sábado, 14 de febrero de 2015

Yngwie Malmsteen Save our love


Réquiem trascendental de la esclavitud.

Cuando quiso ver el mundo con sus hermosos ojos, los dioses la abandonaron en el desierto
Ella me preguntó acerca de la libertad, nadie pudo contestarle, sólo el amargo silencio
Y arrojó miles de lágrimas sobre sus cadenas, esperando que al menos el dolor las destruyera
O que al final ella muriera, para así escapar lejos, donde pudiese esconderse, quizás en primavera... quizás en primavera.




Réquiem trascendental de la esclavitud.
Retratos de una casa vacía.

Todos los derechos reservados.

©2001

Wolf Hoffmann The moldau


Los rostros secretos de los espíritus. (Ángeles)

Vivía en la virtud, sin ningún deseo
en la tumba había un coro de ángeles
ella miraba hacia el cielo y se preguntaba por qué
nadie podía verlos en el cielo...
Justo cuando las nubes se van a dormir
pueden verse los ángeles en la cúpula del cielo
sola en el miedo, ella se preguntaba por qué
Dios no le enviaría un ángel cuando ella deba morir...
Ángeles eternos, que jamás mueren
apartados de nosotros, detrás del cielo
se esconden en el alma de quienes se convierten en hielo
en un hielo blanco y ceniciento que habita en el paraíso...




Los rostros secretos de los espíritus. (Ángeles)
Retrato de una casa vacía.

Todos los derechos reservados.

©2001

Tarja Turunen Kun Joulu On


Cantar de Procella.

En las oscuras aguas del tormento, ella encontró su propia paz
porque creía que con la muerte, se encontraría en las puertas de la eternidad
sin embargo antes de morir, se encontró con el lamento de su pueblo, con la esclavitud
entonces comprendió que su alma aún era prisionera, y que se encontraba muy lejos de la luz...

Y quizás haya sido el recuerdo, ingrato y amargo, el que le quitó las ganas de vivir
porque su alma aún era fuerte después de todo, y en el fondo de su corazón ella anhelaba vivir
por eso regresó a la ciudad de la niebla, al país en donde el sol jamás brilla
porque esperaba encontrarse con su origen y su pasado, pero encontró el lado más oscuro de su vida...

Entonces olvidó cómo era ser mujer, y se dejó vencer por el más negro e inclemente dolor
y dejó que lo mejor de su vida se fuera, sus sueños, sus anhelos y su más dulce canción de amor
y se recostó sobre una cruz, esperando, siempre esperando, el manto frío de la eternidad
para convertirse en un recuerdo sin nombre, en una estrella cualquiera, brillando en la inmensidad.



Cantar de Procella.
Retratos de una casa vacía.

Todos los derechos reservados.

©2001