a la ceniza;
con una tos o un cárdeno minuto.

Te borraré con el vino de los locos,
sacándome estos ojos;
con un varón metido aquí en mi tumba.

Te borraré con juegos inocentes,
con la vida o la muerte;
¡aunque me vuelva monja o me haga puta!

Recado. Carilda Oliver Labra.

Amor, amor de aquí: pásame el brazo
por la cintura. Amor, toca esta frente,
di una frase vulgar, casi inocente,
ríe, ríe después... Tengo un retazo

de sol bajo la tela de mi hombro.
Arráncalo de ahí, dáselo a un nido.
Llora como si ya te hubieras ido,
y cállate en el punto en que te nombro.

Amor, amor, ¡sujétame esta gota!
( ¿Verdad que se parece a la mar rota? )
Mi corazón para la luz se cierra.

Al sur de todo vengo abandonada.
Deténme: estoy muriéndome por nada,
arrepentida de mirar la tierra.

Razón del sueño. Carilda Oliver Labra.

No es el modo casual con que caminas,
ni el dibujo inexacto de tu mano:
es tu ruda tristeza mal vestida
quien se pone de acuerdo con los astros.

Cansado de nacer para los ángeles,
tienes todo el dolor de la ceniza.
Alarma cotidiana de mi sangre,
pasajero rebelde de esta herida:
sucedes por adentro de mi carne
y dueles en el centro de mí misma.

No se asusten. Carilda Oliver Labra.

No se asusten
si uso algún cometa mágico,
si colecciono perros en la acera,
si dulcemente arranco el caos de mi entraña;
no se asusten:
estoy sin tiempo para tumbas,
ardo
y me corono con un naipe.
No se asusten por nada:
simplemente recibo un heliotropo.

Muchacho. Carilda Oliver Labra.

Muchacho loco: cuando me miras
con disimulo, de arriba a abajo,
siento que arrancas tiras y tiras
de mi refajo.

Muchacho cuerdo: cuando me tocas
como al descuido la mano, a veces,
siento que creces
y que en la carne te sobran bocas.

Y yo: tan seria, tan formalita,
tan buena joven, tan señorita,
para ocultarte también mi sed

te hablo de libros que no leemos,
de cosas tristes, del mar con remos;
te digo: usted...

Mi madre. Carilda Oliver Labra.

Mi madre es esa niña sin padre y sin muñeca
que nos hizo la carne y el alma del verano.
Usa vestidos serios y ya no toca el piano,
pero aquí en nuestra casa ha sembrado una areca.

Propietaria de todos los pañales del mundo,
por jugar con nosotros se olvidó de ir a misa;
y ya veis: le ha salido una iglesia en la risa.
Su delantal es sabio como un libro profundo.

Con las tijeras quiere cortarme penas hondas.
Hace guisos humildes y caricias redondas,
y se arruga despacio como una ilusión.

Mi madre es esa única criatura diferente
que para darme un beso raro y resplandeciente
me ha zurcido la herida que llaman corazón.

Me desordeno amor, me desordeno. Carilda Oliver Labra.

Me desordeno, amor, me desordeno
cuando voy en tu boca, demorada,
y casi sin por qué, casi por nada,
te toco con la punta de mi seno.

Te toco con la punta de mi seno
y con mi soledad desamparada;
y acaso sin estar enamorada
me desordeno, amor, me desordeno.

Y mi suerte de fruta respetada
arde en tu mano lúbrica y turbada
como una mal promesa de veneno;

y aunque quiero besarte arrodillada,
cuando voy en tu boca, demorada,
me desordeno, amor, me desordeno.

Madrigales (I). Carilda Oliver Labra.

Esos ojos de noche, tan austeros,
tan pegados a mí con sus borrones,
esos ojos que tú quitas y pones,
esos ojos, en fin, tan maromeros

¡cómo saltan del plato a la ternura!
Esos ojos de simple fantasía
que se quedan sin ser el alma mía,
esos ojos de pascua y fiebre pura

que me tienen enferma, alucinada,
porque sirven el ojo de la nada;
esos ojos silvestres, comensales,

con sus trampas de bien, abrecaminos,
esos ojos que son casi divinos
y se mueren como ojos terrenales.

La vecina muerta. Carilda Oliver Labra.

La casa era como ella: un pálido juguete,
y estaba limpia y triste bajo el número siete.

No quiero recordarla...Me hace daño la orilla
de su vestido blanco con una vieja hebilla.

Allí, inocentemente, cuando abría la puerta,
era un sueño borroso, una lámpara incierta:

algo que le pedía protección a la muerte.
Sus ojos...¡pobres jos como de flor sin suerte!

parecieron mirarme hacia adentro una vez.
Vivió junto a nosostros con el susto del pez.

Recién casada y sola, lavaba los manteles
y lavaba su alma. Siempre le fueron fieles

la timidez de novia y la ventana eterna.
La tarde sobre ella era una tumba tierna.

No conocí su nombre. No lo sé todavía...
Pero después de muerta la llamaré María.

Hombres que me servisteis de verano. Carilda Oliver Labra.

Ése que no dejó de ser mi amante
y al que le debo siempre sepultura,
uno a quien nunca quise lo bastante;
aquél, obra de sueño, conjetura...

Alguien que jugó a nada y tuvo suerte,
otro que no ha venido de la guerra,
éste donde converso con mi muerte
porque me lo disputa hata la tierra.

¡Salid de la memoria evocadora
con vuestro amor, pues tengo frío ahora!
Sabed todos que os llevo de la mano.

Vuestras sombras estallan como un mito
de vez en cuando aquí. Sois lo bendito,
hombres que me servisteis de verano.

Éste. Carilda Oliver Labra.

El mío, el importante, el que me dura;
perfecto como el jueves o el verano.
Éste que nunca pierdo, casi hermano,
lo menos frío, la mayor dulzura.

El comparable a un soplo en la cintura,
y la inocente mano de mi mano;
el acostado a sollozar temprano,
el que tiene también de mi locura.

Éste que se sonríe de ser hombre,
éste de absurdo mal, de fruta en nombre:
mi propio enorme corazón enorme.

El necesario celestial testigo
de mi absoluta palidez de trigo,
que me besa por dentro cuando duermo.

En vez de lágrima (II). Carilda Oliver Labra.

Entre libros te guardo casi seco,
mi animal luminoso, mi demente,
y tu voz que está viva sigue ausente,
mi juguete sin cuerda, mi tareco.

En la paz misteriosa de unos nichos
sin querer ya zafarme de tu frente,
alelada de amor pero impotente,
te he dejado otra vez entre los bichos.

Ah, mi niño de trapo, lis siniestro,
no te puedo rezar ni el padrenuestro.
Ah, ternura que el Diablo siempre arranca,

si tenías la luz que maravilla,
¿por qué huiste de nuevo a la semilla,
por qué mataste esa paloma blanca?

El miedo. Carilda Oliver Labra.

Entre los miedos que me ha dado tu muerte
hay uno.

No es el miedo a perder tus ojos de sálvame
ni a que de pronto,
al abrir un mueble,
la ropa se te parezca.

No es el miedo a que el óxido fatigue
tus cuchillos,
a que el tiempo apague tu último cigarro.
No es el miedo a que aparezca entre mis cosas
otra receta inútil
ni el miedo a sentirme desnuda sin tus manos.

No es el miedo a confundirte conmigo
sino a que caigas
de mi memoria
y yo no recuerde la forma donde estabas.

El canto. Carilda Oliver Labra.

Rómpanme los vestidos, quítenme la locura,
pulan con ese látigo mi sitio de estar sola,
tráiganme los infiernos, pongan mi cama dura;
no temo a los tiranos ni al cáncer ni a la ola.

Déjenme sin pecado, sin sol, sin biblioteca;
ya huérfana de todo no sentiré ni tedio.
Escóndanme ese pan, claven mi boca seca:
nada podrán hacerme que no tenga remedio.

No importará la cárcel porque bebí delirio,
hasta en el mismo polvo suele nacer el lirio,
ninguna muerte sabe podrirme la mañana.

Mi corazón no tiene gravámenes ni dueño.
Nunca podrán quitarme el ala con que sueño.
Y seguiré cantando cuando me dé la gana.

Anoche. Carilda Oliver Labra.

Anoche me acosté con un hombre y su sombra.
Las constelaciones nada saben del caso.
Sus besos eran balas que yo enseñé a volar.
Hubo un paro cardíaco.

El joven
nadaba como las olas.
Era tétrico,
suave,
me dio con un martillo en las articulaciones.
Vivimos ese rato de selva,
esa salud colérica
con que nos mata el hambre de otro cuerpo.

Anoche tuve un náufrago en la cama.
Me profanó el maldito.
Envuelto en dios y sábana
nunca pidió permiso.
Todavía su rayo lasser me traspasa.
Hablábamos del cosmos y de iconografía,
pero todo vino abajo
cuando me dio el santo y seña.
Hoy encontré esa mancha en el lecho,
tan honda
que me puse a pensar gravemente:
la vida cabe en una gota.

Al niño que vende berros. Carilda Oliver Labra.

No tiene padres, claro...Lo sé por tu indecisa
manera de mirar. Lo sé por tu camisa.

Eres pequeño y grande detrás de la canasta.
Respetas los gorriones. Un centavo te basta.

La gente va vestida por adentro de hierro.
No te oyen...Has gritado dos o tres veces: ¡berro!

Pasan indiferentes con bultos y sombrillas,
en pantalones nuevos y en blusas amarillas;

caminan presurosos hacia el Banco y el tedio
o hacia el atardecer por la Calle del Medio.

Y tú no estás vendiendo: tú juegas a vender;
y aunque jamás jugaste te sale sin querer.

Pero no te me acerques; no, niño, no me hables.
No quiero ver el sitio de tus alas probables.

Te encontré esta mañana al doblar de la Audiencia,
y ¡qué golpe me ha dado tu infeliz inocencia!

Mi corazón que era un poco de ilusión
ya es como berro mustio, como no corazón.

Al dorso de un retrato. Carilda Oliver Labra.

Mira el retrato...
¡Fíjate bien!:
en lo que tengo tras la sien
hay arrebato.
Y la sonrisa
que por el rostro pasea,
como enfermiza,
es pena fea.

¿No has observado
esta nariz?
Es un rarísimo desliz...
¡Vaya pecado!

En la garganta
ya casi pura
cantando canta
mi sepultura.

No he de ocultarte que por la frente
anda cautivo
un ser ausente,
peor que vivo.

Mira mi boca
-¿será de hada, será de bruja?-:
me la he cosido con una aguja;
herida antigua que se sofoca.
Jardín de rasos elementales,
ya no es un vino;
y aunque le corto ala y camino
tiene una furia, sufre unos males...

Aquí en el pecho
inútilmente, no sin razón,
loco, maltrecho,
mi corazón
el tiempo olvida;
por una estrella lo cambia todo,
y muy a su modo
hace la vida.

Estas orejas
guardan secretos interesantes,
músicas viejas,
voces de antes.

Lo que me pierde
y me aniquila
es la pupila
trágica, verde:
jade en que huyo,
mito en desgracia,
hoja de acacia,
luz de cocuyo.

A maravilla
el mármol finge
de alguna estatua, de alguna esfinge
esta mejilla;
y sin embargo
es suave y dulce como una pera
y sólo espera
un beso largo.

¿Y mi cabello?
Pobre tesoro,
pájaro bello,
lluvia de oro,
sube que sube
se enreda siempre con una nube.

Soy algo boba,
soy algo miope.
(Uno me daña y otro me roba);
pero ando en sueños siempre a galope.

¿Ves este cuello?
Pues se me enfría...
Lleva la muerte como un destello
de poesía.

Vida absoluta.
Hay cierta monja que nunca azoro,
hay cierta puta
aquí en mi carne. Con ambas lloro.

Cuando mañana se vuelva ayer
no haré del polvo un parentesco:
¡en el retrato siempre parezco
una mujer!

Adiós. Carilda Oliver Labra.

Adiós, locura de mis treinta años,
besado en julio bajo luna llena
al tiempo de la herida y la azucena.
Adiós, mi venda de taparme daños.

Adiós, mi excusa, mi desorden bello,
mi alarma tierna, mi ignorante fruta
estrella transitoria que se enluta,
espranza de todo por mi cuello.

Adiós, muchacho de la cita corta;
adiós, pequeña ayuda de mi aorta,
tristísimo juguete violentado.

Adiós, verde placer, falso delito;
adiós, sin una queja, sin un grito.
Adiós, mi sueño nunca abandonado.

Verso secreto. Balbina Prior.

... ni escribir de amor a ojos que no sean verdes.
Miro esa fotografía, difunto recuerdo en blanco
y negro de aquella boda que nunca tendremos.
Sobre su pómulo derecho aparto las sombras,
se resisten y no lo consigo
porque el misterio siempre purifica,
y ahorra tantas excusas
que de las miserias nos salva.

No puedo cantar a otro, amor,
en el fondo estoy pegada a ti en el reverso
como la palabra Kodak o Polaroid,
unida a tu historia como el antiguo daguerrotipo,
entre fotógrafos como Frank Cappa, Hiñe,
Chambí, Doisneau o mi amigo Pepe Torres.
Siempre en el negativo,
aún por revelar y esperándote.

Esta semana, amor... Balbina Prior.

Esta semana, amor,
cuando te marches de vacaciones
haré un escáner a la ciudad,
agotaré la VISA de compras toda la tarde,
visitaré antiguos amigos que te disgustan,
besaré bares y discotecas de moda,
he de beber toda la rutina con ron helado
y regresar de madrugada,
sin remordimiento quizás me levante a las doce
y si sale, por qué no, compañía
estarás jodiéndome como siempre.

Barco latino sobre el Támesis. Balbina Prior.

¿Qué habría yo de buscar en este barco,
en medio de tanto cuerpo de salsa encendido,
desesperado en un país hostil a la cumbia,
que nunca baila con el tercer mundo y cerrados sus pubs
borrachos ninguna campana para nadie suena?

Londres, como si nada, flota sobre el Támesis,
inmune al pesticida derramado por todas las razas,
pero es una patera con inmigrantes sin dirección ni puerto,
como hinchado pez ilegal muerto sobre las aguas,
como petrolero a punto de vertido,
reventados ya sus tanques y a la deriva.

Desde siempre sin pasaporte como Joseph Conrad,
nada busco en esta inasible oscuridad,
nos vemos siempre obligados a avistar puerto,
y resabiados, acudimos a cualquier lengua,
cualquier alma, cualquier sexo para no estar solos.
Todos los indocumentados hemos encontrado siempre hostal
en la piel bordada del traficante, en los ásperos parques urbanos,
en la doble jornada en restaurantes griegos como Spiro,
incluso en los ojos dorados del sajón y su xenofobia,
abuso vetusto y perfumado de poder egregio.