viernes, 10 de enero de 2014

Diálogo. Fa Claes.

La conversación fue monótona.
Oí a Newton y a Einstein;
luchando entre sí, se rompieron las uñas de los dedos.

El resultado fue un mundo como éste,
por todas partes hombres con largos cuchillos,
con revólveres, con fusiles.
Todos reivindicaron sangre.
Si fuera necesario la suya propia.

La latitud norte resultó ser la misma;
la nebulosa Andrómeda, tan lejos como antes.
Los creyentes encendían velas,
quemaban incienso o se arrodillaban
con credo.

El rechinar de dientes puedo oírlo
hasta en Rijmenam.

Detrás del hombre. Fa Claes.

A veces, en la niebla, -adivinando sólo sombras-
toda la lejanía se ha encogido alrededor de ti,
un círculo sofocante para tus ojos que buscan,
tu sentido que busca.
Estás en medio de ruidos, apagados sin embargo,
en medio del campo que humea frío,
en medio de angustia y de preguntas.

Feliz aquel a quien de pronto se le desvanece
la niebla, cortina diáfana en todas partes
retrocediendo simultáneamente.
La claridad penetra cuidadosa hasta la primera casa gris,
hasta los árboles, hasta las torres y la ciudad.

Entonces, de pronto,
allá arriba brilla claro el azul celeste.
La casa se hace ladrillo, rojo,
el árbol se hace pino y verde.

Delante de ti, detrás de ti, por doquier contemplas
la lejanía de la tierra, el aire, las torres,
la luz nueva, la vida risueña.

Jurarías: por allá
-detrás del horizonte, siempre en el horizonte-
ríe y vitorea y hace señas el tiempo nuevo,
el año nuevo de pronto,
y no tienes que hacer nada
sino ser pregunta y deseo
y esperar el cumplimiento.

Desfile. Fa Claes.


El siglo veinte desfila.
Lenin delante con pátera
con sangre de proletas . Stalin luego,
bailando la danza macabra sobre el cuerpo de Trotski.
Siguen el canalla Hitler y su manada,
perros llenos de desprecio de sí mismos
para quienes el hombre era ficción.
Detrás de orgullo cerrado gatea
Hiro Hito, de la misma calaña.
El sol naciente se hundió
en sangre.

Roosevelt, Truman, Bush.
¿Creí en ellos? Cada uno de ellos
era una desilusión.
¿Qué otro guasón triste desfilará
en América después del siglo veinte?

Los conocí sólo de nombre,
a los poderosos de la tierra.
No los reconocí
porque no conocen otro derecho
que el del perro más fuerte,
porque no conocen otro amor
que el del perro más apasionado,
porque no conocen otra vida
que la de de perros.

Cuando considero que gobiernan
el mundo, que Rijmenam
no escapa de su abrazo,
aprieto los labios,
mi corazón se retuerce y
con indecisión meneo la cabeza.

No, pienso, no, no lo conozco a él,
Chirac, Yeltsin, Milosevich,
Bill Clinton.
No lo conozco a él, Mobutu,
Assad, Papa Doc,
pequeño renacuajo de mal mayor.

No lo niegues, cada uno de ellos
tiene sus cualidades.
Exactamente esas no me gustan.
No pienso que nosotros
-ellos y yo, quiero decir-
podemos ser amigos.

Tengo una falta absoluta de respeto
para quien solamente evoca la apariencia
de ejercer el poder
y por consiguiente abusa del poder.

De puertas adentro. Fa Claes.

Leo filosofía,
un pavo disecado,
la enfermedad de lujo,
teorizante con un chorro de ron,
vanidad con una gota de nata,
el gusto una lengua gorda.

¿Qué es verdad de toda esta
bien revuelta prueba rociada con salsa?

No superas la estructura,
no pasarás de unos ismos;
en mi cinturón, diez cabecitas
del tamaño de un puño.

Sal al mundo, hombre.
Con un paso estoy
entre las amapolas
y de rojo encendido florezco
hasta el fin de todos mis tiempos
en este único instante en Rijmenam
y nunca nunca nunca
después.

White Lion You´re all I need


Sueños de la luna.

Su alma de niña soñaba con la niebla de los países lejanos
donde los padres habían muerto, por cientos de dolores del pasado…

… su corazón de mujer anhelaba el amor jamás correspondido
mientras soñaba despierta con las torcidas uñas de la fe y del destino…

… y la Luna soñaba, con tus ojos de cielo infinito, profundo y azul
mientras tú dormías placidamente… sobre los gélidos vientos del Sur…



Sueños de la luna.
Sueños de la Luna.

Todos los derechos reservados.

©2008

ZZ Top Rough boy


Nostalgia.

Ella quiso ser el cielo y el crepúsculo, confundida en una nube
sólo que Dios selló sus labios y cerró sus ojos muertos
ella alguna vez fue mía, cuando el sabor de sus besos era dulce
hoy el infinito ocupa nuestras vidas, donde el destino es como un muerto…



Nostalgia.
Sueños de la Luna.

Todos los derechos reservados.

©2008

Steve Vai For the love of God


La línea entre el amor y el odio.

Su recuerdo emerge lastimero, desde lo profundo de la noche
y su cuerpo yace abandonado en el lamento del mar
abandonado como el acantilado después del salto hacia la eternidad
donde supe que huir, sería lo mejor para que ella no olvidara jamás nuestros nombres…

Sobre su tumba, hoy llueven frías lágrimas de amor y de odio
en el quejumbroso ayer… una noche donde encontramos el cielo
sólo que en ella se escondieron el espanto y el insomnio
yo me alejé con los pájaros… ella me devolvió el tormento…

Ella fue la lejanía…
como la oscuridad del tiempo…
a su corazón… ni el amor pudo salvarlo…

En la alegría de la infancia… en el encanto de un beso
en los recuerdos más dulces, ella siempre lloraba
y jamás dormía, sus ojos siempre permanecían despiertos
como si estuviera embriagada por el amor… esperando a la muerte…

La niebla cubrió una mañana, su alma helada y herida
se encontró perdida, en una parte de la tierra y en un trozo de cielo
al amar, se ciñó al dolor y olvidó así el deseo
su nombre se hizo de tristeza… en el peregrinar de los muertos…




La línea entre el amor y el odio.
Sueños de la Luna.

Todos los derechos reservados.

©2008

Iron Maiden Wasting love


La desnudez del alma.

La oscuridad ágil, ella ha escapado a los primeros rayos del sol
la muerte se mete en los huesos… y se retuerce el alma
su cuerpo ha sido sometido, las tinieblas cegaron sus luminosos ojos
su reposo final fue en el frío… en la vileza del agua…

Un cielo negro se ha cerrado sobre cientos de aves muertas
ella en un momento de lucidez, ha desgarrado sus brazos
ella una vez jugó con la infinita luz del universo
hoy la oscuridad es su nombre… y cientos de espantosos tajos…

La noche se desnuda… en la intimidad del alma
he visto sus huellas cerca de la iglesia… con el sol del mediodía
ella una vez fue la juventud… su inocencia
pero al enamorarse de la muerte… su piel se cubrió de sucias espinas…

Y sin embargo mi corazón sombrío siempre la busca
y aún amo su nombre antiguo… su sombra oscura y delgada
la oscuridad es su reino ahora… lejana reina nocturna
que descansa presa de un maleficio, en la maldad que habita en el agua…



La desnudez del alma.
Sueños de la Luna.

Todos los derechos reservados.

©2008

The Cult Sweet salvation


La cima del cielo.

Perdida en los colores del crepúsculo
yo la vi rezando en la Iglesia, con las manos sangrientas
la soledad nos pesaba mientras la noche se apoderaba del mundo…

Y en sueños, la vi escapando de mi cama
hacia la cima del cielo, hacia los astros lejanos…

Una vez, maldijo conmigo, su suerte tan negra
y el fuego del amor perpetuo, que no ardía en ella…

Al morir, recordé los momentos abandonados en la eternidad
la tristeza de saber que, en carne, jamás regresaría…

Y Dios no me dijo en qué lugar la encontraría
en qué ciudades, en cuáles nubes del cielo
sólo supe que no regresarían en el eco, sus palabras
que el amor para sobrevivir, necesitaba de la muerte
como yo para sufrir, necesitaba sentirla lejana…

La primera estrella ha arribado al cielo del crepúsculo
en mis manos está la sangre que encontré en sus dedos…

Ya nadie recuerda mi nombre, nadie lleva flores al cementerio
en la cima del cielo, brilla su constelación… Silencio…



La cima del cielo.
Sueños de la Luna.

Todos los derechos reservados.

©2008

Whitesnake Sailing ships


Extraños en la noche.

Ella volvió con la noche, cuando ya nadie la esperaba
en su rostro radiante, se denotaban la belleza y la ansiedad
al verla, sentí pena al recordarla por su odio y su crueldad…

Y me pidió perdón por el pasado, con su voz humilde
jurándome que las sombras del tiempo jamás volverían
la primavera alguna vez dejó su velo en lo podrido de nuestras vidas
entre la desgracia de este mundo, ella sonreía…

Cientos de mentiras… cientos de horas olvidadas
ella pasó por mi camino y no volvió más… como el amor
quedaron voces crueles, de recuerdos y de fantasmas
el pasado no se puede resucitar… y siempre se olvidan las palabras…

Ante la piedad, callé mi amargura al recordar sus ojos
antes azules, que me parecieron extraños en la noche
y rememoré su últimas palabras… extraviadas en el eco del final
mujer vencida por la vida, en las sucias puertas de la eternidad…

Ella volvió con la noche, con la mirada triste y sin luz
sentí miedo al ver su espectro… recuerdo doloroso de la juventud
pero se fue en silencio, y se perdió en un espejo… en mi soledad
soledad bendecida por tantos inviernos… por eso ella tuvo piedad…



Extraños en la noche.
Sueños de la Luna.

Todos los derechos reservados.

©2008

Whitesnake Can´t go on


En las puertas del olvido.

Yacía inmóvil su cuerpo de mujer, en las puertas del olvido
el mundo no conocía su vida, sólo supo que fue una inútil entrega
ella no se doblegó ante lo salvaje de su corazón enamorado
sino que decidió dar luz a un hijo, y criarlo en esta tierra…

Su vida se perdió en un túnel sin luz, de ella huyeron mis lágrimas
fue entonces que con su oscuridad se confundió en la negrura de la noche
yo sobreviví a su historia, lejos de la luz y ausente de las sombras
sus ojos fueron los míos, su voz fue mi eco, que nunca retorna…

En la hora de la venganza, quizás haya conocido un poco de amor
su cuerpo se venció al poder la naturaleza, envejecido pero a la vez, manteniéndose firme
porque el dolor ni la verdad la doblegaron ante los únicos momentos
su vida fue sentenciada por la soledad, pero la muerte ajena la condenó a permanecer triste…

Su sed por la verdad la condenó a los pasillos de la locura
su nombre se grabó en el bronce, en las puertas del olvido
sus ojos oscuros perecieron en la noche en que me dejó morir
sabiendo que en mí seguirían… el dolor y el amor infinitos…



En las puertas del olvido.
Sueños de la Luna.

Todos los derechos reservados.

©2008

Europe Carrie


Eclipse.

En el cielo negro, sin crepúsculo, una nube y una lágrima
su nombre y su muerte… no tuvieron recuerdo
una vez… fue mujer… pero jamás fue mía
tal vez… quizás… una pesadilla o un infinito sueño…

La sombra de mi alma una vez descansó en sus pies
el agrio destino se perdió en la frialdad de sus labios
nos dijimos adiós en Septiembre… en un rojizo atardecer
ella caminó sola su propia vida, hecha de sueños solitarios…

Y una noche fue mía… Dios la devolvió en forma de brisa
el fragor de la tarde arrastró en el viento su velo de viuda
en sus ojos amargos… lágrimas… como cristales rotos
el agua lavó sus heridas… la sangre manchó sus alas de mariposa nocturna…

En el recuerdo amargo de una vida… duermes amor mío
mis manos jamás podrán alcanzarte tan lejos… en el cielo
y mis ojos llorarán por siempre… tu muerte… mi luto
en la agonía de tus labios… comienza el infinito de un sueño…



Eclipse.
Sueños de la Luna.

Todos los derechos reservados.

©2008

Alice Cooper Might as well be on Mars


Eclipse de luna.

Al caer desde lo profundo de un sueño, ella esperó mis brazos
yo no percibí su esencia cuando las estrellas poblaron el cielo de la noche
su perfume se alejó del universo y se compenetró en la atmósfera
no queda nadie en el mundo… sólo un eclipse de Luna…



Eclipse de luna.
Sueños de la Luna.

Todos los derechos reservados.

©2008

Cinderella Nobody´s fool


Dominio astral.

Si tan solo la muerte la hubiera abandonado
o permitido escuchar mis palabras
porque ella esperó sin llorar, casi hasta el minuto final
en que sus huellas se borraron de la arena, buscando la espuma del mar…

Y yo, ciego por las malditas lágrimas
corté sus muñecas para que pudiese alcanzar la eternidad…

Y ella me miró con sus ojos lejanos
y me confesó que a pesar de todo, sería solamente mía
así como el dolor, alguna vez, acabaría con mi vida…

Con los años, se convirtió en la humedad de una lágrima
con su sangre, tiñó las estrellas, en su dominio astral
yo le confesé una noche, besando su sucia y añosa tumba
que había sido la mejor parte de mi vida, y que a la vez, la tornó oscura…

La soledad fue mi compañera, hasta que se fue con el otoño
olvidé su perfume con los años, pero no pude dejar su tristeza
el silencio del adiós, fue mi cómplice, cuando no supe qué decirle
y el viento, mojó mi voz, para que no pudiera mentirle…

El viento de la angustia, a veces, arrastraba sus cadenas
en sueños, por las noches le he visto abandonar su tumba
y besar la cruz de ortigas, donde se retuerce mi alma dolorida
en épocas oscuras, la sangre se vuelve casi una súplica
jamás me amó, pero aún así me eligió para ser quien la guiase
en el tortuoso camino hacia su propio Gólgota…

La sangre ha cubierto mis manos temblorosas
si lloré, fue por débil para evitar su severo recuerdo
hice de ella mi amor eterno, en el universo, mi dominio astral
sin embargo, enamorada o deseosa de morir…  ella eligió la eternidad…



Dominio astral.
Sueños de la Luna.

Todos los derechos reservados.

©2008

Ozzy Osbourne feat. Lita Ford If I close my eyes forever


Carta a Elise.



Espero que al leer esta carta, el tiempo haya borrado la sangre de tus manos…
Yo continúo prisionero en la torre más oscura del castillo… desde aquí algunas veces pueden escucharse los desgarradores gritos de tus víctimas.
Siempre rezaba, esperando que les concedieras el perdón, o que al menos comprendieras que el paso del tiempo es inevitable…
Los años nos han castigado a los dos… a mí, de forma más cruel, ya que llevo seis años encadenado aquí… ¿y tú? ¿Aún perdura la belleza sobre tus fríos ojos amarillentos, Elise?

Aún te amo… a pesar de todos tus crímenes… y espero que aún me ames, Elise…
Espero, que siempre me ames, porque hoy voy a dejar esta habitación y saldré a ver la Luna… y morir al fin…

Espero que cuando me recuerdes… encuentres esta carta sobre mi lecho… sé que no preguntarás nada, pero estoy cansado de esta prisión y de no poder verte…

Anoche un cuervo se posó en la ventana… y recordé tu cabello negro como la noche…

En fin… creo que ésta es la despedida…
Espero verte en el infierno, amada mía…
Navarre.

Carta de amor a Elizabeth Bathory.



Carta a Elise.
Sueños de la Luna.

Todos los derechos reservados.

©2008

Deep Purple When a blind man cries


Bajo la lluvia.

En la vastedad de las sombras, un rumor a soledad quiebra a esperanza
ella a veces juega con los niños, pero elige su alma solitaria
el amor ha caído en sus ojos, vacíos como los de un muerto
la tierra espera al otoño, la muerte a veces, reclama sus huesos…

Una vez, yo hablé con ella, acerca del horizonte de la eternidad
porque esperaba, como lo hace ahora, que la muerte tenga un final
yo marqué su camino, para que pudiera encontrar un rastro de esperanza
bajo la lluvia se encontró con el frío y él la engañó con sus palabras…

Yo en sus sueños la protegí, desde el misterio de la niebla
ella en silencio, me observó durante horas, cuando más anhelé morir
porque su amor bajo la lluvia, me pareció tan lejano, y hasta lleno de dolor
o tal vez fue el sabor de sus labios, con la amargura que produce el adiós…

Ahora su canto, ha enmudecido, el amor ha sido vencido
en el atardecer, ella se pareció a una nube que se aleja hacia el mar
el agua de lluvia lavó mis heridas, pero no sacó de mis labios, su perfume tan amargo…




Bajo la lluvia.
Sueños de la Luna.

Todos los derechos reservados.

©2008