miércoles, 15 de enero de 2014

Pesadilla mortal. A.

Estoy pasando una tarde increíble, estoy tumbado en un campo con mi novia, pero en ese momento veo a mi novia y no es ella, se convierte en un ser monstruoso que pide a gritos venganza, no me puedo creer lo que estoy viendo, estoy aterrado mientras ella me quiere atraer con sus frases aterradoras y su voz muerta y grave.
Cada vez dice más y más venganza, yo quiero correr pero, dios mío no puedo, mis
piernas están putrefactas y muertas, es en ese momento cuando decido salir
arrastrándome pero cada vez que veo mi cuerpo, veo como mi piel y carne se pudre a
una velocidad alarmante y con un dolor inexplicable.
Su cara se acerca cada vez más y en el momento en que me llega a la altura del
oído empiezo a oír:"ahora sufrirás como sufrí yo" su cara cada vez es mas
aterradora, no me deja respirar.
La putrefacción de mi cuerpo llega a la altura de mi cuello y en ese momento es
cuando me empiezo a asfixiar, cada vez me entra menos aire y en ese punto me sale un
grito terrible indescriptible, de repente me levanto de la cama de un salto, todo
mojado del sudor respirando a mil por segundo, ya no puedo más tengo que beber un
vaso de agua.
En la cocina bebo como nunca lo he hecho en mi vida, cuando en ese preciso
momento siento algo frío por detrás, el vaso se me cae del susto, en ese momento es
cuando oigo nuevamente esa voz "porque ya no estés soñando no significa que te
libras de mi" una risa ensordecedora me aturde.
En ese momento es cuando ese horrible dolor del sueño se convierte en realidad y
cuando me quiero dar cuenta la putrefacción llega a mi doloroso cuello, su voz me
vuelve a asustar "ahora tu continuarás la maldición y yo viviré tu vida" y esa risa
que vuelve a mi oído, ahí me di cuenta que ya no respiraba más, pero que es esto??
Sigo de pie, no estoy muerto, grave error si lo estaba y se dio cuenta de ello cuando
vio a la chica que ya no estaba podrida sino que estaba normal, vigorosa, VIVA.
Desde esa noche se dice que el chico vaga por la noche buscando a su víctima
dispuesto a relevarle de su maldición y desgracia.

El payaso. R.A.

Esto me ocurrió hace unos seis años. Una tarde decidí ir a ver a mi abuela, allí solía jugar con mis primos Angelique y Maximiliano en el desván de la antigua casa, entre juego y juego me agoté y decidí sentarme en una de las cajas que tenía mi abuela, de pronto algo llamó mi atención, era un precioso payaso de porcelana, me gusto tanto que me lo llevé a mi casa.

Por la noche, nada más llegar a mi casa lo puse en mi buró y me acosté a dormir, cuando empecé conciliar el sueño pude escuchar claramente una risa macabra, me quede parado y al abrir los ojos pude ver ¡El espectro de ese payaso, tenía los dientes afilados y le salía sangre por la boca!.
No podía reaccionar, lo que estaba viendo me dejó paralizado y lo único que quería hacer era aventarme por la ventana y ponerme a salvo pero cual fue mi sorpresa que pude ver a mi mamá y a mi hermano tirados en el suelo, estaban muertos. Sólo me quedaba una salida y la cogí, salí corriendo y me salve por los pelos. Mi vida desde ese día cambió radicalmente y nunca volví a saber nada de aquel payaso...CUIDADO POR QUE AHORA PUEDE ESTAR EN TUS MANOS.

No te fíes de la niña. M. y C.

Esta historia que os vamos a contar le ocurrió a una amiga mia: Un día Raquel salió del instituto como todos los días, pero ese día por alguna extraña razón decidió tomar un camino diferente. Después de caminar unos minutos, vio a una niña llorando y Raquel le preguntó que le pasaba. La niña señaló con el dedo una vieja casa y entre lloros le explicó que su gato se había metido allí, la niña no quería ir a buscarlo, tenía miedo, se le veía muy aterrada.

Amablemente Raquel, que era muy buena persona, decidió ayudar a la niña y buscar al gato.
Al llegar a la entrada, la puerta estaba abierta, y no había nadie en la casa por lo que decidió entrar. Cuando entró la puerta se le cerró de golpe, a pesar de ello Raquel decidió continuar adelante, de pronto apareció el gato corriendo por las escaleras, Raquel lo siguió, al llegar al segundo piso, el gato estaba allí, en medio del pasillo mirándola fijamente, parecía como si el gato la hubiese esperado y cuando Raquel se le acercó para cogerlo, éste escapó hacia una habitación que tenía la puerta entreabierta.
Al entrar en la habitación, Raquel se quedó sorprendida, era la habitación de una niña, tenía las paredes forradas de papel rosa y las estanterías llenas de preciosas muñecas que miraban fijamente a los intrusos. Pero Raquel no se sorprendió por la cantidad de juguetes que habían en la casa, ni tampoco porque un caballito de cartón balanceaba solo misteriosamente. La habitación, a diferencia del resto de la casa, estaba nueva, como si el tiempo no hubiese pasado.
De pronto fijó la mirada en una foto, se podía ver a una familia, al parecer el padre, la madre y su hija, la niña que ahora estaba allí en la calle esperando que le trajese a su gatito.
Raquel se empezó a asustar de verdad, todo esto ya no le gustaba, así que decidió volver sin el gato y escapar de aquella casa antes de que ocurriese algo. Al darse la vuelta para salir, ahí estaba la niña, ensangrentada y llorando:
¡ELLOS ME MATARON!, ¡Y TAMBIEN LO HARAN CONTIGO!
Al día siguiente encontraron el cuerpo de Raquel, igual como se encontró el de aquella niña muchos años atrás.
Os preguntaréis como sé esta historia. Yo soy aquella niña y quiero que me traigas a mi gato...

La casa. A.

Esto me sucedió... a mediados del 2003, para ser exactos en el mes de Julio, en "Chiclin", un distrito pequeño al norte de Perú. En esa ocasion fui de visita a la casa de mis abuelos a pasar unos días de relax, pero esa vez, no fue tan placentero para mi. Para empezar, debo decirles que mis abuelos son muy creyentes y católicos...pero, en su casa han sucedido unas cosas muy extrañas que hasta el día de hoy, ellos han optado por seguir viviendo en esa casa antigua, sin importarles lo que ha sucedido...

Bueno!...en esa casa han fallecido personas ajenas a la familia, como propietarios anteriores, clientes y comensales que han pasado por ella, cuando era un bar conocido por todo el pueblo... En ella también falleció mi tiío, hermano de mi padre que fue de visita conmigo esta vez...
En su interior habitan espíritus imcomprendidos que no se quieren ir de ella..."Almas en pena" como dicen los del pueblo, "Por las noches se escuchan pasos.. hasta se mueven las sillas, como si hubiera un grupo de personas sentándose en la mesa mientras la nevera se abre y la radio se enciende".
Todos en la casa duermen, mi padre que está en la cama contigua... ni le interesa, ya estan acostumbrados---mientras Yo me pregunto ¿cuánto falta para que amanezca?!!! ese ruido por qué no para!!... No puedo dormir(hago el intento, las luces estan apagadas, todo está oscuro pero no puedo descansar... En ese momento, harto de oir gemidos y ruidos extraños... Me propongo conciliar el sueño y cierro los ojos.
"Pero yo les digo", cómo puedo concentrarme en dezcansar sin un fármaco que te ayude para dormir en ese momento! y me enfado, enrabio, enfurezco... tengo que dormir como sea!
De pronto, empecé a sentir escalofríos, tenía las manos emtumecidas y empecé a sudar frío, me quedé estético y rígido por un momento, no quise abrir lo ojos, algo estaba pasando y no quería saberlo... EN ESE MOMENTO sentí un peso que se ponía encima de mi, parecía una persona sentándose encima de mi, pero no podía ser porque todos estaban durmiendo.
Ya no aguantaba la angustia y tuve que hacerlo, quería salir corriendo pero no pude moverme, atinó solo abrir los ojos, ya no me importaba, tenía que ver que había ... y vi hacia el techo como una sombra se esparcía por el tragaluz como niebla. "Se me erizó hasta el último pelo del dedo meñique". Tras una noche horrible, contando los segundos, pensando en Dios y toda mi familia, sintiéndome solo en la vida... Cuando amaneció le comenté a mi abuelo y me dijo: "NO TE PREOCUPES, NO TE HARÁ DAÑO".

La voz del pozo. M.L.

Juan Carlos había ido a pasar el verano a casa de unos parientes, junto con su hermana Claudia y su hermanito Riqui, de apenas dos años. La casa, grande, solariega, se hallaba a las afueras de un pueblo montañoso del norte de España.

Juan Carlos se aburría; sus padres estaban de viaje, Claudia ya había entrado en una
edad en que no le hacía mucho caso, y Riqui era casi un bebé... Y por allí no había
nadie, la casa estaba demasiado lejos del pueblo. Juan Carlos salía a veces a
merodear por el vasto jardín que la circundaba. Quizás era el único lugar de allí
que no le aburría. Le gustaban los sauces que lo ensombrecían, las fuentes de piedra
que lo adornaban, los estrechos senderos flanqueados por setos que se comunicaban
por todo el jardín... Lo que no le gustaba era el pozo; le daba miedo. Uno de los
primeros días le pareció oír un ruido proveniente de allí, y eso fue suficiente para
que lo evitase en adelante; Juan Carlos era un niño impresionable.
Pero un día, un día de principios de julio en que quizás Juan Carlos se sentía más
valiente, o más fuerte, o más aburrido, se acercó al pozo, se puso en cuclillas y se
inclinó sobre el brocal, dándose en las narices con una oscuridad impenetrable y con
un olor a barro y hojas en putrefacción. Poco a poco se le acostumbró la vista, y
pudo distinguir los primeros metros de las paredes del pozo, pero más abajo se
perdía en la oscuridad... De repente, una voz surgió del fondo, y Juan Carlos creyó
morir de miedo. Se hizo pis en los pantalones y tuvo una sensación que nunca había
tenido; era como si no se pudiese mover, como si las piernas se le hubieran
convertido en dos barras de mantequilla.
-Hola -dijo la voz. Era una voz normal, de señor mayor, aunque no anciano; una voz
amable.
Juan Carlos siguió sin moverse, notando la entrepierna empapada y un desagradable
zumbido en los oídos. Sin embargo, el que la voz fuera una voz normal le había
tranquilizado algo; seguramente todo tendría fácil explicación. A lo mejor era el
jardinero que había bajado allí abajo para arreglar algo... aunque no veía la
cuerda; quizás utilizaba otro método...
-¿Por qué no me contestas? -volvió a decir la voz. Pasaron un segundos y luego
continuó-. Ah, creo que ya lo sé, no me contestas porque te preguntas que qué hago
yo aquí, ¿eh? ¿Es eso?
-Sí -dijo Juan Carlos con un hilo de voz.
-Pues a ese respecto, mi querido amiguito, no tienes por qué preocuparte.
-No te entiendo...
Juan Carlos se encontraba algo menos asustado, aunque hubiera preferido estar en
cualquier otro lugar del mundo que allí. Había dejado de mirar brocal abajo, temía
ver una cara surgir en la oscuridad del fondo.
-Lo que quiero decirte -dijo la voz sin abandonar su tono amable- es que hay gente
que vive en sitios más raros. Hay gente que vive en casas de madera que flotan en el
mar, en huecos de despeñaderos, como las águilas, en casas redondas de hielo. ¿Sabes
cómo se llaman esas casas?
Juan Carlos no respondió.
-¿Sabes cómo se llaman? -repitió la voz.
-Iglús -respondió al fin en un susurro.
-Muy bien, eres un niño listo, iglús. Pues yo vivo en un pozo, ya ves... Y no se
vive mal, lo que pasa, lo único que pasa a decir verdad, mi pequeño amigo, es que
escasea la comida. La tierra está seca, los frutos de la tierra desaparecen, los
animales emigran a lugares más húmedos...

El chat prohibido. D.C.

Un día me dijo que era vidente, y no es que no le creyera, pero me muestro generalmente bastante incrédula respecto a estos temas. Lo que no veo, no existe para mí. No digo que debiera haberle creído sólo porque le estimaba ya que en mi opinión la amistad y la confianza son muy importantes, pero simplemente hice un esfuerzo y le di el beneficio de la duda.
¿Y si era yo la que estaba equivocada?. No volvimos a hablar del tema hasta que un día volvió a aparecer en el chat donde estábamos hablando y me envió un privado. Era una de esas ventanitas que sólo podíamos ver ella y yo. Absolutamente privado.
ELLA - Hola, ¿seguimos el tema?
YO - ¡Vale! Pero no creo que puedas convencerme, ya sabes... me cuesta creer estas
cosas.
ELLA - No pretendo convencerte de nada, pero nací con ciertos dones y tampoco tengo
intención de ocultarlos al mundo.
YO - Eso debe estar bien.
En realidad no sabía qué decirle. ¿Estaba bien? En fin... poco podía decir yo al
respecto.
ELLA - Está bien, pero no siempre. Cuando tengo una visión acabo agotada.
YO - ¿Te supone un esfuerzo?
ELLA - Sí, bastante esfuerzo.
YO -¿Y por qué lo haces?
ELLA - No es algo que se elija, se nace con ello.
Hubo un silencio en el que ninguna de las dos parecía saber qué decir. Miré el canal
donde nos habíamos conocido siete meses atrás. Estaban hablando de las próximas
vacaciones de verano.
ELLA - ¿Sigues ahí?
YO - Sí, ¿no puedes verlo? .-Bromeé.
Entonces dijo algo que me asustó.
ELLA - Sí, puedo verte.
Tragué saliva y pensé, vaya, me está tomando el pelo y yo caigo como una tonta.
Sentí un escalofrío pero decidí presionarla.
YO - ¿Ah, sí? Pues dime... ¿con quién estoy?
ELLA - Sola
Bueno, eso podía haberlo comentado antes en el chat y que ella lo hubiese leído.
Decidí seguir con aquello como si se tratara de un juego.
YO - Dime algo que me sorprenda. Algo que veas en mi habitación.
ELLA - Veo que tienes algunas de las teclas de tu ordenador borradas. Tecleas rápido.
YO - Ya, pero eso puede pasarle a cualquiera. Las letras de los teclados se borran.
ELLA - Tú tienes borrada la A, la S, la L y la M.
Miré mi teclado más curiosa que horrorizada, pero de la curiosidad a la ansiedad
hubo tan sólo un instante. Ya no me hacía tanta gracia el juego. Mi condición de
incrédula, no obstante, me hizo ir más allá.
YO - Amiga... estoy segura de que casi todos tenemos las mismas letras borradas. Dime
algo que sorprenda de verdad.
ELLA - ¿Por qué quieres seguir con esto si no me crees?
Buena pregunta, pensé.
YO - Igual para conocerte un poquito más, o para experimentar algo que no haya
experimentado antes.
En ese momento supe que ella sonreía desde su lado del monitor. Internet es un sitio curioso. Estás en tu casa, en camiseta de tirantes y pantalón corto, descalza y con el ventilador puesto cuando al otro lado de la pantalla alguien te habla abrigado hasta el cuello, con un par de calcetines y la estufa puesta porque tú estás disfrutando del inminente verano y ellos aún están pasando el clima del invierno.
Mi amiga se había mostrado siempre amable, abierta, simpática y con un buen sentido del humor. Se podía decir que coincidíamos en todo menos en este tema. No nos gustaba el fútbol, adorábamos las comedias, nos encantaba Oscar Wilde, ambas habíamos visitado Orlando, a las dos se nos había muerto el padre... ¡eran tantas cosas las que nos acercaron y nos hicieron grandes amigas!.
ELLA - ¿Cómo llevas el libro? –Preguntó de pronto.
YO - ¿Qué libro?
ELLA - El que tienes encima de la mesa... déjame ver... La fuerza bruta, de John
Steinbeck.
Miré a mi derecha con los ojos como platos. ¿Se lo había dicho? ¿Le había dicho que lo había empezado o que iba a leerlo? ¿Le había dicho que solía poner los libros en mi mesa porque me encantaba mirar una y mil veces las portadas de los libros que me estaba leyendo? Evidentemente, la respuesta debía ser sí.
YO - Acabo de empezarlo.
Lo escribí sin dejar notar nada sobre mi –todavía- sorpresa.
ELLA - Yo no lo he leído.
YO - Ya te diré qué me parece.
En el chat general el tema de conversación giraba en torno a las lanchas motoras. No me pareció más interesante que mi conversación en privado y me puse a pensar qué podía preguntarle para descubrirla o rendirme a sus pies definitivamente. Pero habló ella.
ELLA - Alguien va a llamar a la puerta.
YO - Ah, pues ve, te espero.
ELLA - No. Es en tu casa.
Sonreí incrédula. Iba a poner una risa (jajajaja) cuando sonó el timbre. Miré hacia la puerta de la habitación. Mis ojos volvieron a la frase premonitoria de mi amiga.
YO - Ahora vengo.
ELLA - Ok.
Llegué hasta la puerta y miré por la mirilla. Un vendedor de alfombras.
- No me interesa. –Dije para no tener que abrir.
El chico dijo algo que sonó despectivo y se marchó a otro piso.
Volví al chat.
YO - ¿Cómo lo sabías? Era un vendedor de alfombras.
ELLA - Te he dicho que puedo verte.
Sopesé la posibilidad de que tuviera razón pero mi sensatez lo negaba una y otra vez. No había nacido yo para creérmelo todo, y menos aún aquello que escapaba a la lógica. Mi amiga no sólo estaba en su casa, sino que estaba en otro país y teníamos distinta franja horaria.
ELLA - ¿Sabes? Algo me dice que debo seguir mirándote. No te asustes pero...
YO - pero???????
ELLA - Es que no sabría explicártelo. Generalmente tengo visiones premonitorias, otras veces, como hoy, puedo provocar el verte. Aparecen imágenes frente a mí y te veo, veo tu habitación, pero esto supone un gran esfuerzo. Me duele la cabeza.
YO - Ya, pero... ¿y el "pero" que decías?
ELLA - Es que no quiero asustarte pero presiento algo raro.
YO - Ahora sí que me estás asustando.
¡Pero qué poca firmeza tenía, por Dios! ¡Ahora estaba asustándome de verdad! Yo, la
incrédula, la que si no ve, no cree. Me sentía agitada. Quizás se debía a que eran
pasadas las diez de la noche ya, estaba sola en casa y la última persona que había
visto había sido un desconocido poco amable desde una mirilla. Al menos aún podía
escuchar el volumen alto de un televisor. Era mi vecina, una viejecita que estaba
algo sorda.
YO - No sé pero... quizás deberíamos cambiar de tema.
YO - No es que me hayas convencido pero...
ELLA - :) No te preocupes, te entiendo. ¿Tengo tu permiso para seguir observando?
YO - Claro, pero que conste que no tengo tan claro que puedes verme. Mi sesera me
impide creerte. :)
Miré de nuevo el chat para ver si surgía algún tema en el que pudiera involucrarme
pero estaba parado. Había unos siete miembros en el chat y ninguno de ellos hablaba.
Todos estaban en privados. Miré la ventanita del privado de mi amiga.
Iba a escribir algo cuando ví que ella se me había adelantado.
ELLA - Cielo, ahora te asustes pero, no estás sola.
Sentí un escalofrío en mis piernas y mis brazos. Tanto se erizó el vello que me
dolió. ¿Cómo se podía calificar a una de "cielo" para luego decirle que no estabas
sola en la habitación?.
YO - ¿Qué quieres decir? Me estás poniendo nerviosa.
ELLA - No puedo identificarle pero está detrás de ti
YO - Por favor para
ELLA - No se mueve casi, no te asustes, déjame observarle.
YO - Estoy asustada.
Ahora sí que lo estaba. Miraba la ventana. Oscuridad total. No me atrevía a girarme
hacia atrás. ¿Y si veía algo que no quería ver? ¿Y si allí estaba mi amiga? ¡u otra
persona! Eso aún era peor... comencé a notar un nudo en la garganta. Hubiera querido
ser más valiente o más cobarde y llorar, pero estaba estancada en mi propia lucha
para creer o no creer.
ELLA - ¿Notas frío a tu alrededor?
Su pregunta me llegó casi cuando estaba a punto de apagar el ordenador y encender la
luz del techo para meterme rápidamente en la cama y olvidarme del tema.
YO - Estamos a más de 30 grados.- Le informé.
ELLA - Ok. Es que no consigo entrar en él.
YO - ¿¿¿EL??? ¿entrar??
ELLA - Se muestra como una estatua por eso no me deja descubrirle. No sé si es bueno
o tiene malas intenciones. Sólo sé que está ahí, estático.
YO - Yo no veo a nadie... esto no me gusta.
ELLA - Ya te dije que no te asustarás, cielo. Además, yo estoy contigo.
YO - Sí, a miles de kilómetros de distancia.
Entonces lo noté. Una especie de roce helado, como si hubieran puesto una mano sobre
mi brazo. En la zona donde la sentí el pelo de mi brazo se erizó. Completamente en
alto. El resto de mi cuerpo no notó nada.
YO - ¡Está pasando algo!
ELLA - ¿Qué??
YO - He sentido un frío helado en mi brazo.
ELLA - Tranquilízate.
YO - Se me ha erizado el pelo, tengo una extraña sensación.
Comenzaba a ser pánico.
ELLA - Cielo, tranquila, hazme caso.
YO - Esto es muy raro
YO - Estoy asustada
YO - Necesito tranquilizarme, estoy.... joder!
YO - joder joder joder joder joder
ELLA - ¿Quieres dejar de escribir?
YO - joder joder joder joder joder
ELLA - Te va a dar una taquicardia, tranquilízate.
Y entonces noté un soplo frío en un mi cuello, como si me hubieran tirado el aliento.
YO - ¿Qué significa el frío del que me hablabas?
ELLA - El frío lo transmiten los muertos cuando se acercan, generalmente algo
enfadados o...
YO - ¿OOOOOO??????????
ELLA - violentos
YO - ¿VIOLENTOS?????
YO - Joder ayúdame, qué hagooooooooo?????
ELLA - Tranquilízate, yo no lo he visto moverse.
YO - ¡Haz algo!
ELLA - Cielo ¿quieres tranquilizarte?
YO - ¡Hay alguien conmigo joder! Tengo un muerto tirándome su aliento en mi espalda,
estoy acojonada estoy asustada estoy llorando
ELLA - Cielo.... ¿te importaría escucharme? Deja de escribir y lee esto
Hice un esfuerzo. Para mí escribir suponía no mirar atrás y leer palabras, ya fueran
suyas o mías, sentirme menos sola en mi habitación.
ELLA - No hay nadie, cariño.
YO - Lo dices para tranquilizarme.
ELLA - NO HAY NADIE
YO - Está aquí, lo siento, lo presiento lo notooooooo
ELLA - Ok. Escúchame. Era broma.
YO - ¿Broma????
ELLA - Quería demostrarte que no existen los incrédulos, cálmate por favor. Yo no veo
nada, es cierto que a veces tengo visiones premonitorias, como cuando han llamado a
la puerta, pero no puedo obligarme a ver a nadie.
YO - pero yo siento algo
Esto último lo escribí con lágrimas en los ojos y más asustada que nunca.
Sus palabras no me tranquilizaban. Las lágrimas a veces me impedían leer bien pero
me las quitaba restregándome en segundos los ojos o apretando los párpardos para que
salieran disparadas y dejaran de molestarme.
ELLA - Voy a llamarte por teléfono.
Pocos segundos después sonaba el timbre del teléfono. ¿Había hecho ella misma una
conferencia para convencerme de que no existían las videntes ahora que ya me lo
había creído?. Fui a descolgar pero ocurrió algo que congeló mi mano en el aire.
ELLA - Cielo, no puedo llamarte sin desconectar esto. Sólo tengo una línea. ¿Puedo
llamarte o prefieres que sigamos aquí?
Cuando ya tenía puesta la mano en el auricular ví su privado. ¿Cómo podía escribirme
y llamarme a la vez? Miré el identificador de llamadas antes de descolgar. No había
número, era anónimo. No era ella. Eso lo tenía claro después de haber visto el
privado.
Respiré hondo y dudé entre contestar al privado o descolgar el teléfono. Me decidí
por la llamada.
- Dígame.
- Tu amiga va a a morir mientras tú escuchas este mensaje.
Jamás había sentido tanto miedo y jamás en mi vida mi corazón había dado un vuelco
tan grande ni mis piernas –aún sentada- me habían fallado con tal rapidez. Me hice
de mantequilla. Comenzó a darme vueltas la habitación y luché por recuperar el
aliento.
De pronto la línea se cortó y comenzó el molesto pitido de "comunicando".
Solté el auricular como si me quemara en las manos.
Volví rápidamente al chat, al privado. Tecleé tan rápido que lo escribí todo mal.
YO - ?ESta's ahí´?
YO - respondeeee!!!!
YO - responde por favvor!!!!
YO - ¿no me lees¿¿¿
YO - DI ALGOOOOOOOO
Histérica, cogí mi agenda y marqué su número de teléfono. Yo sí tenía dos líneas y
podía permitirme permanecer en internet mientras le llamaba. Conseguí comunicación
con el extranjero y esperé... esperé nerviosa, mordiéndome el labio, más agitada que
entera, más asustada que nunca... prácticamente bailaba en mi asiento.
Pero no contestaba.
Colgué furiosa pegándole tal golpe al auricular que pensé que me habría cargado el
teléfono. Volví al privado y traté de que mi amiga respondiera. No lo hacía. Al
final apareció un mensaje en mi privado. En su ventana.
ELLA - Ahora sí te veo. No tengas miedo. Sólo me quedaré un momento.
Sentí un escalofrío que me recorrió la espina dorsal. El chat me indicó que tras
escribir esa última frase, mi amiga había salido del chat. Ya no estaba allí. No se
había despedido de nadie, ni de mí, ni del resto de los miembros del chat. Había
desconectado.
Miré fijamente la pantalla que sólo se movía ahora en el chat general. Ni siquiera
sé de qué estaban hablando. Para mí todas las líneas no tenían significado, sólo
podía mirar su último comentario del privado. "Ahora sí te veo. No tengas miedo.
Sólo me quedaré un momento".
Entonces lo entendí.
Comencé a llorar desesperada.
Mis manos corrieron a mis ojos y lloré sofocada, entendiendo que mi amiga había
muerto, que era yo la que había tenido el presentimiento y la premonición, y que
ahora ella estaba a mi lado. Esta extraña comprensión me hizo girarme y mirar mi
habitación vacía. No quería creer que no estuviera allí. No podía, no después de
todo....
Una caricia, tan suave que apenas era como un suspiro, acarició mi cabeza.
Transmitió tal cantidad de paz que lejos de asustarme me relajó. Mis lágrimas
continuaron cayendo por las mejillas. Ya no las secaba. Miraba al vacío sabiendo que
ella estaba frente a mí.
- ¿Qué te han hecho? . –Pregunté al aire.
- Pssss.
Respiré hondo al escuchar ese sonido. Era como cuando era pequeña, tenía miedo y mi
madre ponía su dedo en la boca y soplaba para que olvidara el tema y pensara en
cosas bonitas.
Ladeé triste la cabeza. La paz de su caricia no me abandonaba pero sabía que éste
sería nuestro primer y último encuentro sin el ordenador de por medio. Me tembló el
labio.
- Te echaré de menos.
En ese momento en el ordenador hubo un movimiento general. Se minimizó el chat, se
abrió solo un tratamiento de textos, y apareció una corta frase en una página en
blanco:
Y YO A TI.

Automóvil nuevo. D.C.

Cuando estaba a punto de cumplir 17 años lo que más me hacía ilusión era pensar en el regalo que mis padres me darían, mi automóvil nuevo. Había estado practicando mucho para por fin obtener mi permiso de conducir y lo había logrado, ya sólo faltaba tener mi tan anhelado automóvil.
Estaba contando los días para que llegara mi cumpleaños y por fin pudiera tenerlo. Al fin llegó el tan esperado día y por supuesto con él llegó mi automóvil nuevo. ¡No podía creer que por fin fuera mío!.
Estaba tan contenta por al fin poder manejarlo... pero lo que mis padres dijeron me dejó con un nudo en la garganta: "sólo podrás manejarlo con nuestra supervisión" ¿Cómo podían decirme eso aun sabiendo todo lo que esperé para tenerlo? Por más que supliqué ellos no cambiaron de opinión, y yo, pues no tuve más remedio que aceptar esta impuesta situación, sólo podía manejar para ir al supermercado con mamá o acompañarla a dejar a mi hermano pequeño a la escuela, pero eso era todo.
Días después supe una gran noticia, mi grupo de rock favorito se estaría presentando en una ciudad cercana a la mía y me moría de ganas de ir con mis tres mejores amigas y por supuesto mi automóvil. Esto parecía imposible por la orden de mis padres pero de repente el panorama cambió cuando ellos anunciaron que pasarían el fin de semana en nuestra casa de la playa, así que era la oportunidad perfecta para usar el auto sin que ellos lo supieran.
Emocionada llamé a Lisbeth, Joana y Karla y les dije mi plan, ellas por supuesto aceptaron de inmediato ya que también tenían muchas ganas de asistir al concierto. Así que me dispuse a dejar a mi hermanito con la vecina y a salir a divertirme.
Todo salió conforme a mi plan, el concierto estuvo mejor de lo que imaginé y mis tres amigas y yo nos divertimos muchísimo. Íbamos de regreso a nuestra casa y como es de esperar a esa hora de la madrugada la carretera estaba vacía, no sé si fue por la emoción del concierto o el hecho de estar manejando mi auto sin mis padres por primera vez pero empecé a acelerar demasiado, la euforia no me permitía controlarme. Pasábamos por una curva muy cerrada y no lo pude controlar, el auto se salió del camino y empezó a rodar por un barranco de más de 20 metros. No pueden imaginarse cómo se siente al estar dentro de un auto que da vueltas y golpearse una y otra vez.
Karla gritaba histérica, Joana lloraba, pero Lisbeth permanecía callada, yo sólo estaba atónita sin creer lo que estaba sucediendo, fue entonces cuando perdí el conocimiento.
Cuando desperté estaba afuera del auto, me había salido de él cuando daba vueltas, sorprendentemente pude levantarme fácilmente. Esto me extrañó bastante ya que después de un accidente como este a fuerzas tenía que dolerme algo, pero no, corrí hacia el auto pero lo que vi me impactó y creo que nunca lo podré olvidar: Joana estaba acostada, su cabeza estaba en una posición en la cual me pude dar cuenta de que se había roto el cuello; Lisbeth estaba con la cabeza sobre una piedra, pensé que sólo estaba inconsciente pero al levantar su cabeza mis manos quedaron llenas de sangre, había muerto también; Karla aún estaba viva pero en una posición muy mala, lo último que dijo fue: "nos la pagarás" y murió.
Una ambulancia llegó y se llevó los cuerpos.
Han pasado tres meses y aunque al principio me negué a creerlo, con el tiempo pude darme cuenta de algo, aunque aparentemente a mí no me pasó nada yo fui la que murió primero pero por alguna extraña razón mi alma no se separó de mi cuerpo. No me late el corazón, y aunque como y bebo con normalidad tengo que vomitarlo inmediatamente porque mi cuerpo no lo tolera. Es cuestión de tiempo para que mis padres se den cuenta de que soy una muerta en vida, y no quiero ni pensar qué harán conmigo en cuanto lo descubran.
Por otra parte, no quiero morirme, porque mis tres amigas se me aparecen cada noche delante de mi cama, con la apariencia que les quedó el día del accidente, y no hacen más que jurarme que cuando muera, me arrastrarán hasta el infierno y me torturarán durante toda la eternidad. Creo que estoy a punto de enloquecer.

La casa embrujada.

Hace algún tiempo, en un paseo que hice a los bosques de la ciudad de México, íbamos por la carretera, cuando de pronto el auto en el que viajábamos mi prima Angela y yo, se paró sin razón, lo habíamos alquilado y nos habían asegurado que todo estaba bien, por lo que decidimos bajar del auto y pedir ayuda, ya como mujeres inexpertas que éramos en mecánica, ni siquiera lo intentamos arreglar, teníamos miedo de estropearlo más de lo que ya estaba.

Nos colocamos las dos en el arcén de la carretera esperando que algún auto pasara y nos ayudara, era alrededor de las cinco de la tarde, y como era en el mes de noviembre ya empezaba a oscurecer, empezamos a sentir miedo e inseguridad, nosotras en plena carretera y solas.
Pero nuestra suerte cambió en pocos minutos y mi amiga Angela logró detener un auto, era un joven muy guapo, nos preguntó que pasaba y nosotros no supimos explicarle exactamente el problema que tenía el auto, el joven levantó el capó y miró si el auto tenía algún desperfecto, pero como ya oscurecía y no teníamos ninguna linterna el joven nos sugirió:
- Miren, vivo cerca de aquí, en una pequeña casa, muy humilde, vivo con mis abuelos, pero con todo gusto les ofrezco mi casa y mañana bien temprano vamos al pueblo mas cercano y buscamos ayuda, y si no es algo grave hasta yo les puedo ayudar sin ningún compromiso..¿que dicen?
Angela y yo nos miramos y pensando que era peor quedarnos solas en la carretera, aceptamos la propuesta del joven.
Ocultamos el auto entre unos árboles y nos dirigimos bosque adentro hacia el hogar del joven, efectivamente no se encontraba lejos de la carretera, cuando entramos a la casa, estaban una linda pareja de ancianitos sentados en unas mecedoras de madera, muy callados, la abuela sólo nos sonrió, nosotras contestamos el saludo y el joven inmediatamente nos llevó a lo que sería nuestro cuarto.
Al llegar la noche, Angela y yo no podíamos dormir de tantos ruidos que escuchábamos, decidimos salir para ver que pasaba, y vimos que el cuarto del joven tenía la luz encendida, y escuchábamos como se aclamaba desesperadamente a Dios pidiendo repetidas veces perdón...pero no sabíamos
por qué, Angela se acercó al barandal de la escalera y me dijo:
- ¡Mira!...
Estaban bajo nosotras las dos mecedoras que se movían como si algo o alguien estuviera sentado ahí, meciéndose, no había viento ni nada que las moviera, las dos nos miramos asustadas y corrimos a nuestra habitación para encerrarnos, cuando amaneció ninguna de las dos había podido dormir. Cuando salimos de la habitación había un silencio sepulcral, que hasta daba miedo, estábamos tan asustadas que decidimos salir de de la casa y buscar el auto, al fin de cuentas no caminaríamos mucho.
Cuando llegamos al auto, cual seria la sorpresa, que arrancó a la primera, sin ningún fallo y logramos irnos de ese misterioso lugar el cual nos causaba miedo.
Llegamos a un restaurante del primer pueblo que encontramos, teníamos mucha hambre, un policía que se encontraba sentado cerca de nosotras nos preguntó:
- ¿Es de ustedes ese auto que esta afuera?
- Si.- le respondimos.- ¿Por qué oficial?.
- Me pareció haberlo visto en la orilla de la carretera.
_ Ah si, lo que pasa es que nos quedamos en una casa que esta cerca del lugar, ya
que nuestro auto se paró y no podíamos arrancarlo.
_¿Donde dicen que se quedaron?
_ En una casa que esta cerca de allí.
_ La única casa que está cerca de allí es la de los Sres. Sánchez.
- ¿Unos que viven con un joven?
- Dirán, vivían, hace tiempo que murieron los abuelos, al parecer cuentan que el
joven los mató y después se suicidó. Se encontraron los cuerpos de los abuelos sin
vida sentados en sus sillas y el joven colgado de su cuarto.
- No puede ser oficial, tal vez sea otra familia la que usted nos dice, porque nosotras estuvimos en esa casa, y ahí estaban los abuelos y el joven, la abuela
hasta nos sonrió y el joven nos prestó una habitación.
- Pues quien sabe muchachas, tal vez esté equivocado, puede ser alguna otra cabaña del lugar que yo no conozca, pero no lo creo, este pueblo es muy chico y vivo aquí desde que nací, y créanme, según yo, la única casa separada del bosque es esa, pero
para salir de dudas, ¿por qué no vamos al lugar donde dicen ustedes que se quedaron a pasar la noche?.
Decidimos llevar al oficial a la casa, tal vez porque queríamos escuchar de sus palabras, que efectivamente, se había equivocado y nosotras nos quedaríamos tranquilas.
Pero cuando llegamos al lugar, el oficial afirmó que realmente era la casa de los abuelos asesinados y del joven que se había suicidado. Nosotros le creímos porque la casa ya no estaba igual, cuando entramos, era una casa totalmente abandonada, sin techo, con telarañas, ahí estaban las dos sillas solas y del techo de la habitación del joven, aun colgaba la cuerda con la que había sido ahorcado.

Estás Sol@.

Elvira era una niña de unos diez años que no tenía papá, su mamá trabajaba todo el tiempo por lo que tenía que dejar a su hija sola en casa, pero una noche, sintió un escalofrío y tuvo miedo de dejarla sola, pero como no podía dejar su trabajo ya que era su único sustento decidió irse.
"voy a llamarte cada 2 horas para ver como estas y no le abras a nadie, cuando llegue tocaré la puerta tres veces".
La madre cerró la puerta y se marchó, Elvira, asustada y sola decidió dormir para que pasara el tiempo sin darse apenas cuenta .
Al poco rato, el teléfono sonó despertando a la niña, se levantó del sillón y apresurada cogió el teléfono con la esperanza de escuchar la dulce voz de su madre:
- Mamá, ¿Eres tu?, ¿mamá?,¿mamá?....
Pero nadie contestó. Desilusionada y asustada colgó el teléfono y se fue a la cama mientras se tranquilizaba para quitar importancia a lo ocurrido.
- Después de todo la llamada se habrá cortado. Pensó Elvira.
De pronto, antes de que se acostase el teléfono volvió a sonar, al llegar y descolgarlo:
-¡Bueno..mamá no es gracioso contesta..mamá, estas asustándome!.
Elvira colgó de nuevo el teléfono y regresó a la cama, esta vez más asustada.
De pronto llamaron la puerta TOC TOC pero no hubo una tercera vez por
lo que Elvira decidió no abrir ya que su madre le había dicho que tocaría tres veces.
Al caer la noche la madre no había regresado y Elvira empezó a preocuparse y de nuevo el teléfono sonó.
-Bueno..mamá, ya es tarde ven a casa.
Del otro extremo del teléfono sólo se escuchó:
-Tu estas sola ahora.
Elvira colgó rápidamente el teléfono desesperada empezó a llorar corrió hacia la puerta para ir con alguno de sus vecinos para que llamaran a la policía, pero al salir Elvira encontró el cuerpo de su madre tirado en el suelo, ensangrentado, desgarrado totalmente, sus piernas horriblemente torcidas hacia ambos lados, sus brazos
quebrados como si un trailer hubiese pasado varias veces por encima.
Elvira no pudo resistir el tremendo impacto y cayó desmallada perdiendo el conocimiento, cuando despertó. Cuando despertó ya estaba en un centro de psicología infantil.
Aunque la ayudaron a superar la traumática experiencia, ella no dejaba de soñar con esa voz que le decía una y otra vez:
- Tu estás sola ahora...
Los psicólogos creían que Elvira había sido la culpable de la muerte de su madre, pero Elvira pensaba que eso no era cierto.
Elvira quería mucho a su madre y soñaba todos los días con ella.
Hoy aunque han pasado diez años de aquel trágico incidente, Elvira sigue en tratamiento y totalmente traumatizada en un centro psicológico.
¿Qué como se todo esto?, simplemente porque yo soy Elvira y quiero decirte a ti que estás leyendo estas lineas:
- TU ESTAS SOL@ AHORA.

Espectro. R.F.

Thoumas se despertó con un sonido raro en sus oídos, como el que hace una pala al chocar con la superficie de la tierra. No se quejó. La oficina le absorbía tanto tiempo que ya su realidad se circunscribía sólo a su pensamiento. Al lavar su cara recordó la pesadilla de la noche anterior, ese mal sueño ya formaba parte de su personalidad, siempre era el mismo.
Con el sólo hecho de cerrar los ojos se encontraba caminando de nuevo por Ustkaari, la calle más desierta de todo Helsinki, junto a su inseparable Marco. Nunca imaginó que un rastii sediento de sangre les seguía los pasos, ni siquiera recordaba su conversación, sólo permanecía en su mente aquel hachazo asesino que le hundió el cráneo a su amigo. Quizás fue el shock postraumático o el olor a sangre lo que le hizo perder el sentido, cuando despertó aún se encontraba el cuerpo inerte de Marco pero ni la sombra del brutal homicida. Ese sueño se repetía noche tras noche.
Thoumas pensó que debía ir a ponerle flores a su amigo, ya que nunca lo había hecho. No por indolencia sino porque no quería toparse de bruces ante ese horrible recuerdo. Quizás si visitaba la tumba de Marco sus pesadillas huirían, pues cumpliría con una deuda moral. El único problema radicaba en su horario de trabajo, era tan estricto que la única posibilidad que tenía era de noche, al término de jornada. Eso no lo amilanaba pues estaba dispuesto a ir aunque fuese de madrugada.
La entrada del cementerio oeste de Helsinki es majestuosa. Toda una amalgama de ángeles y cruces de estilos diversos velan el aposento. Por supuesto, tuvo que sobornar al celador debido la hora, eran casi las 10:30 de la noche. Con el papel de la dirección de la tumba en su mano, comenzó a buscar, para su suerte la luz del alumbrado era potente. No tardó mucho en encontrar lo que deseaba. Enseguida efectuó el ritual, le colocó manojo de lirios en la cripta a su amigo, estuvo un par de minutos en silencio y viró la espalda. Cuando se acercó a la puerta de entrada se dio cuenta que el celador ya no estaba ahí. A pesar de las inmensas ganas que tenía de marcharse y del frío bestial de esa noche, esperó un rato al guardia. Casi una hora después Thoumas perdía la paciencia, debía buscar la salida trasera porque el farallón que se alzaba ante él era tan inmenso que se necesitaba a un alpinista con todo su equipo para conquistarlo. No le molestaba salir por detrás, pero sí volver a pasar frente al sepulcro de Marco y recordar aquel maldito hachazo. Comenzó a caminar buscando el fondo del cementerio, observó a su paso hermosas esfinges, angelitos que parecían retozar sobre las lápidas, trabajos escultóricos muy finos dedicados a los caídos y flores con un tenue rocío. Al acercarse a la tumba de Marco notó con indescriptible asombro que se encontraba abierta. Esto era más que una aberración, pues el cráneo del cadáver tenía un horrible aspecto y forma debido al golpe y no servía ni para estudiar anatomía. El sepulcro colindante también estaba abierto, ambos despedían una columna de niebla fétida. Era un vaho nauseabundo con un olor dulzón, recordó el olor a sangre que le hizo sucumbir la fatídica noche del asalto. Estaba ante la verdadera esencia de la muerte.
Aunque petrificado de horror, Thoumas pensó que debía informar al celador lo que había ocurrido, pero cuando quiso moverse ya no podía. Estaba atrapado entre dos brazos de humo verde que lo arrastraban hacia el ataúd de Marco, una mano huesuda lo lanzó hasta el fondo de la tumba. Sintió una sensación de asfixia, sabía que no estaba solo, a pesar de haber observado bien que el ataúd estaba vacío. Miró a su derecha y nada, pero a su izquierda: ¡Horror!, un cadáver espantoso con un enorme hueco el cráneo yacía a su lado. Lo único agradable era que ya el humo verde había desaparecido. Se levantó y salió de aquel horrible encierro, pero nada más se incorporó, una fuerza casi magnética lo tiró de espaldas en el sepulcro de al lado. Ésta vez la sensación era diametralmente opuesta. El ataúd estaba hecho para un hombre de su tamaño y grosor. Ahora sí que estaba solo y hasta increíblemente cómodo. Por primera vez desde la noche del crimen Thoumas se sintió satisfecho, cerró sus ojos sonrió complacido.
4:30 AM; el celador pasó su última ronda. Mientras caminaba entre tumbas leía por entretenimiento las lápidas, había una que decía: Marco Sorvali (2/6/1978 – 7/4/2006) y a su lado: Thoumas Warman (21/9/77 – 7/4/2006)
Cuando las almas perdidas entran al cementerio, no salen de él.

Muy raro. J.J.

Pues la cosa fué así. Yo tenía 12 años y vivía con mis padres en casa de mi abuela.
Ya habíamos cenado mi familia y yo, y nos pusimos a ver una peli. Después de terminar la película cada uno se fué a su habitación y todos a dormir tranquilamente. Es una casa pequeña. Mis padres duermen juntos en una habitación, mi abuela en otra y yo y mi hermano en otra. Al ser tan pequeña la casa, se oye todo desde cualquier sitio de la casa.

Después de un buen rato tumbado en la cama, me levanto a beber un poco de agua y me doy cuenta de que ya es muy tarde, sobre las 2 de la mañana, y mis padres y mi hermano dormían. Después de refrescarme un poco volví a la cama. No tenía mucho sueño y me dió por ponerme a escuchar música con el diskman. De pronto veo que se enciende la luz del cuarto de baño (no se ve la puerta pero está al lado de mi habitación). Tenía los cascos puestos y no escuche a nadie entrar en el cuarto de baño, a si que me los quité y esperé a que salira quién estuviera dentro. Estuve esperando un buen rato pero la luz no se apagaba y no se escuchaba ningún ruido. Me estaba empezando a poner nervioso y dije en voz baja pero de forma que me escuchara el que estaba en el baño: "¿Quién esta en el baño?. Nadie respondía. Pensé que al ser tan tarde sería alguén de mi familia con mucho sueño y no me escucharía, y seguidamente me intenté dormir, pero no lo conseguía. Al abrir los ojos de nuevo veo que la luz sigue encendida. Pensé que se la habían dejado encandida y me dispuse a levantarme y apagar la luz o a averiguar quien estaba. Me quité las sábanas de encima y al poner el pié en el suelo, (Y esto es lo extraño) se apaga la luz de repente. Un tremendo escalofrío recorrió mi cuerpo entero en una milésima de segundo y me metí corriendo en la cama de mi hermano, tapado completamente. En ese momento no creía nada de lo que había pasado....pero había pasado y solo esperaba que la luz no volviera a encenderse.
Aquella noche no pegué ojo. Al día siguiente en la comida pregunté a mi familia que si habían estado por la noche en el cuarto de baño y riendose me decían: "Que va....sabes que hoy trabajábamos y no nos levantamos para nada....".
No creo en estas cosas pero, en realidad que eso que me pasó me acojonó de verdad.

Los ruidos de la azotea. L.

Poco antes de mudarme a San Francisco tenia un apartamento en Chicago donde me ocurrio esto: Todos los sabados quedaba con mis compañeros de universidad para jugar al beisbol al baloncesto o cualquier otra cosa, pero ese dia me quede a estudiar mientras mis compañeros fueron a ver un partido de beisbol.
Bueno eran ya las 19:00 o por hay cuando empezaron a venir ruidos de la azotea extraños, como pasos, respiraciones, andadas de perro, cadenas...Lo que mas me extraño es que alli arriba no se podia subir a no ser que tuvieran la llave pero no la podian tener por que yo era el unico que tenia la llave de la azotea por que era el unico que no trabajaba y la comunidad me la dio a mi para que si ocurria algo por ejemplo que se rompa las antenas llamar al tecnico,en fin que no podia aver nadie.
Ya pasadas las 20:00 seguian los ruidos y subi a comprobar que ocurria pero me encontre con mayor sorpresa,la puerta entornada con candados y cadenas aciendo que fuera imposible abrir...
Con media leccion que estudiar y con un cabreo que no veas por la bromita llame a la policia, llegaron en media hora y se quedaron que no sabian ni que decir pero cogieron el hacha y clac!!! rompieron 6 kilos de cadenas al menos entraron a comprobar y la azotea tenia neblilla como si se hubieran puesto a cocer algo y el humo estuviera todo alli miraron en todos lados y me dijeron que era imposible lo ocurrido la puerta estaba cerrada por dentro y nadie puede saltar 18 pisos sin matarse se fueron sorprendidos y yo aun mas.
Sobre las 23:00 los ruidos volvieron y hoy cadenas me entro un poco de miedo y toque la puerta a Mickael era un excelente peleador de king boxing y si algo pasaba el me defenderia ya que era 8 años mayor que yo y nuestra amistad era excelente, bueno que fuimos arriba y vimos algo blanco flotando que movia cadenas aun seggui nos quedamos helados el le hizo una foto con el movil y yo con mucho miedo le dije a la cosa blanca que que hacia,ella no contestaba pero se giro y nos miro yo sentia que me observaba y se fue hacia la azotea.
Mickael tiro de una patada la puerta y miramos por toda a azotea no había neblilla no habían rastros de esa cosa blanca ni de nada parecido a algo blanco flotante.
Bueno Mickael enseño la foto a la policia ellos no daban credito penso que era una broma yo y Mickael nos mudamos a otra casa y fuimos compañeros de piso hasta que termine mis estudios y me fui a San Francisco a trabajar.

En la biblioteca. G.

Todo empezó una tarde que teníamos que quedarnos en el instituto a acabar un trabajo de história. Decidimos ir a la biblioteca para buscar información. Al terminar el trabajo, Laura, la más atrevida del grupo empezó a hablar de fantasmas, su tema favorito. Al cabo de un rato a David se le ocurrio acer una sesion de ouija.
Al principio, yo y algunas personas más no estábamos seguras, pero Laura nos convenció. Cuando empezamos hacer la ouija nos pensabamos k todo era una broma de Laura y David, entonces Marina les dijo a los dos que salieran un momento de la biblioteca a ver si cuando no estaban ellos seguían pasando cosas raras. Cuando intentaron salir la puerta no se abría, y las sillas se movian solas, empezamos a creer k eso no era una broma.Laia nos conto k tenia como una especie de don k era como si viera los espiritus y k los podia escuchar, al principio, nadie le creyó, pero ella empezó a llorar. Le preguntamos k le pasab y dijo k veía una sombra detrás de Jorge.¨Él se dio la vuelta, y evidentemente, como los demás, no vio nada. Hasta que Laia gritó: ¡Cuidado, Jorge! y fue cuando él cayó al suelo con una herida en la frente. Todos nos asustamos y empezamos a gritar, a pedir ayuda... Marina cojió su mobil e intentó llamar a su hermano k tambien va nuestra clase y el mobil no tenia cobertura. Laura k era la k preguntaba le dijo al espiritu k parara de hacernos cosas, al cabo de un rato David k tenia un mechero la kemo y pudimos salir, pero lo peor no termino sino k al dia siguiente David no se sabe como le ingresaron en el hospital y aun sigue en coma.
NUNCA AGAIS LA OUIJA O PODEIS TERMINAR COMO NOSOTROS

La silueta. D.

Debo decir que este hecho ocurrio durante mi servicio militar (hace poco mas de una año), realizaba yo mi servicio de guardia en la zona del Poligono de tiro, en la parte trasera del regimiento, es sabido que en esa parte del cuartel, ocurren muchas cosas (hay por ejemplo una capilla, en la cual durante las noches se escuchan rezos, sin que haya alguien que los recite dentro de la capilla), continuando con la historia, estaba con mi compañero, aproximadamente a las 2 o 2 y media de la madrugada, cuando el frio no comienza adar en el cuerpo.

Hagamos una pequeña ronda dije yo asi, se calienta el cuerpo, y de paso hacemos ejercicio
De acuerdo
Nuestra ronda fuen normal, hasta el momento de llegar a la zona de la defensa civil, donde decidimos dar un descanso, sentados en una pandereta, comenzamos a sentir un raro escalofrio, seguido de unos extraños ruidos, de pronto, a no mas de 2 o 3 metros de nosotros, se manifiesta esta "silueta" de alguien desconocido, caminando frente a nosotros durante unos cuantos segundos, para luego desvanecerse tal y como habia llegado...
Nuestra reacciòn fue levantarnos y salir de aquel lugar, minutos despues, llegaron los relevos.

Muerte en la casa. E.

Las nubes empezaban a amontonarse y se oscurecian, parecia que iba haber tormenta, y una precensia fantasmal se aparecia en la casa. La casa se rumoreaba de que estaba encantada. Solo eran rumores, ninguna casa esta encantada porque no existen ni los demonios, ni los fantasmas, ni otros seres maleficos y sobrenaturales. Un grupo de muchachos habian quedado fuera de la casa.

Esta casa esta encantada. Se nota un monton.
No : Dijo una chica
¿ Y como lo sabes? Pregunto el chico
Porque las casas encantadas solo existen en las peliculas de terror
Vale si no esta encantada. Entra
De acuerdo paseare por toda la casa
Espera. Dijo otro chico, y le dio una linterna. Esto nos demostrara que estas ahi.
Vale damela.
La muchacha entro por una ventana dispuesta a entrar. Entro en una habitacion. Era de una niña porque habian muchas muñecas , las muñecas eran siniestras pero solo eran muñecas. Entonces salio de la habitacion y empezo a caminar por el oscuro y tetrico pasillo, habian muchas puertas, muchisimas, tantas que pensaba que tardaria toda la noche. Se moria de miedo, estaba sola en la casa , por la noche y el rumor que decia que la casa estaba encantada le acumulaba el miedo aunque habia dicho que no lo estaba. Oyo unos golpes , empezo a tener mas miedo y mas panico. Se olvido del desafio. Lo unico que queria era correr y escapar de la casa. Pero una puerta se abrio de golpe, la chica no podia evitar llorar del miedo, pero lo peor y mas terrible fue oir unas voces que decian.
Veeen con nosotroooos, vive en la casaaa , eternamenteeeeeeeeeeee
La chica dio un grito de terror, tenia razon estaba encantada, el corazon le latia violentamente. Empezo a correr desbocadamente pero choco contra algo. Era un ser cubierto con un manto negro oscuro, y carecia de rostro. Ella se quedo inmovil notaba la respiracion lenta de aquella figura fantasmal . Y la agarro del brazo y el ser empezo a dar alaridos ella tambien. Su corazon le latia mas despacio, sus ojs se quedaron en blanco, y monton de saliva le empezo a salir por la boca, hasta que la muchacha cayo al suelo. El ser que la agarro solo era uno de sus amigos, habian entrado en la casa despues de que ella entrara.
Oye solo era broma. Le empezo a dar palmaditas en el hombro pero nada. Oye basta de bromas se que te estas haciendo la muerta. Le empezo a pellizcar , luego a hacerle cosquillas. Pero nada ni se quejaba ni se reia.
Los demas salieron de sus escondites.
Oye ¿ Estas bien?
Contesta joder.
Pero seguia tumbada en el suelo. Con los ojos muy abiertos.Uno de ellos puso su oido en el corazon de la chica, y al hacerlo , retrocedio unos pasos.
¿ Que?
Chicos. Dijo con los ojos llenos de lagrimas, esta muerta!.
Todos se quedaron petrificados. No dieron credito de lo que oyeron.
Y nosotros ... la matamos. La matamos de miedo. ¡ HA MUERTO DE MIEDO Y NOSOTROS LA MATAMOS!
¿Que vamos a hacer?
Dejar el cadaver aqui. Si nos descubren con el pensaran que la matamos.
Si. Dejemosla alli.
Todos salieron corriendo de alli hasta salir de la casa. Este relato no es sobrenatural. Y por supuesto la casa no estaba encantada, solo era aquella maniobra que planearon los chicos a su amiga. Pero .... ¿ Y si la casa estuviera encantada ahora? La chica murio alli y su espiritu podria estar vagando por alli. Sea lo que sea la unica solucion para resolver el enigma seria entrar en la casa. Pero por supuesto la pandilla no entraria alli por nada del mundo.

Lacrimosa Tränen Der Sehnsucht


Canto a mí mismo (Fragmento). Walt Whitman (1819-1892)

A través de mi brotan voces prohibidas,
voces del sexo y del apetito,
voces veladas y yo aparto el velo
voces indecentes, clarificadas,
transfiguradas por mí.
Cubro mis labios con la mano,
Me conservo tan puro en las entrañas
como en la cabeza y el corazón,
La cópula no es para mí más vergonzosa
que la muerte.
Yo creo en la carne y en los apetitos,
Ver, oír, tocar, son milagros,
y cada parte de mí es un milagro.

Lacrimosa Eisamkeit


La ruina. Walter de la Mare (1873-1956)

Cuando los últimos colores del día
Descienden ardiendo allá lejos,
Sobre aquella ruina, frío y perplejo,
El grillo salta de piedra en piedra;
Dispersándose sobre el oscurecido verdor,
Ejércitos de hadas se acercan, perfectos,
Batiendo sus alas como insectos,
Y ejecutan una danza extraña alrededor:
Mientras el gran oro de la pálida luna
Tiñe de blanco la diminuta tertulia.

Lacrimosa Diener eines Geistes


La canción de las sombras. Walter de la Mare (1873-1956)

Barre las delicadas cuerdas, Músico,
Con tu larga y hábil mano en llagas;
Abajo arden las velas estrelladas,
Se hunden suavemente en la arena;
El viejo sabueso en sueños se queja,
Las brasas arden apenas;
A través de los muros las sombras llegan,
Pasan y se quedan.

Barre tiernamente las cuerdas, Músico,
Los minutos se tornan horas;
La helada sobre el marco sin viento
Teje un laberinto de flores;
En el aire que oscurece los fantasmas se demoran,
Oyendo por la puerta abierta;
La música los llama, los invita a soñar,
Una vez más, con regresar al hogar.

Lacrimosa Bresso


El fantasma. Walter de La Mare (1873-1956)

¿Quién golpea? Yo, quien fuera bella
más allá de todo sueño para regresar,
vengo de las raíces de la oscura espina más cercana
Y golpeo la puerta.

¿Quién habla? Yo... en un tiempo mi voz
tan dulce como el ave en vuelo,
cuando el eco acaricia las aguas;
Así te hablaba a tí.

¡Oscura es la hora! Ay, y fría.
Solitaria es mi casa. Ah, ¿y la mía?
Miro, toco, labios, ojos que destellan en vano.
Tanto tiempo muertos para mí.

Silencio. Una calma lánguida en la puerta
detiene la luz de las estrellas.
Una mano busca a tientas en la penumbra
sobre llaves, cerrojos y barrotes.

Un rostro mira con fijeza. La noche gris
en el caos de la ausencia brilló;
Sólo había allí un vasto dolor,
el dulce seno ausente.

Lacrimosa Reissende Blicke


El hombre y la mujer. Victor Hugo (1802-1885)

El hombre es la criatura más elevada,
la mujer es el más sublime de los ideales.

Dios hizo para el hombre un trono:
para la mujer un altar.
El trono exalta;
el altar santifica.

El hombre es cerebro,
la mujer corazón..
el cerebro hace la luz, el corazón el amor;
la luz nutre, el amor resucita.

El hombre es fuerte por la razón
la mujer es fuerte por la emoción,
la razón argumenta
las emoción conmueve.

El hombre es capaz de todos los heroísmos,
la mujer de todos los martirios.
El heroísmo ennoblece,
el martirio sublima.

El hombre tiene la supremacía;
la mujer la preferencia
la supremacía significa fuerza;
la preferencia respresenta el derecho.

El hombre es un genio,
la mujer un ángel.
El genio es inconmensurable;
El ángel indefinible.

La aspiración del hombre es la suprema gloria;
la aspiración de la mujer es la extrema virtud.
La gloria hace todo lo que es grande;
La virtud hace todo lo que es divino.

El hombre es código,
la mujer es evangelio
el código corrige
el evangelio perfecciona.

El hombre piensa,
la mujer sueña,
pensar es tener una larva en el cráneo,
soñar es tener una luz en la frente.

El hombre es un océano;
la mujer un lago.
El océano tiene la perla que adorna;
El lago, la poesía que enciende.

El hombre es el águila que vuela,
la mujer es el ruiseñor que canta.
Volar es subyugar el espacio
cantar el conquistar el alma.

El hombre es un Templo;
la mujer es el Santuario.
Delante del Templo nos descubrimos
Delante del Santuario nos arrodillamos.

El hombre se ubica donde termina la tierra,
la mujer, donde comienza el cielo.

Katra Promise me everything


Los placeres de la melancolía. Thomas Warton (1727-1790)

Madre de las Reflexiones, Sabia de la Contemplación,
Cuya gruta está en la roca más alta de Tenerife,
En medio de la noche tempestuosa,
Donde en una calma meditación sostenida
Oyes con el ulular del viento azotando la lluvia
Mientras su alabanza decae,
Como si los cielos despejados brillasen,
Y es sobre aquel azul sereno donde la pálida Cintia
Hace rodar su carro de plata;
Miras fijamente sobre la bóveda adornada,
Mientras los murmullos indistintos de olas lejanas
Suavizan tu oído pensativo con sonidos roncos y ásperos;
Segura, bendita, escuchas el alboroto salvaje de las flotas,
¡Solitaria, distante del hombre conversas con las esferas!
Guíame, Reina sublime, a las penumbras solemnes
Tan cercanas a mi alegría; llévame a las sombras tristes
De los sitiales desgarrados, hacia los fragmentos del crepúsculo,
Donde la pensativa Melancolía adora reflexionar
Sobre sus sitios favoritos cubiertos de oscuridad.

Kamelot Anthem


Un reloj dando la medianoche. Thomas Lovell Beddoes (1803-1849)

Escuchando el eco de los pasos del Tiempo,
Estos momentos se han hundido en el lento
Y desconocido sepulcro de los Años.
Tu nombre se ha desvanecido en el Olvido,
Hundido para siempre en las aguas del pasado,
Convertido en sagrada roca, adorado
por las custodias del valor, de la fuerza y del bien.
El futuro se pasea con jóvenes alas sobre el mar,
Naciendo detrás del vuelo, invisible para el siglo humano;
Con sus cien pasos indolentes,
Masticando el mundo desde el exterior,
Pasando suave sobre las almas mortales.
Así le canto al Tiempo, al coloso del universo,
Que con cada pie sumido en la Oscuridad
Se desliza silenciosamente.

Nubes de muerte se abaten sobre nosotros,
Es en vano luchar contra la marea;
Todos debemos hundirnos desgarrando el aire.
Con frenético dolor nos enfrentaremos a la Fama.
Podemos pensar en la Eternidad,
De quien el Tiempo es esclavo,
Sometido y arrastrado por las sombrías
fronteras de la destrucción.
¿Serán estas palabras el eco de nuestro destino?
Tal vez nuestros temblorosos pensamientos
Jamás se perderán, escritos en las inmutables estrellas
Como orgullosas aves; como los reyes de antaño
En sus tronos de mármol,
Sonriendo con la luz del relámpago.
Buceando en aquel mar del espíritu,
De rebaños mortales; finalmente nos hundiremos.
Nuestro rostro será pintado de arcilla,
De nuevo en el vientre de la Madre Tierra,
Mientras nuestra alma, en peregrino vuelo,
Se estire hacia luces más brillantes.

Kamelot What about me


El epitafio. Thomas Gray (1716-1771)

Aquí la falda de la tierra escondida
un joven sin fama y sin riqueza;
su humilde cuna vio la ciencia oculta
y lo marcó como suyo la tristeza.

Sincero y generoso fue, y el cielo
lo supo; dio cuanto tenía consigo:
una lágrima al pobre por consuelo;
tuvo de Dios cuanto pidió: un amigo

Su flaqueza y virtud bajo esta losa
no indagues de la tierra madre.
Con esperanza tímida reposa
allá en el seno de su Dios y Padre.

Graveworm Memories


Elegía sobre un cementerio de aldea. Thomas Gray (1716-1771)

Suena el toque de los difuntos al partir el día,
El viento suspira lentamente sobre el prado,
El arador vuelve a casa por el camino cansado,
Y abandona el mundo a la oscuridad, y a mi.

Ahora el paisaje se deshace, apenas brilla en los ojos,
Y todo el aire sostiene una quietud solemne,
Donde zumba el vuelo, las ruedas del escarabajo,
Un rumor soñoliento que se pierde en la distancia.

A salvo de la joven hiedra en la torre,
El búho decrépito se queja con la luna,
Vagando cerca de su secreta laguna,
Perturba su reino antiguo y desolado.

Bajo aquellos olmos rugosos, aquella sombra del Tejo,
Donde el césped cubre las almas en descomposición,
Cada uno en su célula estrecha, por siempre,
Los rudos antepasados de la aldea sueñan.

La llamada ventosa del incienso en la mañana,
El trago que gorjea en el cobertizo de paja,
El clarín áspero del gallo, o el cuerno que resuena,
Ya no los despertará de su cama eterna.

Para ellos el hogar ardiente ya no quemará,
O la atareada ama de casa los cuidará:
Ningún niño gritará al volver su padre,
Rodeando sus rodillas para sellar el regreso.

A menudo barría la cosecha con su hoz,
El surco obstinado siempre se quebró:
¡Cuán alegre conducía su grupo lejos!
¡Cómo dobló los bosques bajo su golpe robusto!

La ambición no se burla de su trabajo útil,
De su felicidad hogareña, su destino oscuro;
Ni el esplendor oye, con su sonrisa desdeñosa,
Los breves y simples anales de los pobres.

La jactancia de la heráldica, la pompa del poder,
Y todo lo que la belleza, lo que la riqueza dio,
Aguardan su hora inevitable: los caminos
De la riqueza también conducen a la tumba.

Ni tu, orgulloso, cargues de culpa sus huesos,
Si la memoria sobre sus tumbas no tiene trofeos,
Donde por el pasillo largo su bóveda y arte ilustró
El himno aumenta las melodías de su plegaria.

¿Es que puede la urna legendaria
Recuperar su aliento breve?
¿Puede la voz del honor provocar el polvo silencioso,
O la adulación suavizar el oído helado de la muerte?

Tal vez en este espacio olvidado habita un corazón,
Alguna vez agitado por el fuego celeste;
Manos, que la rueda del imperio hayan convocado,
O despertado el éxtasis de una lira en llamas.

Pero el Conocimiento, con su amplia página,
Nunca desenrolló en sus ojos el despojo del tiempo;
La miseria fría reprimió su rabia noble,
Y congeló la corriente cálida de su alma.

Gemas llenas del rayo más puro y sereno,
Durmiendo en las ignotas cuevas del océano:
Flores que nacen para un rubor invisible,
Gastando su dulzura en el aire desierto.

Algún pueblo que con el pecho intrépido
Soportó el peso de su pequeño tirano,
Algún Milton mudo aquí puede descansar,
Algún Cromwell inocente de la sangre natal.

El aplauso de los jefes para ordenar,
Las amenazas del dolor y la ruina para despreciar,
Para dispersar la abundancia sobre la tierra alegre,
Leyendo su historia en los ojos nacionales,

Su parte prohibió: no restringirá en soledad
La encendida virtud, sus crímenes son confinados;
Prohibió para abrirse paso en sangre al trono,
Y cerrar las puertas de la piedad sobre el hombre,

Los tormentos que buscan ocultarse de la verdad,
Para aniquilar el rubor de una vergüenza ingenua,
O alabar el templo de la Lujuria y la Vulgaridad,
Con el incienso ardiente, la llama de la Musa.

Lejos de la demente multitud que lucha,
Sus sobrios deseos nunca aprendieron a callar;
A lo largo del fresco valle de la vida
Conservaron el tenor silencioso de su camino.

Aún estos huesos del insulto protegen
Un recuerdo frágil del quizás,
Con rimas groseras y esculturas informes
Imploran el tributo débil de un suspiro que pasa.

Sus nombres, sus años, deletreados por la Musa procaz,
Les otorgan el lugar de la fama y la elegía:
Y esparce muchos sagrados textos en torno a ella,
Que instruyen al rústico moralista a morir.

¿Para quién, al mudo Olvido su presa,
Esta ansiosa y resignada complacencia,
Abandona los lugares del día caliente,
Ni lanza una detenida mirada hacia atrás?

En algún pecho afectuoso el alma que se separa confía,
Algunas gotas piadosas que el ojo cerrado necesita;
Incluso de la tumba la voz de la Naturaleza llora,
Incluso de nuestras cenizas se agita el fuego.

Por aquellos que, atentos al deshonrado muerto,
Ven en estas líneas su historia sencilla;
Si por casualidad la solitaria contemplación condujera
A un espíritu similar a inquirir el por qué de su destino,

Felices los encanecidos pueden decir:
A menudo lo hemos visto al despuntar el alba,
Cubriendo con paso apresurado el rocío lejano,
Para encontrar al sol en la meseta del horizonte.

Allí, a los pies de la joven y nudosa Haya,
Que enrosca sus fantásticas raíces tan abajo,
Su longitud decaída en el atardecer estirará,
Bebiendo en el arroyo que murmura al pasar.

Cerca de la madera, ahora sonriendo con desprecio,
Susurrando sus fantasías caprichosas,
Torciéndose, afligido y pálido, como un desesperado,
Enloquecido, arrebatado por un amor sin esperanza.

Lo extrañé una mañana sobre la colina,
A lo largo del brezal, cerca de su árbol;
Otro vino, lejos aún, sin tocar el camino
Ni la hierba, tampoco en el bosque era él;

El siguiente, con las deudas tristes detrás,
Lento por el sendero de la iglesia lo vimos llevar,
Se acerca y lee (para que tu puedas leer)
La lápida de piedra bajo el Espino anciano.

El Epitafio:
Aquí descansa su cabeza en la falda de la Tierra,
Una juventud que no conoció la Fama ni la Fortuna.
La ciencia justa frunció el ceño sobre su nacimiento,
Y la Melancolía lo marcó como un hijo propio.

Amor vendimia. Mario Benedetti (1920-2009)

Sobre cartas de amor.

Las circunstancias / tiempo en carne viva /
Ponen a nuestro alcance pena y goces
Pero
Más de una vez nos llevan a remolque

Amor es más que un juego o un diluvio
Es el cuerpo y el alma a la intemperie
Pero
Si se va la lujuria ya no vuelve

El trabajo es un bálsamo / un compás /
Gracias a él lidiamos con las horas
Pero
Hay un ocio final que no perdona

La vida puede ser un vendaval
Que sacude mis sueños y tus duendes
Pero
La vida tiene obligación de muerte.

Amor, de tarde. Mario Benedetti (1920-2009)

    Es una lástima que no estés conmigo
    Cuando miro el reloj y son las cuatro
    Y acabo la planilla y pienso diez minutos
    Y estiro las piernas como todas las tardes
    Y hago así con los hombros para aflojar la espalda
    Y me doblo los dedos y les saco mentiras.
    Es una lástima que no estés conmigo
    Cuando miro el reloj y son las cinco
    Y soy una manija que calcula intereses
    O dos manos que saltan sobre cuarenta teclas
    O un oído que escucha cómo ladra el teléfono
    O un tipo que hace números y les saca verdades.
    Es una lástima que no estés conmigo
    Cuando miro el reloj y son las seis.
    Podrías acercarte por sorpresa
    Y decirme "¿Qué tal?", y quedaríamos
    Yo con la mancha roja de tus labios
    Tú con el tizne azul de mi carbónico.

Ahora todo está claro. Mario Benedetti (1920-2009)

Cuando el presidente Carter
Se preocupa tanto
De los derechos
Humanos
Parece evidente que en ese caso
Derecho
No significa facultad
O atributo
O libre albedrío
Sino diestro
O antizurdo
O flanco opuesto al corazón
Lado derecho en fin

En consecuencia,
¿No sería hora
De que iniciáramos
Una amplia campaña internacional
Por los izquierdos
Humanos?

Ahora en cambio. Mario Benedetti (1920-2009)

Hubiera entregado el Dios que no poseo,
Hubiera aprendido tres o cuatro signos,
Y así desalentado,
Así fiel, ceniciento,
Invariable como un recuerdo atroz,
Me hubiera respondido,
Me hubiera transformado en ademanes
Me hubiera convencido como todos,
Refugiado en el hambre universal,
Salvado para siempre y para nada.

Ahora en cambio estoy un poco solo,
De veras un poco solo y solo.
Mi tristeza es un vaso de oraciones
Que se derraman sobre el césped
Y desde el césped nace Dios
Y está también un poco solo,
De veras un poco solo y solo.

Mas yo le ayudo a conocer las aves
Y en toda su extensión la herejía vegetal,
Los corazones de sus alegres huérfanos,
La tierra que es la palma de su mano.

A tientas. Mario Benedetti (1920-2009)

Se retrocede con seguridad
Pero se avanza a tientas
Uno adelanta manos como un ciego
Ciego imprudente por añadidura
Pero lo absurdo es que no es ciego
Y distingue el relámpago la lluvia
Los rostros insepultos la ceniza
La sonrisa del necio las afrentas
Un barrunto de pena en el espejo
La baranda oxidada con sus pájaros
La opaca incertidumbre de los otros
Enfrentada a la propia incertidumbre

Se avanza a tientas / lentamente
Por lo común a contramano
De los convictos y confesos
En búsqueda tal vez
De amores residuales
Que sirvan de consuelo y recompensa
O iluminen un pozo de nostalgias

Se avanza a tientas / vacilante
No importan la distancia ni el horario
Ni que el futuro sea una vislumbre
O una pasión deshabitada

A tientas hasta que una noche
Se queda uno sin cómplices ni tacto
Y a ciegas otra vez y para siempre
Se introduce en un túnel o destino
Que no se sabe dónde acaba.

Al ras del sueño. Mario Benedetti (1920-2009)

Sólo una temporada provisoria,
Tatuaje de incontables tradiciones,
Oscuro mausoleo donde empieza
A existir el futuro, a hacerse piedra.

Nada aquí, nada allá. Son las palabras
Del mago lejanísimo y borroso.

Sin embargo, la infancia se empecina,
Comienza a levantar sus inventarios,
A echar sus amplias redes para luego.
Es una isla limpia y sobre todo
Fugaz, es un venero de primicias
Que se van lentamente resecando.

Queda atrás como un rápido paisaje
Del que persistirán sólo unas nubes,
Un biombo, dos juguetes, tres racimos,
O apenas un olor, una ceniza.
Con luces queda atrás, a la intemperie,
Yacente y aplazada para nunca,
Sola con su aptitud irresistible
Y un pudor incorpóreo, agazapado.
Para nunca aplazada, fabulosa
Infancia entre sus redes extinguida.

Por algo queda atrás. Esa entrañable
Cede paso al fervor, al pasmo, al fruto,
El azar hinca el diente en otra bruma,
Somos los moribundos que nacemos
A la carne, a la sangre, al entusiasmo,
Nos burlamos del sol, de la penumbra,
Manejamos la gloria como un lápiz
Y en las vírgenes tapias dibujamos
El amor y su viejo colmo, el odio,
El grito que nos pone la vergüenza
En las manos mucho antes que en la boca.

El celaje se enciende. Somos niebla
Bajo el cielo compacto, insolidario,
El asombro hace cuentas y no puede
Mantenernos serenos, apacibles,
Somos el invasor protagonista
Que hace trizas el tiempo, que hace ruido
Pueril, que hace palabras, que hace pactos,
Somos tan poderosos, tan eternos,
Que cerramos el puño y el verano
Comienza a sollozar entre los árboles.

Mejor dicho: creemos que solloza.
El verano es un.vaho, por lo tanto
No tiene ojos ni párpados ni lágrimas,
En sus tardes de atmósfera más tenue
Es calor, es calor, y en las mañanas
De aire pesado, corporal, viscoso,
Es calor, es calor. Con eso basta.

De todos modos cambia a las muchachas,
Las ilumina, las ondula, y luego
Las respira y suspira como acordes,
Las envuelve en amor, las hace carne,
Les pinta brazos con venitas tenues
En colores y luz complementarios,
Les abre escotes para que alguien vierta
Cualquier mirada, ese poderhabiente.

La vida, qué región esplendorosa.
¿Quién escruta la muerte, quién la tienta?
A la horca con él. ¿Quién piensa en esa
Imposible quietud cuando es la hora
Para cada uno de morder su fruta,
De usar su espejo, de gritar su grito,
De escupir a los cielos, de ir subiendo
De dos en dos todas las escaleras?

La muerte no se apura, sin embargo,
Ni se aplaca. Tampoco se impacienta.
Hay tantas muertes como negaciones.
La muerte que desgarra, la que expulsa,
La que embruja, la que arde, la que agota,
La que enluta el amor, la que excrementa,
La que siega, la que usa, la que ablanda,
La muerte de arenal, la de pantano,
La de abismo, la de agua, la de almohada.

Hay tantas muertes como teologías,
Pero todas se juntan en la espera.
Esa que acecha es una muerte sola.
Escarnecida, rencorosa, hueca,
Su insomnio enloquecido se desploma
Sobre todos los sueños, su delirio
Se parece bastante a la cordura.
Muerte esbelta y rompiente, qué increíble
Sirena para el Mar de los Suicidas.

No canta, pero indica, marca, alude,
Exhibe sus voraces argumentos,
Sus afiches turísticos, explica
Por qué es tan milagrosa su inminencia,
Por qué es tan atractivo su desastre,
Por qué tan confortable su vacío.

No canta, pero es como si cantara.
Su demagogia negra usa palomas,
Telegramas y rezos y suspiros,
Sonatas para piano, arpas de herrumbre,
Vitrinas del amor momificado,
Relojes de lujuria que amontonan
Segundos y segundos y otras prórrogas.

No canta, pero es como si cantara,
Su espanto vendaval silba en la espiga,
Su pregunta repica en el silencio,
Su loco desparpajo exuda un réquiem
Que es prado y es follaje y es almena.

Hay que volverse sordo y mudo y ciego,
Sordo de amor, de amor enmudecido,
Ciego de amor. Olfato, gusto y tacto
Quedan para alejar la muerte y para
Hundirse en la mujer, en esa ola
Que es tiempo y lengua y brazos y latido,
Esa mujer descanso, mujer césped,
Que es llanto y rostro y siembra y apetito,
Esa mujer cosecha, mujer signo,
Que es paz y aliento y cábala y jadeo.

Hay que amar con horror para salvarse,
Amanecer cuando los mansos dientes
Muerden, para salvarse, o por lo menos
Para creerse a salvo, que es bastante.
Hay que amar sentenciado y sin urgencia,
Para salvarse, para guarecerse
De esa muerte que llueve hielo o fuego.

Es el cielo común, el alba escándalo,
El goce atroz, el milagroso caos,
La piel abismo, la granada abierta,
La única unidad uniyugada,
La derrota de todas las cautelas.

Hay que amar con valor, para salvarse.
Sin luna, sin nostalgia, sin pretextos,
Hay que despilfarrar en una noche
—Que puede ser mil y una— el universo,
Sin augurios, sin planes, sin temblores,
Sin convenios, sin votos, con olvido,
Desnudos cuerpo y alma, disponibles
Para ser otro y otra a ras de sueño.

Bendita noche cóncava, delicia
De encontrar un abrazo a la deriva
Y entrar en ese enigma, sin astucia,
Y volver por el aire al aire libre,
Hay que amar con amor, para salvarse.

Entonces vienen las contradicciones
O sea la razón. El mundo existe
Con manchas, sin arar, y no hay conjuro
Ni fe que lo desmienta o modifique.

El manantial se seca, el árbol cae,
La sangre fluye, el odio se hace muro,
¿Es mi hermano el verdugo? Ese asesino
Y dios padrastro todopoderoso,
Ese señor del vómito, ese artífice
De la hecatombe, ¿puede ser mi hermano?
Surtidor de napalm, profeta imbécil,
¿Ése, mi prójimo?, ¿ése, el semejante?
Sindico en todo caso de la muerte,
Argumento y proclama de la ruina,
Poder y brazo ejecutor. Estiércol.

Por esta vez no he de mirar mis pasos
Sino el contorno triste, calcinado.
Miro a mi sombra que está envejeciendo,
La sombra de los míos que envejecen.

El mundo existe. Con o sin sus manes,
Con o sin su señal. Existe. Punto.

El mundo existe con mis ex iguales,
Con mis amigos-enemigos, esos
Que ya olvidé por qué se traicionaron.

Tiendo mi mano a veces y está sola
Y está más sola cuando no la tiendo,
Pienso en los compradores emboscados
Y tengo duelo y tengo rabia y tengo
Un reproche que empieza en mis lealtades,
En mis confianzas sin mayor motivo,
En mi invención del prójimo-mi-aliado.
Ni aún ahora me resigno a creerlo.

No todos son así, no todos ceden.
Tendré que repetírmelo a escondidas
Y barajar de nuevo el almanaque.

Mi corazón acobardado sigue
Inventando valor, abriendo créditos,
Tirando cabos sólo a la siniestra,
Aprendiendo a aprender, pobre aleluya,
Y quién sabe, quién sabe si entre tanta
Mentira incandescente, no queda algo
De verdad a la sombra. Y no es metáfora.

Nada aquí, nada allá. Son las palabras
Del mago lejanísimo y borroso.

Pero, ¿por qué creerle a pie juntillas?
¿En qué galaxia está el certificado?

Algo aquí, nada allá. ¿Es tan distinto?
Lo propongo debajo de mis párpados
Y en mi boca cerrada.
¿Es tan distinto?
Ya sé, hay razones nítidas, famosas,
Hay cien teorías sobre la derrota,
Hay argumentos para suicidarse,

Pero, ¿y si hay un resquicio?
¿Es tan distinto,
Tan necio, tan ridículo, tan torpe,
Tener un espacioso sueño propio
Donde el hombre se muera pero actúe
Como inmortal?

A la izquierda del roble. Mario Benedetti (1920-2009)

    No sé si alguna vez les ha pasado a ustedes
    Pero el Jardín Botánico es un parque dormido
    En el que uno puede sentirse árbol o prójimo
    Siempre y cuando se cumpla un requisito previo.
    Que la ciudad exista tranquilamente lejos.
    El secreto es apoyarse digamos en un tronco
    Y oír a través del aire que admite ruidos muertos
    Cómo en Millán y Reyes galopan los tranvías.
    No sé si alguna vez les ha pasado a ustedes
    Pero el Jardín Botánico siempre ha tenido
    Una agradable propensión a los sueños,
    A que los insectos suban por las piernas
    Y la melancolía baje por los brazos
    Hasta que uno cierra los puños y la atrapa.
    Después de todo el secreto es mirar hacia arriba
    Y ver cómo las nubes se disputan las copas
    Y ver cómo los nidos se disputan los pájaros.
    No sé si alguna vez les ha pasado a ustedes
    Ah pero las parejas que huyen al Botánico
    Ya desciendan de un taxi o bajen de una nube
    Hablan por lo común de temas importantes
    Y se miran fanáticamente a los ojos
    Como si el amor fuera un brevísimo túnel
    Y ellos se contemplaran por dentro de ese amor.
    Aquellos dos por ejemplo a la izquierda del roble
    (También podría llamarlo almendro o araucaria
    Ggracias a mis lagunas sobre Pan y Linneo)
    Hablan y por lo visto las palabras
    Se quedan conmovidas a mirarlos
    Ya que a mí no me llegan ni siquiera los ecos.
    No sé si alguna vez les ha pasado a ustedes
    Pero es lindísimo imaginar qué dicen
    Sobre todo si él muerde una ramita
    Y ella deja un zapato sobre el césped
    Sobre todo si él tiene los huesos tristes
    Y ella quiere sonreír pero no puede.
    Para mí que el muchacho está diciendo
    Lo que se dice a veces en el Jardín Botánico.
    Ayer llegó el otoño
    El sol de otoño
    Y me sentí feliz
    Como hace mucho
    Qué linda estás
    Te quiero
    En mi sueño
    De noche
    Se escuchan las bocinas
    El viento sobre el mar
    Y sin embargo aquello
    También es el silencio
    Mírame así
    Te quiero
    Yo trabajo con ganas
    Hago números
    Fichas
    Discuto con cretinos
    Me distraigo y blasfemo
    Dame tu mano
    Ahora
    Ya lo sabés
    Te quiero
    Pienso a veces en Dios
    Bueno no tantas veces
    No me gusta robar
    Su tiempo
    Y además está lejos
    Vos estás a mi lado
    Ahora mismo estoy triste
    Estoy triste y te quiero
    Ya pasarán las horas
    La calle como un río
    Los árboles que ayudan
    El cielo
    Los amigos
    Y qué suerte
    Te quiero
    Hace mucho era niño
    Hace mucho y qué importa
    El azar era simple
    Como entrar en tus ojos
    Dejame entrar
    Te quiero
    Menos mal que te quiero.
    No sé si alguna vez les ha pasado a ustedes
    Pero puede ocurrir que de pronto uno advierta
    Que en realidad se trata de algo más desolado
    Uno de esos amores de tántalo y azar
    Que Dios no admite porque tiene celos.
    Fíjense que él acusa con ternura
    Y ella se apoya contra la corteza
    Fíjense que él va tildando recuerdos
    Y ella se consterna misteriosamente.
    Para mí que el muchacho está diciendo
    Lo que se dice a veces en el Jardín Botánico.
    Vos lo dijiste
    Nuestro amor
    Fue desde siempre un niño muerto
    Sólo de a ratos parecía
    Que iba a vivir
    Que iba a vencernos
    Pero los dos fuimos tan fuertes
    Que lo dejamos sin su sangre
    Sin su futuro
    Sin su cielo
    Un niño muerto
    Sólo eso
    Maravilloso y condenado
    Quizá tuviera una sonrisa
    Como la tuya
    Dulce y honda
    Quizá tuviera un alma triste
    Como mi alma
    Poca cosa
    Quizá aprendiera con el tiempo
    A desplegarse
    a usar el mundo
    Pero los niños que así vienen
    Muertos de amor
    Muertos de miedo
    Tienen tan grande el corazón
    Que se destruyen sin saberlo
    Vos lo dijiste
    Nuestro amor
    Fue desde siempre un niño muerto
    Y qué verdad dura y sin sombra
    Qué verdad fácil y qué pena
    Yo imaginaba que era un niño
    Y era tan sólo un niño muerto
    Ahora qué queda
    Sólo queda
    Medir la fe y que recordemos
    Lo que pudimos haber sido
    Para él
    Que no pudo ser nuestro
    Qué más
    Acaso cuando llegue
    Un veintitrés de abril y abismo
    Vos donde estés
    Llevale flores
    Que yo también iré contigo.
    No sé si alguna vez les ha pasado a ustedes
    Pero el Jardín Botánico es un parque dormido
    Que sólo despierta con la lluvia.
    Ahora la última nube ha resuelto quedarse
    Y nos está mojando como alegres mendigos.
    El secreto está en correr con precauciones
    A fin de no matar ningún escarabajo
    Y no pisar los hongos que aprovechan
    Para nadar desesperadamente.
    Sin prevenciones me doy vuelta y siguen
    Aquellos dos a la izquierda del roble
    Eternos y escondidos en la lluvia
    Diciéndose quién sabe qué silencios.
    No sé si alguna vez les ha pasado a ustedes
    Pero cuando la lluvia cae sobre el Botánico
    Aquí se quedan sólo los fantasmas.
    Ustedes pueden irse.
    Yo me quedo.

Amor en dos tiempos. Gioconda Belli.

    I
    Mi pedazo de dulce de alfajor de almendra
    Mi pájaro carpintero serpiente emplumada
    Colibrí picoteando mi flor bebiendo mi miel
    Sorbiendo mi azúcar tocándome la tierra
    El anturio la cueva la mansión de los atardeceres
    El trueno de los mares barco de vela
    Legión de pájaros gaviota rasante níspero dulce
    Palmera naciéndome playas en las piernas
    Alto cocotero tembloroso obelisco de mi perdición
    Tótem de mis tabúes laurel sauce llorón
    Espuma contra mi piel lluvia manantial
    Cascada en mi cauce celo de mis andares
    Luz de tus ojos brisa sobre mis pechos
    Venado juguetón de mi selva de madreselva y musgo
    Centinela de mi risa guardián de los latidos
    Castañuela cencerro gozo de mi cielo rosado
    De carne de mujer mi hombre vos único talismán
    Embrujo de mis pétalos desérticos vení otra vez
    Lléname, pégame contra tu puerto de olas roncas
    Lléname de tu blanca ternura, silénciame los gritos
    Déjame desparramada mujer.

    II
    Campanas sonidos ulular de sirenas
    Suelto las riendas galopo carcajadas
    Pongo fuera de juego las murallas
    Los diques caen hechos pedazos salto verde
    La esperanza el cielo azul sonoros horizontes
    Que abren vientos para dejarme pasar:
    "Abran paso a la mujer que no temió las mareas del amor
    Ni los huracanes del desprecio".

    Venció el vino añejo el tinto el blanco
    Salieron brotaron las uvas con su piel suave
    Redondez de tus dedos llovés sobre mí
    Lavás tristeza reconstruís faros bibliotecas
    De viejos libros con hermosas imágenes
    Me devolvés el gato risón Alicia el conejo
    El sombrero loco los enanos de Blancanieves
    El lodo entre los dedos el hálito de infancia
    Estás en la centella en la ventana desde donde
    Nace el árbol trompo tacitas te quiero te toco
    Te descubro caballo gato luciérnaga pipilacha
    Hombre desnudo diáfano tambor trompeta
    Hago música
    Bailo taconeo me desnudo te envuelvo
    Me envuelves
    Besos besos besos besos besos besos besos besos
    Silencio sueño.