martes, 27 de enero de 2015

Ravenheart Fly away


Lejos del mar de las lágrimas.

Sus ojos que alguna vez fueron el color del cielo azul
Hoy están vencidos, tal vez cansados de mirar hacia el pasado
Y sus manos que tantas veces curaron mis heridas
Hoy están lastimadas de tanto aferrarse a los bordes de acero de esta vida...

Su cuerpo desnudo, que ante mis ojos se desnudó hasta el alma
Hoy es sólo escombros y ruinas, bajo las primeras luces de la mañana
Y su espalda que siempre cargó el peso de mis días y de sus días
Hoy sólo carga al olvido de todas las pequeñas cosas, incluso hasta de la sonrisa...

Lejos del mar de las lágrimas, sus ojos navegan en las aguas de la locura
Buscando las partes perdidas de su infancia y el recuerdo de las horas más oscuras
Lejos del mar de los vencidos, está su amor, perdido entre mil poemas y mil canciones
En el país donde alguna vez fue feliz, y hoy sólo encuentra nada más que dolores...

Ella caminó los últimos pasos que le quedaban hacia la Vía Láctea
En sus manos llevó a las estrellas más pequeñas, para que le hicieran compañía
Yo le llevé flores a su triste cama de piedra, ella me besó por última vez con los rayos de la luna
Para después abrazarme con sus brazos fríos, convertidos en una tímida lluvia...



Lejos del mar de las lágrimas.
Las últimas sombras.

Todos los derechos reservados.

©2004

Nightwish Meadows of heaven


En su pequeño mundo de pesadillas.

Los primeros años la llevaron a la ciudad de las grandes luces
Donde aprendió a conversar con las pocas estrellas que quedaban
Luego los años la llevaron al lugar donde sólo existe la sonrisa
Aunque después llegó el dolor que vuelve con el invierno, y el que deja las más profundas heridas...

Yo la encontré sentada en la iglesia, con sus manos elevadas al cielo
Quizás porque sentía que todo terminaba ahí, y tenía miedo
Yo la llevé a mi país, donde el dolor jamás pudiera encontrarla
Pero ella pensó que sería mejor estar sola, sin que nadie cuidara de su alma...

Y una mañana cuando desperté, ella ya se había ido
Y había dejado sólo una carta diciendo que jamás habría de perder la esperanza
Yo salí a buscarla, entre los rostros de la gente sometida por el invierno
Miles de hombres conocían su nombre, pero prefirieron quedarse en silencio...

Volvimos a vernos en una cálida mañana, yo estaba de pie frente a ella
Le llevé flores, para que así se sintiera mujer otra vez, y al menos honrada
Sé que ella me sonrió desde el cielo, y que cuando me iba volvió a sonreírme otra vez
Mientras el cielo lloraba desde su entorno azul, como la gris mañana cuando se fue...



En su pequeño mundo de pesadillas.
Las últimas sombras.

Todos los derechos reservados.

©2004

Kerion Breath of heaven


Con los ojos rasgados hasta el dolor.

Sus espaldas llevaban las heridas de la tormenta y de los milagros
Sus ojos estaban ciegos por el último viento de luces y sombras
Ella olvidó su nombre en una noche en que los cometas cruzaban hacia el sur
Ella quiso perseguirlos, pero sus ojos no distinguían los recuerdos ni el eco de la luz...

La sorprendió el sol naciente dormida en las murallas de la antigua China
Llovía sobre sus cabellos de sol tardío cuando decidió cruzar de norte a sur el infinito
Miles de aves la encontraron en su camino, donde se detuvo en las palabras de amor
Porque decía que no todo en el mundo eran lágrimas, y que creía que en algún lugar se terminaba el dolor...

Ella siguió las estrellas hasta que se cansó de buscar el camino del sol
Ella dejó para los hijos de la tierra, lo poco o lo mucho que le quedaba de amor
Así la encontré, entre las barreras del olvido y de la locura, con las manos hacia el cielo
Donde esperaba encontrar paz algún día, y así poder recuperar el deseo...

Sus labios llevaban las palabras de esperanza que el mundo necesitaba
Su voz de viento cruzó todas las fronteras, y se quedó a vivir en mi alma
Yo la llevé en mis  brazos hasta la orilla del mar por donde podría encontrarse con el sol
Ella lloró como un ángel en la despedida, bajo la sombra del cielo de China, con los ojos rasgados hasta el dolor...



Con los ojos rasgados hasta el dolor.
Las últimas sombras.

Todos los derechos reservados.

©2004

Galneryus Requiem


Un sol en medio de la soledad.

Ella caminaba sola, esperando ver el sol nacer desde las catedrales
cuando se dio cuenta de que estaba en un laberinto, muy lejos del amanecer
entonces le preguntó al cielo cómo habría de hacer ella para poder conversar con Dios
para decirle que necesitaba amar a alguien, mucho más allá del dolor.

El sueño la encontró sentada frente a una iglesia, en sus ojos mostraba estar perdida
entonces creyó ver miles de colores en el cielo, y creyó tener una sonrisa
pero recordó la cantidad de años que ella perdió mirando los cielos grises
esperando que alguien volviera por ella, porque su corazón estaba cansado de estar triste.

Entonces desde las voces del viento, le conté que antes había estado en su corazón
y que la había llevado en un sueño astral, a cabalgar por el aliento del dragón
entonces quiso saber de qué planeta venía, y cuál había sido mi nombre
porque si yo no podía quitarle la soledad, ella volvería a enamorarse de la noche.

Entonces la llevé para que caminara conmigo por el Sendero de las Hadas
y le prometí que dentro de una flor, encontraría sus sueños y nuevas palabras
ella tomó mi mano, y me confesó que aún tenía miedo que nos separara el adiós
yo sonreí y le juré que allí siempre estaría, mientras sobre sus hombros comenzaba a ponerse el sol.



Un sol en medio de la soledad.
Las últimas sombras.

Todos los derechos reservados.

©2004

Excalion A walk on a broken road


Tragedia de un ángel caído.

Después de miles de estrellas muertas, sus ojos descansaban en silencio
sus manos sangrantes, aferradas a un rosario, se elevaban hacia el cielo
y entre sueños me preguntó por la eternidad, si algún día habría ella de alcanzarla
porque desconocía el mundo donde vivía, y sentía como se congelaba su alma.

Miles de cometas cruzaron su memoria, buscando los recuerdos de su niñez
ella esperaba que se fuera la noche, y que pudiera ver al menos un último amanecer
entonces Dios detuvo los latidos de su corazón vacío, y por primera vez se sintió en calma
las pesadillas ya se habían ido, y su alma moría, pero al final era humana.

Yo inmolé su recuerdo, esperando que los ángeles la recordaran
después arrojé sus cenizas al mar, para que sus sueños jamás olvidara
entonces vi sus ojos de hielo, cruzando la eternidad, convertidos en una estrella
y dejando que su luz bendita, se esparciera eterna sobre la tierra.



Tragedia de un ángel caído.
Las últimas sombras.

Todos los derechos reservados.

©2004

Edguy Tomorrow


Malena.

Para que comprendieras mis palabras, te confesé que llevaba miles de preguntas
entonces ella para que confiara, me dijo que en sus ojos encontraría un lugar
cerró mis ojos y me mostró sus sueños viejos, empapados de la más aberrante soledad
mientras me pedía que para salvar nuestras almas, no cruzara las puertas de la eternidad.

Para darle algo de paz, le susurré en sus oídos, viejas palabras de amor
ella pensó que buscaba su alma inmortal, y se protegió por si la tocaba el dolor
entonces ella me dijo que los sueños eran imposibles, que ya no tenía ganas de creer
y que a pesar de que sabía que todo estaba perdido, la convertí en heredera de mi propia fe.

En una carta que ella escribió en el mar, me contó de las visiones que tenía su corazón
y que sentía una especie de esperanza, cuando pensaba en no ver más el sol
pero ya no necesitaba ver sus ojos a la luz del día, con su piel pálida, casi sin vida
para así mostrarle el otro lado del mundo, y que así ella encontrara su sonrisa.

Pero se enamoró de un fantasma, y una noche de julio ella se unió a él en un trágico vuelo
justo en el momento, en que con sus lágrimas de sal, yo había conseguido detener el tiempo
quizás por eso yo me quedé en este mundo, para mantener vivo su recuerdo
porque tal vez en el fondo ella había percibido el amor, aunque nunca más habría de conocerlo.



Malena.
Las últimas sombras.

Todos los derechos reservados.

©2004

Dreamtale Silent path


Gris como sus ojos.

Ella se subió al tren del destino, porque anhelaba poder quitarse la soledad
caminó por las calles desiertas, y se sentó con calma, en la vereda de la iglesia, a esperar
pero nadie pasó delante de sus ojos, y nadie recorrió la ciudad, bajo un cielo aún sombrío
buscó con sus ojos alguna gota de lluvia, pero los mares interiores aún estaban vacíos.

Recordó los besos de antaño, la cantidad de años perdidos
las lágrimas infinitas que tantas veces quemaron sus párpados ahora vencidos
y supongo que se acordó de mí, de los días en que caminamos por el puente del arcoiris
sin pensar que salir de su soledad, a ella le sería imposible.

Ella dejó su pueblo, mientras el cielo amanecía gris, como sus pálidos ojos
quiso verse reflejada en los espejos por una última vez, pero todos estaban rotos
así es que tomó sus cosas y marchó hacia la estación, cuando acababa de amanecer
el cielo despertó gris como sus ojos, y para decirle adiós, se puso a llorar cuando ella se fue.



Gris como sus ojos.
Las últimas sombras.

Todos los derechos reservados.

©2004

Almora Gidenlerin Ardindan


Almas sin sueño.

Ella sonreía de pie sobre las dunas, esperando quizás la tormenta
por eso le preguntó a mi alma, si se quedaría con ella, aquí en la tierra
yo acaricié su rostro, para quitarle las lágrimas que la lastimaban
ella besó mis manos, en espera de un sonido o tal vez una palabra.

En un segundo, ella se quedó dormida en mis brazos
por eso la llevé hacia la orilla del mar, para que la noche la encontrara a mi lado
cuando despertó, miles de pequeñas estrellas descansaban en su cuerpo
quiso decirme que en el fondo de su alma que lo sentía, pero aún la dominaba el silencio.

Y quizás para decirle que siempre la amaría, le mostré las luces de la gran ciudad
ella me preguntó hacia qué guerras partiría y si ella sin mí, encontraría la eternidad
yo le pedí que mantuviera el fuego donde ardían nuestras almas sin sueño
y quizás algún día, nos encontráramos en alguna parte del universo.

Entonces ella se aferró a mis manos, quizás para que supiera que era su forma de decirme adiós
me prometió el fuego de su alma inmortal, y siempre recordar nuestro amor
yo besé su frente, esperando que ella nunca encontrara las puertas del mal
y prometí cuidar su sueño y su corazón púrpura, por si alguna vez volvíamos a encontrarnos... en las puertas de la eternidad.



Almas sin sueño.
Las últimas sombras.

Todos los derechos reservados.

©2004

Kotipelto After the rain


Su alma ardiendo en la eternidad.

Guardé su amor en mis manos, por si su esencia alguna vez lo reclamaba
y me llevé el calor de su fiebre, rezando para que su corazón no la engañara
entonces se aferró a mis manos, me pidió en el nombre del cielo que la dejara partir
aunque ella sabía que por amarme de esa manera, ella no sabría cómo vivir sin mí.

Yo le conté un cuento de hadas, para que al menos mantuviera la esperanza
y para decirle, que dondequiera que ella estuviera, nunca dejaría de sentirla y de amarla
entonces me pidió que la llevara a las afueras de la ciudad, porque quería ver el amanecer en el horizonte
aunque sabía que jamás lo recordaría, como por su manera de amarme, alguna vez olvidaría mi nombre.

La recordé en mi cuerpo, y esperó entre mis brazos a que se apagaran las últimas estrellas
y para que el mar no le fuese ajeno, dejé que desde la distancia escribiera una carta sobre la arena
y de sus pálidos ojos, miles de lágrimas de amor escaparon, tal vez en busca del infinito
mientras ella respiraba mi aire por última vez, y compartía su muerte lejana conmigo.

Un beso de sal que quemó mis labios, fue su manera de decirme adiós
además de confesarme su dolor eterno, y que para siempre llevaría mi amor
entonces el viento comenzó a borrar su cuerpo, para traer de nuevo la soledad
mientras que sus ojos se cerraban para siempre y su alma se quemaba en la eternidad.



Su alma ardiendo en la eternidad.
Las últimas sombras.

Todos los derechos reservados.

©2004

Highland Glory The sacrifice


Quizá eran sus ojos...

...porque el sol me quemó, con la fuerza de miles de años y miles de estrellas
y yo me incliné sobre su piel, para perderme en el oscuro océano de su pelo
su corazón se convirtió en una hoguera, y secó lo que antes había mojado la soledad
su soledad y la mía, que durante miles de noches navegaron juntas, por la misma espuma del mar...

...los que brillaban desde el fuego estelar de las tardes en que se quedó ausente
por eso yo corrí a buscarla, persiguiendo las huellas que sus pies habían dejado en la arena
y ella se dejó encontrar, quizás porque era verdad que después de todas las lágrimas, me amaba
o tal vez, porque en realidad le dolía más que a mí la soledad, y anhelba sentirse deseada...

...los que encontré inclinados en la arena, esperando alguna señal de la eternidad
por eso yo le devolví los sueños rotos, y le confesé que siempre estaría esperando detrás de una estrella
ella sonrió, y quizás fueron sus ojos, los que demostraron que ya era una mujer que se emocionaba
o tal vez era la despedida, que detrás de miles de lágrimas, dejaba que por primera vez, creciera un legado de esperanza...



Quizá eran sus ojos...
Las últimas sombras.

Todos los derechos reservados.

©2004

Yngwie Malmsteen Guardian angel


Era su alma.

Ella lloraba de pie, frente a su pequeño universo de poemas y de espejos
mientras se preguntaba por qué ya no era feliz, por qué le pesaba la vida
entonces yo le mostré mis ojos rojos por llorar, mi alma corrompida por el dolor
y así supo que había más como ella en el mundo, víctimas del más trágico amor.

Yo escuché sus relatos, los sueños que dentro de su alma estaban escondidos
y me mostró el fuego de su magia, hecho cenizas por lo húmedo de la soledad
entonces yo le conté mi historia, y el lugar donde antes había estado mi hogar
hoy hecho ruinas por el olvido, y por los sueños muertos que no regresan jamás...

Quizás para volver a sentir piedad, tal vez para evitarme más soledad
la llevé de la mano, hacia donde viven las estrellas y respira el universo
para que sus ojos olvidaran las lágrimas, y con los años aceptara sentirse enamorada
porque su corazón aún era joven, y quien más deseaba vivir, era su alma.



Era su alma.
Las últimas sombras.

Todos los derechos reservados.

©2004

Yngwie Malmsteen Forever one (Instrumental)


Ángel sobre la aurora.

Desde la torre más alta de la ciudad, ella se arrojó a un sueño vacío, buscando la eternidad
tal vez para no pronunciar más palabras de amor, quizás para quitarse el dolor que no acaba jamás
yo le dije que mi alma quizás la necesitara, y que para respirar necesitaba su aire enfermo
o al menos que permaneciera a mi lado, evitando estar callada, o permaneciendo en silencio.

Desde lo profundo de la tormenta, ella dejó que sus lágrimas se confundieran en sus ojos de agua
tal vez para que Dios no supiera que estaba llorando, quizás para que entre luces nadie pudiera encontrarla
entonces yo le pregunté si en las horas viejas, soñar con el amor había sido en vano
porque si ella creía que el amor eterno sería mejor, yo dejaría mi alma inmortal en sus manos.

Ella despertó acostada en lo alto de las catedrales, en sus manos conservaba una rosa marchita
quizás para recordar todos sus amores pasados, tal vez para inventarse un minuto más en su vida
entonces yo le pedí, en el nombre del cielo, que jamás olvidara mi amor, ni olvidara su esencia de mujer o su nombre
ella sonrió y me dijo que tal vez éste era nuestro último momento, porque ella se iría en el primer tren de la noche.

Ella me despertó, desde lo alto de las nubes, y me dijo que las sombras la estaban esperando
quizás ella sentía algo aún y quiso despedirse, o tal vez quiso fingir que su corazón aún estaba enamorado
entonces se perdió en las estrellas, y a pesar de su elección, Dios la hizo libre, porque ella tenía demasiadas torturas
y el cielo necesitaba tener su nombre en una constelación, y eternizarla como un ángel sobre la aurora.



Ángel sobre la aurora.
Las últimas sombras.

Todos los derechos reservados.

©2004

Tarja Turunen The reign


Mariposa nocturna.

Sus manos, en sueños marcaron los años que ella se levó lejos de mi piel
sólo porque yo alguna vez le dejé en los labios, la sal que después inmolaría su cuerpo
ella se escondió entre las nubes, para después cubrirme con su amor infinito
tal vez porque aún se sentía enamorada, o en el fondo de mis ojos buscaba algo distinto...

Su historia, en sueños se pareció a la mía en una eterna noche sin crepúsculo
sólo para decirme que alguna vez ella se había sentido cerca mío, cuando estaba triste
entonces se convirtió en un ave, y escapó volando de la realidad que a pesar de todo, ella amaba
tal vez porque ella esperaba la época del destello, quizás porque ansiaba de una vez por todas, poder dormir en calma...

Ella vivió, en un sueño, encerrada desde el lugar donde ella creyó que la amaba
y sólo porque alguna vez, yo entre lágrimas la protegí de la soledad y del silencio
entonces despertó acorralada entre los mares de la luna y la más enferma tristeza
pero se quedó en silencio, esperando que alguien volviera y que la muerte la devolviera a la tierra...

Entre besos y palabras de amor, en un sueño, ella me confesó que estaba muriendo
sólo me pidió que si Dios me dejaba, la alejara con mi amor de la angustia y del olvido
porque quería ser recuerdo en los seres que ella amaba, y sentirse necesitada como el aire y el agua
entonces su cuerpo tembló sobre mis brazos, y su último aliento de vida, encendió una llama eterna en mi alma...

Su nombre, en sueños, se convirtió en la más brillante constelación de este sucio cielo
sólo porque yo le había prometido que así, nadie, nunca jamás la olvidaría
entonces comprendí que quizás la extrañaba, y que quizás la había amado como a ninguna
mientras ella al final, sonreía desde el cielo, y Dios la convertía en la más hermosa mariposa nocturna...



Mariposa nocturna.
Las últimas sombras.

Todos los derechos reservados.

©2004

Stormwind Golden tears


Las últimas sombras.

Ella se perdió en el medio de un crepúsculo, donde la esperaba la tormenta
nadie la vio cruzando los mares de la memoria, con los ojos sangrando por las lágrimas
y su amor que siempre la había acompañado, eligió la soledad y dejó de ser suyo
mientras miles de estrellas la veían pasar volando, la noche infinita caía sobre su mundo...

Yo alcancé a verla desde mi ventana, cruzando el cielo, convertida en un pequeño cometa
sé que sonrió, porque los astros también estaban sonriendo, y sé que no pudo escucharme
porque grité que me esperara, que el viento, alguna vez le llevaría mis palabras
ella me dio la espalda, quizás porque quería estar sola, sin nadie que la acompañara...

Entonces la encontró el sol, y ella desplegó sus alas de terciopelo azul
mientras los rayos acariciaban sus manos, su corazón desde lejos la guiaba hacia el sur
entonces ella volvió a sonreír, porque supo que mi alma ya no estaba condenada
o quizás sonrió porque no se sentía triste y ya no estaba enamorada...

Yo para saber cómo y dónde estaba, una noche de olvidos y sueños, hablé con Dios
para saber si algún día nos encontraríamos, y así saber entre que gentes estaría
y le pregunté por sus palabras de amor, las que quizás nunca entendería
no por equivocarme alguna vez, sino porque después de todo, a mí me dolía encontrar su sonrisa...

Entre sueños se me apareció, vestida de ángel y quizás de mujer
y me pidió que encontrara fuerzas en sus palabras, y que así ella me devolvería la fe
entonces ella se fue casi con las últimas estrellas, pero su recuerdo quedó en todas las pequeña cosas
mientras ella se alejaba con el crepúsculo, borrando sus huellas y las últimas sombras...



Las últimas sombras.
Las últimas sombras.

Todos los derechos reservados.

©2004

Kelly Simonz's Blind Faith Solitude


Casi fuera de este cielo.

Casi fuera de este cielo, la encontré sentada en el medio de una cordillera
esperando a su madre luna, o intentando olvidar lo que otros lo hicieron a su tierra
más allá de sus lágrimas, encontré miles de promesas incumplidas en sus ojos
ella me mostró en sus manos, las heridas que quedaron de aferrarse a los sueños rotos...

Me habló de una cruz, de los fuegos paganos que ella tuvo que soportar
y me contó que donde las sonrisas se olvidan, ella se tuvo que conformar con la soledad
porque su espalda estaba cansada de las cargas ajenas, de las luchas que tenían sentido
tal vez por eso me preguntó si donde yo vivía, el hombre blanco había dejado de ser el enemigo...

Ella me mostró el lugar donde alguna vez había sido libre, pero le quedaba tan lejos
y además los años se habían adueñado de su vida, para llevarla a un lugar tan cerca de este cielo
ahora ella esperaba, que volvieran los espíritus de su gente, porque anhelaba dormir tranquila
aunque su herencia se perdiera en ella misma, ella era ajena aquí abajo y reclamada allá arriba...

El viento la sorprendió dormida, con su alma vagabunda, casi fuera de este universo
y le mostró las tumbas que ella había cavado desde pequeña, y le recordó así el tormento
pero ella que había aprendido a ser fuerte, dejó que los recuerdos lastimaran su alma una vez más
porque sabía que el anochecer sería el último que la acompañaría, y lo que después la esperaba era la eternidad...

Murió en silencio, aferrada al bastón que en los últimos años la ayudó a caminar
parecía que aún estaba vigilando al mundo de abajo, y que al fin sus cabellos canos podían descansar
sólo que esta vez, ella se había quedado dormida para siempre, y su origen ahora no parecía estar tan lejos
y que además su alma estaba en completa e infinita paz, tan cerca mío y casi fuera de este cielo...



Casi fuera de este cielo.
Las últimas sombras.

Todos los derechos reservados.

©2004

Silverlane Slowly


Némesis Divina.

Quizás fue del cielo, quizás sólo quiso terminar con su más amargo anhelo
yo la encontré apagando una estrella, pero después la escuché sollozar en el más lejano silencio
y en la última puerta azul del cielo, ella se quedó mirando, quizás hacia donde no había luz
sólo porque anhelaba ser parte íntima del final, pero sin cargar el peso enorme de mi cruz.

Caminaba como un Némesis, destruyendo con sus pies, miles de flores muertas
la Luna la confundió con la muerte, yo la encontré hermosa, divina casi como una primavera
pero no se detuvo ante ningún sol que quemó su frente, y no pudo tocarla la melancolía
sólo sé que muy pocas veces sentía soledad, pero que para parecer más fuerte, sólo sonreía, sólo sonreía.

El fuego de su alma, jamás se extinguió, ni aún cuando con sus ojos apagó la luz del sol
sólo que esta vez vieron lágrimas correr por sus mejillas, quizás hasta haya llorado de amor
pero ella seguía siendo como un Némesis, sólo que por una vez, olvidó su cruel sonrisa
para dejarse ver como la hermosa mujer que era, infinita como el cielo, extremadamente divina.



Némesis Divina.
Las últimas sombras.

Todos los derechos reservados.

©2004

Rage Through ages


In aborrence dementia.

Ella me preguntó si la amaba, aunque sabía que tenía mi alma en sus manos
entonces me pidió que por amor le arrancara la vida, y la librara del pecado
porque decía que el pasado la condenaba, que no tenía merecido todo mi amor
que nada podría salvarla, incluso decía que la muerte no era suficiente, para poder calmar tanto dolor.

Yo volví a decirle cuánto la amaba, que aquí estaría cuando la noche la asustara
que jamás dejaría que su alma padeciera, ni por un instante habría de olvidarla
pero ella ya no me escuchaba, sólo miraba hacia las ciudades, porque las extrañaría
como extrañaría verse entre el humo y la gente, y que yo la buscara en cuanto ella se escondía.

Entonces me tomó fuerte de las manos, y me confesó sus miedos, pero aún así se iba
porque saltó desde lo alto de las catedrales, y no abrió sus alas para volar a la cima
solamente se dejó caer, como una sombra sin pasado, sin nombre, y sin nada de gloria
pero se tatuó eternamente en mi piel, y siempre perduró más que cualquier recuerdo suyo en mi memoria.



In aborrence dementia.
Las últimas sombras.

Todos los derechos reservados.

©2004

Nightwish Two for tragedy


Pasión de Nosferatu.

Permanecía sola, escondida para siempre entre las sombras
pero su pobre alma no descansaba, sólo era consumida por el tormento de las horas
del tiempo infinito que nunca acaba, de la noche oscura que nunca se sucede
allí permanecía, con una cruz en los pies, sólo esperando a la anhelada muerte.

Pero la muerte jamás llegó, y es muy posible que ella ya no caminara por esta vida
porque sus ojos dejaron de llorar, y se llenaron de sangre, y desapareció para siempre su sonrisa
y entonces para acabar con tanta agonía, quiso ahogarse en un mar de agua celestial
pero sus manos aún continuaban aferradas al recuerdo, y así sería para toda la eternidad.

Algunas veces en que la sorprendió la mañana, quiso que sus alas se quemaran con el sol
pero aún sentía miedo en su alma corrompida, o tal vez no quiso dejar escapar el último recuerdo de mi amor
entonces huyó de su castillo, y se perdió para siempre en el humo gris de las ciudades
donde Dios la encontró enferma de tristeza, en lo más alto de las catedrales.

Hasta que el tiempo la hizo comprender, que quizás no vivir sería lo mejor de su vida
y que no importaba la sangre derramada, que aún era un mujer que se emocionaba y que reía
nos volvimos a encontrar otra vez, caminaba por las calles de París, pero no pude reconocerla
quizás porque estaba hermosa como el cielo azul, tal vez porque ya no olía a muerte, solamente a primavera...



Pasión de Nosferatu.
Las últimas sombras.

Todos los derechos reservados.

©2004

Judas Priest Before the dawn


En las sombras de su alma oscura.

Desperté quizás en el más trágico de los sueños, ella sonreía desde las sombras
en tinieblas pronuncié su nombre, pero nadie escuchó jamás, porque dormía en una cama de rosas
esperando que sus heridas dejaran de sangrar, esperando que por un segundo se durmiera el dolor
por eso simplemente esperaba que Dios la despertara, o que la perdonara mi amor.

En las sombras de su alma oscura, ella tenía prisioneros mi nombre y mi recuerdo
porque creía que aún la amaba, o sólo los guardaba como vestigios de un amor casi eterno
entonces un día ella también despertó, y se encontró conmigo, tal vez en un sueño
cerca del fuego en donde desde hacía mucho tiempo ardía el dolor, pero de mi corazón muy lejos.

Entonces como su vida era un tormento, quizás por algo de amor, tal vez sólo haya sido por piedad
dejé que la muerte la arrancara de este mundo, mientras yo cerraba las puertas de la eternidad
y jamás nadie volvió a verla o a escuchar su nombre... yo algunas veces visito su tumba
donde aún permanece su perfume a orquídeas, en las noches en que no hay Luna.



En las sombras de su alma oscura.
Las últimas sombras.

Todos los derechos reservados.

©2004

Forest of Souls Song for the autumn lady


Aspera Hyems Sinfonia.

Fue quizás la más bella mujer, tal vez la sombra de lo que antes deseaba
por eso ardió en mil colores, en un mar de fuego, en donde antes ardió mi alma
y dejó que la suavidad de su piel de lluvia, se transformara en cenizas de un negro dolor
profundo, más allá de la muerte, incluso más allá de cualquier eterno amor.


Por eso jamás sonreía, por eso pescaba estrellas en el atardecer, en la inmensidad
esperando siempre encontrar mi alma en un lucero, para así poder conocer mi eternidad
por eso lloraba, porque conocía muy bien nuestras vidas, y sabía que siempre sería un permanente adiós
quemando nuestras almas en el fuego de los enfermos, dividiendo siempre el tiempo en dos.

Por eso antes de ser feliz, eligió el suplicio eterno e intolerable de una cruz
y antes de someterse a los poderes de las sombras, se rebeló en contra de Dios y de la luz
desde entonces su alma permanece encerrada en el castillo del dolor
esperando eternamente ser liberada, quizás por la forma más sublime del amor.



Aspera Hyems Sinfonia.
Las últimas sombras.

Todos los derechos reservados.

©2004

Edenbridge Forever shine on


Olvidada angustia de un ángel en la madrugada.

Abrió sus alas hacia el cielo, pero jamás pudo encontrarse con el sol
Quizás esperó a que se fuera la tormenta, pero se hizo víctima del dolor
Entonces se quedó a vivir en el campanario de una catedral, esperando a la mañana
Sin saber que jamás volvería, que sus ojos se cerrarían para siempre, que jamás perduraría su alma.

Por eso quiso que alguien al menos recordara su nombre de cielo y de Dios
Pero nadie la conocía, y era muy posible que nadie recordara no siquiera su voz
Entonces por eso, ella quitó sus sucias alas de su espalda, y se arrojó al vacío
Esperando que alguien la rescatara, o que al menos la devolviera a los brazos de algún amigo.

Yo encontré su tumba sin nombre, pero si percibí su perfume de mujer enamorada
Pero sólo un recuerdo, una olvidada angustia de un ángel en la madrugada
Pero aún así, yo encendí una vela por su alma, y la llevé a un viejo altar de piedra
En donde la vi, dormida en una flor, abrazada eternamente al dolor, con la fidelidad de una hiedra.



Olvidada angustia de un ángel en la madrugada.
Las últimas sombras.

Todos los derechos reservados.

©2004

Domine For evermore


La noche de Candice.

Miles de velas negras iluminaban la tragedia de quien jamás pudo ser feliz
y envuelta en magia y ritos de otros mundos, eligió jamás volver a vivir
y entregó su alma a las sombras, y es muy posible que hasta haya pensado en la venganza
aunque su cuerpo estuviera libre del martirio, y dentro de su corazón aún guardara esperanza.

El tiempo algebraico se detuvo en el instante mismo en que se detuvo su corazón
el cielo lloraba como nunca antes había llorado, y hasta quizás haya sentido dolor
entonces quien alguna vez la amó, sintió en lo profundo de sus venas, a su sangre arder
mientras sus ojos se cerraban hacia el vacío, y el frío mataba su cuerpo en el amanecer.

De pie sobre un campo cubierto con las últimas gotas del rocío
ella sonreía
mientras en sus manos sangrantes, aún ardían las leves flamas de otras vidas
entonces es muy posible que haya sentido pena, que hasta se haya arrepentido
porque sus ojos perdieron el color, y vio que su cuerpo había sido mortalmente herido.

Alguien la encerró en una leyenda, en el momento mismo en que sus labios comenzaron a hablar
y quien toda una vida había tenido el alma muda, a pesar de todo había aprendido lo que era amar
pero el tiempo la olvidó, y ella eligió quedarse en su oscura y fría prisión de la noche
mientras para siempre quedaba en la eternidad, para siempre gritando mi nombre.



La noche de Candice.
Las últimas sombras.

Todos los derechos reservados.

©2004