lunes, 19 de enero de 2015

Dark Moor A lament of misery


Sed de odio.

Sus manos se aferraron al cruel cuchillo que todo se lleva
y así dejó una herida en su corazón, y en lo profundo de sus venas
después se entregó a Dios, enloquecida por la fiebre y una inútil sed de odio
mientras esperaba que el amanecer llegara, y la muerte la despojara al fin de todo.

Entonces recordó que después de todo, la última noche, sólo la acompañó la soledad
porque los hijos de la calle ya habían crecido, y vivían en las partes más oscuras de esta ciudad
y es muy posible que en lo profundo de su alma quebrantada y enferma, haya sentido miedo
tal vez de jamás volver a ver la luz del sol, o de encontrarse como una mujer, y volver a sentir deseo.

Ella sintió que las fuerzas la abandonaban, justo cuando llegaron los primeros rayos del sol
y se lamentó en lo más profundo de su ser, que esa noche, nadie le hubiese dado algo de amor
entonces se emocionó como una verdadera mujer, y creo que en el último minuto hasta sintió algo de paz
porque una sonrisa se dibujo en su rostro deforme por las lágrimas, y un eco, parecido a una risa, se escuchó desde la eternidad.



Sed de odio.
Las últimas sombras.

Todos los derechos reservados.

©2004

Conquest Flying in the rain


Un largo adiós a quien quedó perdida.

Un día al despertar me dijo que esa misma tarde emprendería un viaje sin retorno
que buscaría en sus memorias, los fieles recuerdos que hacían eco en sus cabellos rojos
entonces me preguntó si estaba dispuesto a esperar que ella regresara alguna vez
que si estaría al costado del camino, como cuando ella se fuera con el atardecer.

Pero ella al irse no llevaba valijas, sólo su vestido nuevo y un pequeño espejo azul
con el que miraría sus ojos sombríos, cuando se encontrara sola en la cruz del sur
entonces parada ante mí, me confesó que el pasado había sido quizás la mejor parte de su vida
y que no sabía por qué estaba huyendo ahora, ni tampoco por qué su alma aún se sentía herida.

Entonces por el amor que yo le profesaba, le prometí que en este lado del mundo, siempre estaría esperando
aunque ella olvidase el camino de regreso al hogar, y con el tiempo su corazón olvidara que estaba enamorado
entonces ella sonrió y me dijo que siempre me llevaría en la parte más pura de su alma
que dormiría conmigo por las noches, y me esperaría después del sueño, todas las mañanas.

Pero cuando comenzó a caminar, supe que la estaba perdiendo, y quizás para siempre
que lo único que me quedaba era la soledad, y que ni Dios haría que ella algún día regrese
porque el viaje legendario que la estaba esperando, era la muerte, y ella le arrancaría incluso hasta el nombre
mientras ella sólo sería una estrella más, brillando sobre mi hogar, en los cielos del Norte.



Un largo adiós a quien quedó perdida.
Las últimas sombras.

Todos los derechos reservados.

©2004

After Forever Lonely


Lo frágil de la locura.

Ella sabía que los besos le dejarían un gusto demasiado amargo
que el amor prometido, no llegaría con los ecos que guarda el silencio
en la voz del alma, muda y sombría, como el recuerdo de todos los muertos.

Ella intentó, pero no pudo imaginar los nuevos mundos que la esperaban
sólo se guió por otros pasos, esperando que el final, una luz que la alumbrara
entonces sus ojos ardieron, bajo un cielo que con los años dejó de ser suyo
porque su espíritu de fuego fue vencido, y su voz de trueno quedó, como un suave murmullo.

Ella quiso imaginar, cómo se verían sus manos bajo la luz de las estrellas
cómo sería de inútil su vida, si alguna vez Dios la olvidaba en el universo
entonces armó sus valijas, para tratar de encontrar el origen de la propia luz
pero sólo encontró un mundo en llamas, y su nombre escrito con lágrimas al pie de una cruz.

Y en su viaje por las ciudades del mundo, me encontró sentado en el borde del abismo
creyó conocerme de otros tiempos, pero Dios sabía que con los años ya no éramos los mismos
entonces quiso que recordara su nombre, que le contara los primeros años de su vida inocente
sólo que no sabía quién era, a pesar de haber visto sus ojos en mis sueños, más de mil  veces.

Y a pesar de su incertidumbre, ella se quedó a respirar a mi lado
aunque yo ya no pudiera prometerle amor eterno, ella mantenía sus heridas sangrando
hasta que el sol consumiera su vida, o Dios la olvidara en el universo
encerrada en lo frágil de la locura, sufriendo siempre el mismo tormento.



Lo frágil de la locura.
Las últimas sombras.

Todos los derechos reservados.

©2004

Accept Mistreated


Bajo el más negro cielo.

Despertó con los ojos llenos de muerte, esperando que algún ángel volviera a buscarla
porque extrañaba las tierras altas de Escocia, y bajo el más negro cielo sufría su alma
entonces se sentó en la cama a esperar, pero nadie regresó, y los años se le hicieron eternos
entonces tomó un puñal, y se arrancó las venas, sólo para saber qué había más allá del silencio.

Y sintió dolor, el más negro dolor que ella jamás había sentido, y quizás un poco más
porque su cuerpo se arqueó sobre las sábanas, y su corazón supo que había llegado el final
entonces miles de lágrimas brotaron de sus ojos, que ella alguna vez pensó que ya estaban muertos
sólo que alguien le devolvió su esencia de mujer, y se emocionó como cualquier otro, al saber que los sueños ya no eran ciertos.

Yo la encontré desnuda sobre una cama, con las sábanas húmedas de sangre y de lágrimas
entonces cubrí su cuerpo con rosas, y dejé una luz encendida, para que estuviera tranquila su alma
después me alejé de su cuerpo de martirio, sólo que sus brazos ahora estaban extendidos hacia el sur
formando una estrella bajo el más negro cielo, y con su rostro de niña, descansando en una cruz.



Bajo el más negro cielo.
Las últimas sombras.

Todos los derechos reservados.

©2004

Yngwie Malmsteen I'd die without you


La Danse Macabre III.

Ella bailaba entre recuerdos, entre la música de una orquesta olvidada
así dieron las doce, y cuando yo le pedí su amor, ella me mostró su alma
pero yo no comprendí parte del mal, y temí que ella tampoco lo comprendiera
y más miedo me dio que lo llevara dentro, en su sangre y carne, en su esencia.

Ella me preguntó porque después de su secreto, yo me escondía en el silencio
me preguntó si aún creía en Dios y las estrellas, o era que dentro mío aún sentía miedo
quizás por eso le pregunté si ella quería conocer el cielo, la luz de las catedrales
ella sonrió tristemente y me dijo adiós, y que se alejaría por siempre de las ciudades.

Ella sabía que dentro mío a pesar del miedo, aún así, perduraría mi amor
porque de él ella había sobrevivido a todos los males, incluso a la ausencia del dolor
entonces tal vez por eso busqué su esencia y la encontré en medio de la muerte y de una guerra
mientras sus ojos lloraban sangre y esparcían su sed de odio, en las entrañas de la tierra...



La Danse Macabre III.
Las últimas sombras.

Todos los derechos reservados.

©2004

Twisted Sister I believe in you


Rimas de la locura.

Amanecía en el mar de concreto, cuando sus ojos se cerraron para siempre
alguien preguntó por qué a los marginados la única que los recuerda es la muerte
amanecía en el paraíso de los rascacielos, cuando ella dejó este mundo a cambio de la eternidad
quizás porque esperaba una mejor vida, de la que en este mundo enfermo ella pudo encontrar.

Caminaba al filo de la demencia, cuando decidió irse desde lo alto hacia ningún lugar
lo encontraron empapado en sangre, apretando con sus manos la impotencia que aún sentía al recordar
amanecía en los muelles, cuando la encontraron abrazada a una roca, fingiendo dormir
como Andrómeda encadenada a un destino, que tenía como cruel final, el jamás volver a vivir.

Al fin la noche se cerró sobre el mar de concreto, mientras miles de almas sobrevivían un día más
algunos murieron de frío esa noche, otros los envidiaron de haber encontrado un mejor lugar
entonces alguien le preguntó a Dios, si a través de la miseria, de ellos, alguna vez se acordaría
mientras volvían a irse las últimas estrellas, y sobre el mar de las capitales... amanecía.



Rimas de la locura.
Las últimas sombras.

Todos los derechos reservados.

©2004

Supreme Majesty One more promise


Para los más oscuros ojos.

Su piel respiraba dolor y en sus huesos estaban los años de espera
donde ella por amor había perdido toda una vida esperando a la primavera
quizás por eso me confesó que quería sentirse viva, pero que no quería volver a sentir
para no lastimar su alma torturada, que era amiga del dolor y que había ovidado cómo vivir.

Sus manos aún temblaban cuando tocaron mi sangre, fría por demasiada soledad
entonces me miró a los ojos y me preguntó si alguna vez había visto la eternidad
quizás por eso recordé sus estrellas guardianas, sus manos y su tacto casi eterno
tal vez por eso le contesté que la eternidad se parecía a ella, por su belleza y su silencio.

Ella sonrió como hacía miles de años que ya no sonreía, e incluso se emocionó
recordó entonces que aún era una mujer, y que podía sentirse completa con mi amor
por eso la abrazé fuertemente, para no dejarla escapar, porque yo tambien la amaba
desde sus más oscuros ojos, y la más brillante luz que ahora irradiaba su alma.



Para los más oscuros ojos.
Las últimas sombras.

Todos los derechos reservados.

©2004

Stratovarius Liberty


Belleza nocturna en una tierra moribunda.

Su corazón cansado se detuvo en el momento en el que ella dejó de amar
quizás porque le pareció ver su vida perdida, y ver como todos se van y sólo queda la soledad
y lo que ella conoció en el tiempo fue dolor, por eso el sol le pareció extraño y quizás lejano
entonces se sentó a esperar la muerte, mientras sentía como los minutos se escapaban de sus manos.

Antes de decirme adiós, me confesó que ya nada podría encender la flama de su vida
que había probado con palabras y olvido, pero que nada había podido cerrar su herida
entonces yo le mostré mis manos tantas veces golpeadas y hartas de la esperanza
ella las besó en señal de despedida, y me dijo que siempre había encontrado paz en mis palabras.

Miles de lágrimas cayeron de sus ojos de agua, miles de lágrimas que la hicieron mujer
pero no quería escuchar una canción de amor, que sólo le recordara cómo era perder
entonces emprendió su viaje hacia la eternidad, esperando encontrarse con alguna estrella
mientras yo me quedaba aquí, con su soledad, en el lugar más hermoso de la tierra.

Y quizás por el eco de su amor, que ella con un beso dejó en mis manos
yo dibujé su rostro en el hielo, para que todos pudieran verlo, incluso desde los más lejanos planetas
entonces desde el frío viento de la Antártida, percibí su perfume de rosas de piedra y helado silencio
mientras un cometa cruzaba las auroras boreales, para luego perderse para siempre en la eternidad.




Belleza nocturna en una tierra moribunda.
Las últimas sombras.

Todos los derechos reservados.

©2004

Sonata Artica Mary Lou (Acoustic version)


Cruzando el Rubicón.

Ella hizo un alto en el camino, esperando ver cómo se encontraban las estrellas
pero no había astros en el cielo, y el sol se había llevado lo que quedaba de primavera
entonces sobre sus espaldas cansadas, cargó algo más que el peso de su propia cruz
porque se encontró perdida en un mundo que no conocía, y sabía que no volvería a ver la luz.

Entonces con una lágrima de metal en sus mejillas, comenzó sus viajes legendarios
sus ojos enceguecieron con los siete soles de Tanhausser, pero al dolor jamás pudo olvidarlo
así entre sueños ella navegó por los mares de fuego, detrás de la Cruz del Dolor
después Dios la encontró perdida entre sus ángeles, con las manos llenas de tinta, mientras desnuda hablaba de amor.

Los años la dejaron dormida, ella misma se encontró en un camino lleno de espinas
se miró en el espejo de su alma, y comprendió que llevaba perdida la mitad de su vida
pero aún así se refugió en una catedral, para quedarse junto a Dios, rezando
porque tenía fe en sus sueños y esperanzas, y por eso esperaba un milagro.

Yo encontré su aura final, pintada en el cielo con los colores del arcoiris
antes de decirme adiós, me contó de los días en que se hizo amiga del dolor
yo le prometí escribir su nombre donde los demás sólo encontraban decepción
sólo que yo lo escribiría con mi sangre pagana y con el agua del Rubicón.

Entonces en un último gesto de ternura, ella volvió a ser amiga del cielo
y lo que encontró en sus recuerdos, prefirió dejarlos perdidos en el universo
yo le pedí que jamás me olvidara, y para quitarme las lágrimas, le pedí a ella que me cantase
y que con su ternura infinita me llevara, donde nunca había estado antes.



Cruzando el Rubicón.
Las últimas sombras.

Todos los derechos reservados.

©2004

Serenity Fairytales


El día en que el cielo ardió.

Lloraban tus ojos el día en que el cielo ardió, en que decidiste que era mejor el adiós
entonces envuelta en lágrimas corriste hacia donde yo ya no pudiera alcanzarte
y tal vencida, escribiste una última canción de amor, para que así supiera que estaabas respirando
sólo que yo no envíe ninguna postal desde el alma, y lo único que se mantuvo en pie fue mi corazón enamorado.

Te faltaron las palabras el día que me escribiste una carta, pensando que no era suficiente una canción de amor
entonces yo recordé los mejores momentos de tus ojos de agua, como también recordé el dolor
y quizás creída que yo aún conservaba tu esperanza, esperabas que me mantuviera de pie frente a la tormenta
pero en realidad perdí mis propios pasos, y me encontré solo, destruyendo tus pequeños castillos de arena.

Lloraban tus ojos de agua, el día en que tu corazón decidió separarse del mío, quizás para siempre
mientras corrías envuelta en lágrimas, yo comprendía que ya jamás habría de tenerte
entonces quizás haya sido amor lo que nos mantuvo vivos, y tal sólo nos haya dado dolor
porque tus ojos se cerraron para siempre el día en que te tocó la muerte, y el cielo ardió.



El día en que el cielo ardió.
Las últimas sombras.

Todos los derechos reservados.

©2004

Revolution Renaissance So she wears black


En el salón de la montaña del rey.

Ella nació cuando los mares aún eran de fuego, cuando los cielos lloraban sangre
pero su alma ya era vieja, como cansada de vivir, de respirar siempre el mismo aire
entonces sus ojos se abrieron al mundo, pero su corazón estaba como aferrado al pasado
y su frente sangraba por la corona de espinas, y su sangre pagana, resbalaba por sus manos.

Ella cruzó caminando su infancia, cuando los caballeros del rey aún buscaban su Santo Grial
después un amor que pareció eterno la convirtió en mujer, y le mostró el principio de la eternidad
entonces sus pies descalzos la llevaron a la tierra que le era prometida, lejos del pasado y del silencio
pero ella no quiso irse, y para ser una mujer santa, quemó sus ropas en el fuego.

Cuando ella llegó a los años de sabiduría, defendió su piel de los que no comprendían aún los colores
y se enfrentó a un mundo que ya no conocía, y le mostró como es igual el día de la noche
entonces comprendió que quizás ya estaba cansada de vivir entre tantas vidas y tantas sombras
por eso acortó el paso de su andar, y se detuvo en el tiempo, para poder descansar, sentada sobre las infinitas horas.

Cuando la muerte la encontró, ella estaba sentada en el salón de la montaña del rey
en sus ojos aún se veían las últimas estrellas que esta vez no pudo robarle el amanecer
entonces Dios convirtió su cuerpo en estrellas, así ella llegó a la Luna y se esparció por el universo
mientras sus ojos de luz iluminaban una constelación, y así observaba al planeta Tierra desde lejos.



En el salón de la montaña del rey.
Las últimas sombras.

Todos los derechos reservados.

©2004

Rage Vanished in haze


Karelian.

Ella nació en la más fría cama de un sucio hospital, mientras su madre la abandonaba
entonces un mendigo decidió reparar sus sueños rotos, y quizás darle el calor de su alma
por eso la primera vez que la vi, sus ojos a pesar de ser jóvenes, reflejaban soledad
y el hambre de días interminables, que un plato de comida, no saciaría jamás.

Cuando los años la convirtieron en mujer, miles de hombres usurparon su cuerpo
hasta el día en que ella volvió a despertar en la fría cama del mismo sucio hospital
sólo que esta vez la muerte la aguardaba, con los brazos abiertos en las penumbras
mientras sus ojos se llenaban de lágrimas, y su alma moría en un instante, por falta de ternura.

El día en que ella cerró sus ojos para siempre, los mendigos tuvieron un motivo más para llorar
y hasta el cielo sintió en su esencia, a la muerte que no perdona y que nos lleva a la eternidad
entonces miles de manos y de almas, encendieron velas en el río, para que ella desde el cielo pudiera ver la luz
mientras su alma se acomodaba en una estrella, quizás en la más lejana de la Cruz del Sur.



Karelian.
Las últimas sombras.

Todos los derechos reservados.

©2004

Primal Fear Fighting the darkness


Visión de una muerte.

Miles de sombras pasaron delante de sus ojos sombríos, cargando miles de dolores
ella creyó ver el rostro de sus amigos, entre miles de cielo que no tenían colores
entonces se miró en el espejo, y tuvo que aceptar que hace tiempo había dejado de ser mujer
para ser la sombra de lo que antes era, y quedarse detenida en el tiempo del ayer.

Un cigarrillo quemó sus dedos marchitos, el sueño de la miseria la abandonó por un momento
pero sus espaldas aún sangraban, por los golpes infinitos que le regaló el tormento
entonces se asomó al balcón para ver el humo de las ciudades, el cielo que antes había esperado
entonces sus ojos se llenaron de lágrimas, y su corazón creyó estar emocionado
pero hace tiempo que no era una mujer, y era joven, la última vez que su corazón estuvo enamorado.

Con pasos lentos se sentó a esperar la muerte, que esta vez vendría con las primeras luces
un relámpago quemó sus ojos, y dentro de su alma también se deató la tormenta
sus manos temblaban frente a un espejo, donde cerró los párpados de su rostro inerte
para rendirse en los brazos de Dios, en la más trágica visión de la más enfermiza de todas sus muertes.



Visión de una muerte.
Las últimas sombras.

Todos los derechos reservados.

©2004

Power Quest When I'm gone


Ángeles en la madrugada.

El humo gris de las ciudades cubrió sus cabellos de cenizas y de cansancio
miles de aves se posaron en su ventana, y entonces hasta el cielo creyó en un milagro
porque su alma muda y oscura, olía a muerte, y el silencio le quitaba miles de segundos
mientras ella esperaba encontrarse en la medianoche, separada por completo del mundo.

Las estrellas la despertaron para que en el momento del crepúsculo, no se quedara dormida
mientras su cama mojada, conservaba manchas de sangre que brotaba de su herida
entonces ella le preguntó a Dios, cuánto se demoraría en llegar el minuto final
porque había comenzado a sentir frío, y a través de las paredes podía palpar a la eternidad.

Miles de ángeles la encontraron en la madrugada, con los ojos perdidos por la fiebre
ella cantó una última canción de amor, antes de que sus ojos se cerraran para siempre
entonces se aferrró a las sábanas, y comprendió, que después de todo, su alma no quería morir
pero la muerte era mejor que el dolor, como el tormento a jamás volver a existir.

Su cuerpo de martirio al fin dejó de temblar, sobre su húmeda almohada descansaban sus cabellos canos
pero sus ojos permanecieron abiertos, como observando miles de países lejanos
entonces una leve columna de humo, dejó ver el fuego donde antes había ardido su alma
mientras miles de ángeles se llevaban su nombre, y se perdían en la madrugada.



Ángeles en la madrugada.
Las últimas sombras.

Todos los derechos reservados.

©2004

Nostradameus Without your love


Aprisionada en piedra.

Ella olvidó sus alas de ángel, y escapó hacia donde no pudieran encontrarla
y frente a un espejo, le prometió a su alma, que nunca más habría de enamorarse
el atardecer la vio caminando bajo la sombra de las antiguas catedrales
después se perdió en un sueño, para que su cuerpo encontrara algo de paz
pero el frío mármol de la muerte fue su lecho, y el vacío la cubrió con sus brazos
y el tiempo se detuvo en el mundo, mientras el olvido la abandonaba en la eternidad.

Alguien creyó verla convertida en una estrella, otros creyeron que era el color del ocaso
pero su cuerpo pétreo olía a noche, y sus ojos muertos aún lloraban sombras
entonces un ángel la encontró hablando con Dios, y la vio vestida de sueño
miles de luces marcaban su camino, pero ella había olvidado cómo regresar
y su alma aún estaba confundida, y su cuerpo torturado por la cruel sal del mar.

Entonces yo escribí con mi sangre, su nombre de acero para jamás olvidarlo
y para mostrarle parte de mi dolor, le mostré los clavos que llevaba en mis manos
entonces le conté de mis viajes legendarios, de los países que la habían estado aguardando
el cielo lloró, y sé que fueron sus ojos los que estaban llorando, desde el más allá
porque el agua de lluvia olía a dolor, pero en mis párpados quedó su viejo perfume de azahar.

Yo esparcí sus cenizas por el mundo, para que los demás vientos se llevaran su esperanza
entonces desde su rostro de piedra, escaparon miles de lágrimas de metal
ella me recordó su amor con el humo de la cuidad, después de alguna forma me dijo adiós
mientras largas nubes cruzaban el cielo azul, después de que su lluvia me limpiara de tanto dolor.



Aprisionada en piedra.
Las últimas sombras.

Todos los derechos reservados.

©2004

Majesty Freedom heart


El principio de la maldad.

Sus vidas pasadas cerraron sus ojos, y lo único que recordó fue el perfume de la muerte
después se encontró perdida en un mundo de espejos, y en el humo de su sombra inerte
sus manos se crisparon, y se aferraron a un cuchillo con el cual habría de quitarse la vida
pero sintió miedo a su muerte prematura, mientras su sangre impura se escapaba por su herida.

El invierno la encontró moribunda, con lejanas ojeras azules sobre su rostro
con débiles pasos caminó hacia la iglesia, para limpiarse el pecado donde tenían fe los otros
pero su camino se cruzó con un amor eterno, y se enamoró aunque sabía que siempre le sería ajeno
porque su corazón estaría comprometido con Dios, y ella sólo podría ofrecerle el silencio.

Entonces comprendió que ya no podía formar parte de este mundo, que a su lado no era su lugar
fue cuando recordó las palabras de Dios, y supo que la estaba esperando la eternidad
pero no sabía el camino de regreso, y escogió una puerta que otras manos se encargaron de cerrar
y jamás volvió a ver la luz de ningún sol, pero sí supo que jamás habría de regresar.

Despertó de su sueño, en el momento en que le pareció ver la sombra de una cruz
pero en la cama en la que descansaba, todo era sombras, y quizás el sueño era la luz
entonces su corazón comprendió tantas cosas, y así dejó de sentir su enfermedad
mientras el frío cubría su indecencia, y sus ojos se cerraban para no volver a abrirse jamás.



El principio de la maldad.
Las últimas sombras.

Todos los derechos reservados.

©2004

Legenda Aurea It's over


Eternidad.

El cielo de la mañana despertó con el color oscuro de la tristeza
en lo alto de los edificios, sus ojos sin esperanza, esperaban a la primavera
entonces una lágrima de sangre manchó sus mejillas y supo que era el final
porque sentía como la muerte congelaba su alma, y sabía que la esperaba la eternidad.

Con los últimos minutos de su inútil vida, intentó despedirse de todos
después recordó la ausencia, y comprendió que su corazón ahora estaba solo
y enferma de muerte y fiebre, creyó sentirse protegida por las luces del alba
mientras una lluvia gris desteñía sus cabellos, y empapaba toda su alma.

No encontró a nadie que pudiera recordarle su nombre o quién era
quizás por eso decidió saltar hacia el vacío, para no hacer interminable su espera
así en el minuto trágico e incomprensible, sus ojos de agua se confundieron con el mar
mar de concreto y enfermedades, que cerró para siempre sus puertas en la eternidad.



Eternidad.
Las últimas sombras.

Todos los derechos reservados.

©2004

Helloween If I knew


Imágenes y palabras.

Encontró el pedazo de alma que ella necesitaba, en los ojos de un ángel caído
pero ella profesaba que el amor no era eterno, y que nunca se encuentran los caminos
quizás por eso eligió el vacío a volver a sentir, y caminó con sus valijas rumbo a la estación
esperando que el sol la guiase, y que pudiera mostrarle un lugar apartado del dolor.

Los años le mostraron los lugares más distantes del mundo, ella los recordó entre imágenes y palabras
y quizás en una canicón que ella misma olvidó para evitar que otros labios paganos la cantaran
y en un momento de demencia, ella recordó el nombre de quien alguna vez estuvo a su lado
y quizás sintió pena por ella misma, y lloró por quien pasaría el resto de la eternidad, enamorado.

Una mañana al despertar, comprendió que el cansancio de la vejez, al fin la había encontrado
pero sabía que la muerte se demoraría en llegar, porque había sufrido demasiado
entonces para tener un recuerdo cuando se encontrara frente a la eternidad
ella quiso recorrer de nuevo el mundo, desde las cumbre del Éverest hasta el abismo más profundo del mar.

Pero los años no la olvidaron, y el vacío de la muerte la sorprendió antes de poder despertar
entonces su cuerpo se hizo cenizas, y en medio de una plegaria, se esparció en el mundo, como una canción de paz
mientras desde el otro lado del mundo, sus ojos se convertían en un espacio inmenso de este cielo
y quedaban sus postales del alma, inmersas para siempre en el silencio.



Imágenes y palabras.
Las últimas sombras.

Todos los derechos reservados.

©2004

Hammerfall Never ever


Sinfonía de la demencia.

La encontré sentada en los pilares de una iglesia en ruinas, donde esperaba al sol
porque estaba segura de ser una estrella, y que en cielo no encontraría más que amor
y reía con la risa extraviada, entonces me mostró sus manos y supe que el dolor la había tocado
después me hizo sentir el vacío de su corazón, que nunca en su vida estuvo enamorado.

Ella me contó su historia de sueños imposibles y derrotas, y de palabras que hieren
que a pesar de haber cambiado de continente, el tormento la persigue siempre
y para evitarse más lágrimas, me mostró el lugar desde donde esa noche habría de saltar
pero no para ser una estrella más en el cielo, sino que ella eligiría la eternidad.

Me preguntó si yo habría de acompañarla en su viaje infinito, o sólo para despedirla
porque si ella no tenía el valor de creer, habría de encontrarlo al ofrecer su vida
pero yo le recordé el amor que jamás había sentido, y le dije que allí también encontraría la eternidad
aunque el dolor se cruzara en su camino, y la muerte no la recordara jamás.

Entonces en sus ojos quizás haya brillado la esperanza, y haya percibido al amor
porque las heridas de sus manos se borraron, y de su rostro desapareció esa mueca de dolor
y tomó mi mano para preguntarme si era yo quien habría de acompañarla
en el nuevo camino que ella hiciera, para quemarse en el fuego, junto con mi alma.



Sinfonía de la demencia.
Las últimas sombras.

Todos los derechos reservados.

©2004

Flyin' Freak A future without goodbye


Lágrimas negras y blancas.

Aquí estás, después de haber recorrido infinitos caminos
en tu ausencia sólo me quedó el brillo de acero de tus ojos azules
y tu sangre, que con el tiempo se hizo también parte de mi sangre
aquí estás, cómo un ángel entre sombras, pronunciando palabras que ya no recuerdo.

Aquí estás vestida de noche, quizás para evitar el tormento
húmeda de antigua pasión, pero aún tiemblas cuando recuerdas al dolor
y tu corazón, que aún arde entre mis manos, porque decidiste abandonarlo
tu corazón infinito, que después de todas las desgracias, supo mantenerse enamorado.

Y sobre mis puños tus manos, y tus ojos abandonados a la paz celestial
mientras lágrimas negras y blancas caen sobre nuestros labios en señal de eternidad.

Aquí estás, de pie junto a la primera estrella del amanecer
a tus espaldas, los ángeles te despiden con miles de destellos en el cielo
tu tierra de mármol, perdida en orquídeas perdidas en la inmensidad
tu alma muda ha regresado, como un símbolo de paz.

Aquí estás, como el recuerdo de algún sueño casi imposible
extiendes tu mano y me invitas a caminar hacia el pie del arcoiris
así encierro en mi puño tus manos, y me pierdo contigo en un universo incompleto y abismal
mientras lágrimas negras y blancas quedan en el camino, en señal de eternidad.



Lágrimas negras y blancas.
Las últimas sombras.

Todos los derechos reservados.

©2004

Delirion The light of your eyes


Aprisionada en carne y alma.

Su cuerpo de ángel, herido mil  veces por mil gotas de luz
se quemó en un infierno, muy lejos del abrigo de los mares del Sur
mientras yo permanecí escondido, porque su amor alguna vez me dio miedo
y ella temía que no pudiera detenerse, y que fuera una víctima más del silencio.

Yo la vi caminando, en el país donde sólo duermen los muertos
la vi llorando de soledad, pero a Dios le pareció que en realidad, estaba riendo
entonces yo me protegí en su olvido, en las partes más inocentes de su memoria oscura
mientras ella paseaba por un jardín de cruces, en sus cartas de amor me decía que la extasiaba su locura.

Entonces para que ninguno de los dos saliera herido, dejé que comprendiera el adiós
y que lo demás había dejado de ser fuerte, y se había sometido ante el dolor
ella me dio la espalda y se quedó en silencio, porque esa era su manera de despedirse
mientras yo para salvar su alma y mi alma, me fui en silencio para no mentirle.

Miles de años después, Dios me contó que hasta el final, ella siguió murmurando mi nombre
y que para darle fin a su dolor, abrió sus ojos al sol después de llorar durante miles de noches
entonces me pareció percibir su perfume, en las noches en que las almas vuelven del jamás
aunque sabía que eran gritos de mujer, sus gritos emergiendo de la oscuridad.




Aprisionada en carne y alma.
Las últimas sombras.

Todos los derechos reservados.

©2004

Dawnless Beyond words


Entre las olas del mar.

Cuando extrañaba el perfume del mar, solía hundirse en un abismo oscuro
y la luz que podía darle esperanza, hoy estaba tan lejos de este mundo
por eso construyó sus relojes, para darse el tiempo que ella casi olvida
y recordarse así, que a pesar de sus lágrimas, alguien a su lado respira.

Pero aún así me preguntó por el ruido de las olas grises, por el sabor del mar
porque los años había olvidado su nombre, y no lo había pronunciado jamás
entonces la llevé a las costas del Mar Muerto, para que sus memorias regresaran
porque estaba seguro de que si Dios la encontraba ahí, le devolvería su alma.

Ella besó mis manos emocionada, y quizás desde ese momento dejó atrás el dolor
y abrió los ojos hacia los nuevos horizontes, más allá de su nuevo sol
entonces me dijo gracias, y que cuando quisiera encontrarla, ella estaría entre las olas del mar
para siempre esperando, vestida de ángel, al pie de la eternidad.



Entre las olas del mar.
Las últimas sombras.

Todos los derechos reservados.

©2004

David T. Chastain It's still in your eyes


Lágrimas de amor.

Frente a un mundo de espejos, ella se quedó en silencio
preguntándose por qué le faltaban las palabras y tardaba en irse el invierno
entonces comprendió que ella era la única que vivía sin sueño, esa maldita noche
y supo también que en el eco de las estrellas, quizás estaba escondido su nombre.

Pero se sentó a esperar, que quizás el tiempo, por piedad se detuviera
quien vigilaba su prisión de silencio, alguna vez la liberara
pero nadie regresó durante ese invierno, ni tampoco en primavera o en verano
sólo la melancolía del otoño, y las cenizas de un amor que aún ardía en sus manos.

Entonces se miró en los fríos espejos, y aceptó que le sería demasiado difícil poder olvidar
pero mantenerse fiel a su amor, lo recordó en carne y alma, así el olvido no viniese jamás
por eso elevó sus manos al cielo, para que Dios le obsequiara al menos una gota de lluvia
que lavara sus heridas sangrantes, y le dijera que el planeta del Principito, estaba justo detrás de la Luna.

Entonces una noche sin profecías, el amor volvió en llamas y sin eternidad
aunque ya nada importaba, su hijo astral dormía en sus brazos y allí habría de despertar
entonces una lágrima quiso romperle lo que quedaba de su alma y tal vez de su corazón
pero ella se sintió más mujer que nunca, y si lloró, estoy seguro que fueron lágrimas de amor.




Lágrimas de amor.
Las últimas sombras.

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