martes, 7 de abril de 2015

Tabla maldita. K.

Era de esos días aburridos recuerdo muy bien....estaba con mis compañeras del colegio, mis adoradas amigas, en un momento dijo que tenía un excelente juego para combatir el aburrimiento en el descanso de las 10 am. y que necesitábamos solamente un cuaderno, un estilógrafo y una moneda grande.

Es así como tomo uno de mis cuadernos, el estilógrafo lo sacó claudia de su bolso y dalila aporta la moneda de 10 pesos que en ese tiempo era la más grande. Hasta ese momento ninguna sabía de qué se trataba, solamente Doris quién fué la de la idea del supuesto juego. Es así como ella comenzó a dibujar las letras que corresponden al abecedario y números del 1 al 0, las palabras Si y No, además de la palabra salida. Una vez finalizado lo que según Doris era el juego, posteriormente nos dijo que se llamaba Ouija, sin darnos mayor detalle.
Nos sugirió sentarnos en forma circular, estábamos el grupo completo, Doris, Dalila, Claudia, Francia, Magda y por supuesto yo. Comenzamos a jugar la ouija sin saber a ciencia sierta qué era. Es así como repitiendo las palabras que decía Doris invocamos alguna presencia que quisiera hablar con nosotras y que se dirigiera a la palabra Si, luego de unos segundos llega supuestamente un chico dándonos a todas algunos datos adivinatorios de nuestras vidas con lo cual quedamos descrestadas pues además nos daba supuestas fechas en que deberíamos morir, muy pronto. Como esa entidad nos causó tanto temor por las malas noticias, decididamente invocamos a otros. De igual manera solo nos traían malas noticias, además de confirmarnos que padecían mucha sed y que el lugar donde estaban era muy caluroso. Cansadas de tanta quejadera de esos espíritus y de esas malas noticias pues además nos hablaba de nuestros futuros divorcios, gran número de hijos entre otros decidimos probar una vez más.
Luego llegó alguien llamado Juan, comenzó a contestar nuestras preguntas con gran acierto y diciendo que se encontraba al parecer en un lugar más tranquilo diferente al de los anteriores espíritus que habían llegado. Además de ello se ofreció a ayudarnos en las tareas, pues además de ello nos estaba yendo extremadamente mal en las notas del colegio. Accedimos inocentemente a recibir su voluntaria y oportuna colaboración.
En los días posteriores solo obtuvimos felicitaciones extensivas a nuestros padres por parte de nuestros maestros al mostrar semejante mejoría en las notas de las evaluaciones, todas sabíamos que era gracias a Juan quién lo había prometido. Días después de finalizado el año escolar comencé a experimentar extrañas presencias en mi casa como si alguien estuviera todo el tiempo mirándome, pero en realidad nadie había pues en ocasiones encontrándome sola estaba dicha presencia. Una noche sentí que alguien se acostaba a mi lado, sintiendo una especial frialdad al lado izquierdo como si una persona se hubiese recostado en la cama. Al comienzo me dió mucho temor, pero con el paso de los días esta experiencia se hizo tan común que hasta le hablaba como si fuera alguien familiar (hablaba al aire pues no lo podía ver). Una noche la cosa pasó a mayores pues además de tocarme sutilmente un pie expresó mi nombre: María!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! con lo cual salí despavorida de mi cuarto.
Comencé a experimentar algunas desapariciones de cosas personales, como mi ropa interior entre otras pertenencias que aparecían en otros lugares diferentes de la casa sin explicación aparente, algunos accidentes caseros sin explicación alguna. Una noche tuve un sueño con un joven, me contaba que lo habían asesinado en una fiesta y me dió un nombre de mujer y un número telefónico y me pidió llamar lo más pronto posible a esa persona, y comunicarle las buenas noticias acerca de él que se encontraba bien y que no llorara más porque no le permitiría descansar en paz.
Al día siguiente hice lo que me pidió el joven del sueño, es así como llamé al teléfono que me dijo, era en otra zona del país donde vivo unos 700 kilómetros de distancia. Pregunto por María que fué el nombre que me dió este chico en el sueño, efectivamente era el nombre de la persona que contestó el teléfono, extrañada de mi historia acerca del motivo de mi llamada le digo que llamaba de parte del chico con el que soñé y que le enviaba un mensaje. Es así como ésta mujer comenzó a llorar desconsolada, luego le pregunto que si ese chico había sido asesinado en una fiesta y efectivamente la mujer me confirma que sí, que su hijo de 20 años con un gran futuro que le fué truncado en un accidente que terminó con su muerte precisamente en una fiesta de amigos, le dí el mensaje final que el chico se encontraba bien y que no llorara más, quedó confortada con mi llamada pero ambas asombradas con la exactitud de los datos suministrados por el chico del sueño; Juan. Luego todos esos fenómenos desaparecieron de mi vida pero aún 18 años después recuerdo con marcado escozor esta historia de la vida real que me sucedió estando en mi época de estudiante.

Navidad de 1.995. G.

Esta historia me sucedio a mi mismo a finales de 1995 o principios de 1996; la verdad es que no me acuerdo del dia exacto. Y es que despues de todo este tiempo procuro no darle muchas vueltas.

En la Navidad de 1995 mi abuela se encontraba proxima a la muerte. Efectivamente a las dos de la madrugada del 24 de diciembre murio. Yo tenia 12 anos, era la primera vez que me enfrentaba a la muerte, y es curioso como hasta los mas minimos detalles se pueden quedar grabados.
A las 5 de la tarde del dia 25, el dia Navidad, la enterramos. Era un dia frio y habia llovido bastante, hasta el punto que delante del panteon se habia formado un lodazal en el que el enterrador se desenvolvia como podia. Mi abuela fue una mujer bastante especial. En su larga vida no hubo nadie que la hiciese sombra.Hija unica, se crio con un padre enfermo, enviudo relativamente joven y vio morir dos hijos. Pero esas desgracias no la suavizaron para nada el caracter. Fue fria y calculadora, de esas personas que con una sola mirada te dejan en el sitio. Realmente no fue una persona querida y creo que nunca he oido una buena palabra de ella. De hecho se podria decir que fue inoportuna hasta en la hora de la muerte; era Navidad.
En aquel entonces yo tenia la costumbre de jugar detras de su casa y para ello tenia que pasar junto a las ventanas de la planta baja. Alli esta el comedor, donde murio. Habiamos trasladado su habitacion a esta estancia porque la costaba bastante subir al piso de arriba, donde estan las habitaciones. Alli se la velo durante las horas siguientes,en una interminable noche, hasta que amanecio para poder trasladarla al sanatorio, y alli la despedi con un beso en su fria frente.
Pocos dias despues del funeral yo pase junto a la ventana del comedor, como habia hecho otras tantas veces, y entonces fue cuando la vi. Estaba sentada en una mecedora, con la misma ropa que la pusimos para enterrarla. Fue muy poco tiempo, pero bastante para asustarme. De todas formas razone y dije que no podia ser, asi que decidi no contar nada. Al cabo de unos dias decidi pasar de nuevo, a jugar detras de su casa, y nada, no la vi, asi que me acostumbre a pensar que fue una mala pasada de la imaginacion.
Lo habia ya casi olvidado cuando la vi de nuevo, exactamente igual que la primera vez, en la mecedora y con la ropa con que la enterramos. No tengo ninguna duda de que era ella. Llevaba en la cabeza el panuelo negro que hizo falta para ocultar la venda que la pusimos para cerrarla la boca, asi que no me cabe duda de que era ella, quien podia ser si no?? Me asuste y se lo conte a mi madre, que evidentemente me dijo que no podia ser y que dejase de pensar en tonterias, y que como explicaba haberla visto en una mecedora si en aquella casa no hay ninguna.
Hoy, casi 17 anos despues, sigo convencido de que la vi, alli sentada, mirandome, tan real que si no fuera porque en medio estaba la ventana creo que la hubiera podido tocar. Nunca mas la volvi a ver. He entrado muchas veces en esa casa, y en el comedor, donde aun hoy esta todo practicamente como cuando ella murio. Incluso persiste, y en eso coincidimos todos, el olor de aquellos ultimos dias de su vida, una mezcla de su colonia, medicinas y ancianidad.Es quizas una tonteria, pero en esa casa en la que el tiempo se paro, aun, de alguna manera se la siente.
Siento que esto sea tan largo, pero de verdad que he intentado ser breve, pues me acuerdo perfectamente de todos los detalles, que aqui no he contado. Mi abuela fue una persona dificil, altiva, con muchisimo genio, y mala idea. Nadie habla bien de ella, y despues de pensar mucho en ello pienso que quizas no se fue del todo, no puede descansar, quizas sea el arrepentimiento por todo lo que hizo y dijo, no se...

Necros y lágrimas. M.E.

No sé que pensar ni que me está pasando, siento de nuevo el mismo dolor que una vez sentí, no se que hacer. La oscuridad no me deja ver, no me deja pensar, estoy encerrada en esta triste soledad, la llaga se vuelve a abrir, la noche lúgubre me arropa a todas horas, no me deja respirar...

Siento miedo, miedo a perder las cosas que mas quiero, y sin querer todo me recuerda a aquella noche, aquella noche en la que la muerte me jugó una mala pasada, me desgarró el alma dejando una tenue línea de luz, esa línea de luz que intenté seguir para poder vivir, pero estaba desolada, me sentía sola, ya no estaba arropada, era como un ángel caído, lleno de heridas, sin poderse incorporar.
Cada vez que intentaba reaccionar, me sentía igual, sola, sin nadie que me protegiera de la triste realidad, de la triste vida. Intenté seguir pero mi corazón no tenia fuerzas, no lograba recuperarse.
Recuerdo eso y se me humedecen los ojos, mis lagrimas caen. Se derraman como la sangre, la sangre de una herida que no llega a curarse.
Ahora me doy cuenta de que no vale la pena llorar, aunque sientas que la oscuridad te ahoga, como sentía yo, tienes que seguir adelante, la vida sigue.
Aunque sientas que el día se nubla, tienes que seguir adelante, la vida sigue. Pero a veces, como ya he dicho no te recuperas del todo, y las sombras vuelven, no puedes hacer nada al respecto. Tienes que levantarte aunque estés sola de nuevo. Yo lo hice pero la tristeza volvió y aún no se ha ido, he aprendido a vivir con ella, como si formara parte de mi, de mi alma. Esa alma que no consigue dejar de llorar, por mucho que lo intente.
Miro a mi alrededor y veo a gente que me quiere, y el miedo a perderlas me ciega no me deja ver, ni disfrutar. Pero ya estoy cansada, estoy cansada de que el recuerdo, días si días no se apodere de mí y no me deje continuar, no me deje vivir. Estoy cansada de esta soledad en la que me siento atrapada, de esta tristeza que no me deja amar, por que mi corazón a parado de latir desde hace un tiempo. Y me siento egoísta por pensar que solo es mi alma la que está desolada, que solo a mí la vida me a traicionado atrapándome en este pozo, en este agujero negro del que me siento incapaz de salir.
Espero que la vida me deje intentar levantarme de nuevo y conseguir ver el Sol, sentirme de nuevo feliz, sin ahogarme en recuerdos, esos recuerdos que me tienen atada. Pero romperé esas cadenas que estrangulan sin piedad, que hacen derramar ni sangre y que mi corazón deje de latir. Por que como antes he dicho la vida sigue.

El aula de la música. N.

Hola, mi nombre es lucía y vivo el la provincia de málaga. cuando yo tenía 10 años estaba en un colegio llamado "Pablo Ruiz Picasso" (si, es homenaje al pintor). en la aula de música decían muchísimos alumnos que allí murió la hija del profesor de música. como no quiero dar detalles llamaremos a mi profesor "j".
pues bien, yo creía en lo sobrenatural, ya que tuve muchas experiencias espirituales, y me daba terror ir a esa aula. los viernes era cuando yo iba a esas aulas y siempre le preguntaba a j si podíamos dar las clases en nuestra clase de siempre, donde dábamos ciencias, lenguaje y dibujo. decía pocas veces que, pero cuando decía que no se le ponía una cara de tristeza y lamento.
un día j nos propuso que cantáramos tres canciones para la entrega de los diplomas a los mayores que se iban a instituto, muy entusiasmados aceptamos. lo que no sabíamos es que tendríamos que cantar en la aula de música, eso nos aterraba. un viernes después, entramos en el aula de música y cantamos mientras j nos grababa la voz con una de esas grabadoras especiales para los músicos. al finalizar la canción el profesor puso en marcha la grabadora y para nuestra sorpresa se escuchaba:
"gruñjs (crujidos), papá, gruñjs, papá ven"
la grabación no era muy clara pero se podían escuchar perfectamente "papá ven", era la voz de una niña. el profesor paro la grabadora y se puso a llorar y nos dijo que nos fuéramos a clase de matemáticas. no se que a sido de él, ni de su historia, porque el lunes no apareció, ni el martes, ni el miércoles... nunca.
les aseguro que esta historia es totalmente verídica.

El colegio poseído. D.

Nadie se esperaba lo que iba a pasar en un tranquilo y apacible colegio de un barrio malagueño. Esto paso hace solo unas semanas, una compañera de mi clase trajo una grabadora donde ella en su cuarto grabo unas voces que decían su nombre y que al final se reía todos medio incrédulos nos reíamos algunos se asustaron pero la mayoría nos lo tomamos a cachondeo.
Ese mismo día decidimos poner su grabadora en la clase una clase pequeña, la pusimos en medio encima de una mesa la grabadora grabo durante toda la media hora del recreo.
Termino el recreo y todos subimos para escuchar antes de que viniera el siguiente profesor lo que se había grabado en el recreo, paso un rato en la grabación cuando de repente se escucha unos ruidos como si se estuviera moviendo muchas mesas a la vez un poco mas adelante de la grabación se escuchaba una voz muy suave diciendo que algo iba a pasar.
Una de las niñas de la clase atemorizada no quería entrar mas en la clase pero nosotros la mayoría nos lo seguíamos tomando a cachondeo y hacíamos bromas con todo lo que había pasado.
Al otro día la niña que el día anterior se llevo la grabadora se le olvido esta vez y todos haciendo bromas sobre los espíritus bajamos al recreo sin saber nada de lo que iba a ocurrir.
Yo soy el encargado de cerrar todos los días la clase con llave para que no entre nadie a coger nada de otro o a hacer cualquier cosa a todo esto cerré la puerta y bajé con unos compañeros hacia el recreo paso la media hora y al subir, abrí la puerta y para nuestra sorpresa no te puedes ni imaginar lo que había pasado, nada mas entrar "TODAS" las mochilas sin excepción de ninguna estaban puestas en un montón una encima de otra al lado de la pared todas las mesas estaban puestas en forma de cruz y las sillas estaban todas con las patas encima de la mesa incluso hasta la del profesor nadie nos explicábamos que había pasado allí , la profesora me preguntaba a mi si yo había sido, yo le dije que no y mis compañeros los que bajaron conmigo lo aseguraron no había pasado nada .
A la otra mañana la chica de la grabadora esta vez si se la trajo y volvimos a grabar otra vez en el recreo para nuestra sorpresa al escuchar la cinta se escuchaba un llanto de un niño pequeño diciendo el nombre de Patricia asustados todos decidimos ir a contárselo a nuestra tutora esta no creyéndoselo fue a decírselo a la profesora de la clase de al lado la jefa de estudios que había estado mas tiempo en el colegio, esta dijo que en nuestra clase una profesora de repente se volvió loca y asesino en una especie de ritual a un niño pequeño lo puso sentado en una silla puesta encima de la mesa esta mesa en el centro de la clase y todas las demás en forma de cruz y esta en medio .
Según nos contó esta profesora Patricia se escapo y poco después la cogieron y al parecer el ritual lo hizo el mismo día en que escuchemos el lloro del niño y había pasado hace unos diez años.
Asustados todos incluidos la profesora cogimos nuestras cosas bajamos las persianas y cerramos la clase con llave y hasta ahora no se a vuelto a abrir.
Pero todo aun no acaba aquí hace unos días unos niños hicieron una foto a nuestra clase por que ya sabían lo que nos había pasado y en esa foto salía la persiana subida, que cuando cerramos la clase estaba totalmente bajada y no solo estaba subida y la luz encendida que la dejamos apagada no solo eso en la foto recoge como una mujer no mas de 25 años esta asomada por la ventana. Toda esta historia es 100% real aun esa clase no se a abierto, ni los profesores se atreven a entrar.

Volver del abismo. J.E.H.

Sin disminuir el paso me dirigí hacia el, llevaba consigo una cadena y la agitaba sin control. Me adelante a lanzar un golpe, dirigí mi puño cerrado a su maxilar, aunque el pudo frenarme de un golpazo con su cadena.
Sentí como se astillaba mi brazo mientras el seguía lanzando, cadenazas tras cadenazas, y gemidos de agitación.
Una patada en mis costillas fue el disparador de la sangre, y esta no seso de salir de mi boca hasta el fin de esta pelea, conseguí ponerme estable y esta vez uno de mis puñetazos fue exitoso.
Me sorprendí de ver e este tipo llorar, nunca lo hubiese imaginado así, aunque este llanto no fuese mas que una consecuencia de su bronca acumulada.
Seguí la lucha hasta que todo comenzó a distorsionarse. La imagen del tipo ya era difusa y mis pasos se desviaban más y más.
Mis ojos comenzaron a amainar y sin darme cuenta perdí el conocimiento.
Desperté en la clínica "Perito Moreno" y junto a mi no encontré mas que cables amarrados a mi cuerpo.
Trate de soltar mis brazos pero las amarras lastimaban, entonces solo espere.
Habrán transcurrido 30 minutos hasta que ingreso una enfermera de baja estatura (paraguaya según su aspecto, pensé) la que con una voz dulce y animada me dijo:
Hola señor Alexis, ¿como se encuentra hoy?
muy bien, un poco confundido... ¿Qué hago aquí? pregunte como un niño asustado.
No empiece de nuevo, ¿que hablamos sobre este tema?dijo frunciendo el seño.
¿perdón?
si, señor... usted ya sabe porque esta aquí, trate de recordarlo. Hace 5 días que esta aquí y toda las mañanas debemos explicarle lo mismo.
¿5 días?
ve, es así como le digo... ayer dijo ¿4 días?, mañana dirá 6 y así consecutivamente... es una lastima, tan joven con problemas mentales.
Terminó de controlar el suero y se retiró del lugar.
Eché un vistazo a la sala, parecía algo desabitada, algo así como un psiquiátrico.
Me encontraba en una situación muy incomoda, por lo que traté de pensar en silencio lo que había dicho la enfermera paraguaya. Estaba internado, eso estaba claro, pero lo demás era demasiado confuso, los últimos recuerdos pertenecían a la cadena de aquel hombre.
Dos días mas tarde apareció a visitarme mi tía Frida, llevaba el cabello revuelto y no cesaba de llorar.
¿que ha pasado? pegunte muy preocupado.
¿tía, estas bien? no hubo respuesta.
Me miraba como perdida en recuerdos y no cesaba de llorar, yo mientras tanto me encontraba en la tortura del PIP PIP! Podía escuchar como mi corazón disminuía su latir.
Ella me hablaba, decía que cuando todo estuviese bien me cuidaría y no me dejaría solo. Yo respondía pero parecía que ella no podía escucharme.
Así transcurrieron los días, hasta que una noche me desperté mojado por las lágrimas tibias de mi novia.
Me suspiraba al oído, clamaba que le respondiera.
Yo lo hice, pero esta al igual que mi tía parecía desconocer mi presencia.
Ella no dejaba de sollozar, así que decidí lanzar gritos. Imagine, entonces, que estos podrían ser oídos más claramente.
Una y otra vez, cada vez con mas fuerzas, hasta que experimente la sensación mas maravillosa de mi vida. Comencé, sin darme cuenta, a elevarme cada vez más. Bese el silencio, mis oídos zumbaban al compás de la elevación.
Vi entonces una puerta en el abismo...intente alcanzarla pero mis mano eran cada vez mas pequeñas.
Trate con la lengua y esta vez obtuve resultados, la puerta comenzó a abrirse y en ella divise al amor de mi vida.
Grité de nuevo, y esta vez ella respondió llorando, no de dolor sino de emoción.
Una electricidad recorrió mi cuerpo, abrí mis ojos y estaba en manos de mi dulce Marina.
Nos besamos con pasión y al concluir este acto lanzo un grito a quienes aguardaban fuera.
Entro casi toda mi familia, solo falto el perro, estuve con ellos un rato.
Después apareció una enfermera, a la cual pregunte que había pasado con la que parecía paraguaya, y esta me conto que no había tal enfermera. Que ella siempre había sido quien me atendió.
ya te recuperaras del todo, la fase mas difícil ya la has atravesado... no muchos salen de un coma. dijo y salio rápidamente.
Intente mover las piernas, pero estas no respondían.
Decidí entonces ayudarme con los brazos, pero estas seguían siendo rocas estancadas en mi camilla.
Poco a poco fui mejorando, y hoy me han dado el alta.
Me va a costar aprender a manejar la silla, pero no hay otra alternativa, las peleas tienen sus consecuencias.

Susurro. D.

En mi casa he visto apariciones de varios espíritus, pero nunca ellos me habían hablado, como en aquella noche, bueno lo que ocurrió fue lo siguiente: Me estaba preparando para dormir, cuando sentí a alguien respirando bruscamente en mi pieza, no le di mucha importancia.
Apagué la luz y me acosté en mi cama, cuando siento de nuevo la respiración.
En ese momento me doy la vuelta para ver si había alguien en mi dormitorio...pero no había nadie.
Cerré los ojos, cuando siento un escalofrío en todo el cuerpo, abro los ojos y miro fijamente la puerta de mi pieza, cuando escucho unos pasos acercarse a mi cama y aquella fuerte respiración, como si alguien se estuviera asfixiando...me doy la vuelta mirando la ventana, cierro los ojos y trato de pensar en otra cosa para ver si era mi imaginación.
De pronto los pasos se hacen mas fuertes, empiezo ha sentir la respiración cada ves más cerca y mas cerca, el ambiente de mi pieza se pone turbio. Sentí tanto miedo que no me atrevía a mirar. Me alejé lo mas posible a la ventana dejando harto espacio en mi cama.
cuando siento la cama crujir como si se subiera alguien y se acostara, en ese momento siento la respiración en mi espalda, un viento helado que sentí en el cuello, tenía tanto miedo que sólo quería salir corriendo de allí, pero estaba inmóvil. cuando escucho que alguien me dice con una voz grave "...Oye...".En ese instante fue tanto el miedo que tuve que grité que se fuera y no me tocara.
Al gritarle eso dejé de escucharlo y el ambiente de mi pieza volvió a la normalidad, esa noche fue la única vez que logré escuchar la voz de aquel ser.

La despedida. A.

Era tarde, como las 19:30 estaba solo en mi casa con la simple compañía de mi sobrina, que en aquel entonces tenía menos de 4 años de edad. Todos se habían ido, mi mamá, mi hermana, tíos y demás familiares fueron al entierro de mi abuela, yo la quería bastante, fue como una mamá para mi, ella me crió desde muy pequeño y había pasado mucho tiempo con ella, su muerte fue muy dura para mí.
No soy fanático de los cementerios ni mucho menos de la muerte por eso no fui, en fin, estaba viendo la televisión, sentado en la sala como lo hubiera hecho cualquier otro día sólo que en este viviría el miedo en carne propia
Mi sobrina estaba como loca, dando brincos y vueltas por toda la casa mientras yo me preguntaba ¿que acaso la muerte de mi abuela no fue nada para ella? pero obviamente era una niña que podía saber ella de muerte, me dispuse a no atenderla y seguir mirando la televisión, después de un buen rato como a las 9 de la noche sentí un ambiente demasiado tranquilo, por un momento dije: bueno que esa niña dejó de molestar y se durmió, pero ella no podía dormir si su mama no estaba con ella, así que me preocupé un poco pero no le puse mucha importancia, seguí viendo la televisión como si nada pasara pero la duda y más que nada el temor de que algo le hubiera pasado a mi sobrina me hicieron ir a buscarla.
Comencé a gritarle, a buscarla y después de haber buscado en los cuartos y jardín de la casa la encontré en la cocina, sentí un gran alivio pues ya me había preocupado bastante, pero me llamó la atención que cuando me acercaba a ella me percaté de que tenía la mirada hacia la pared que esta junto a la ventana de la cocina, se estaba riendo, para ser sinceros tenía una risa muy linda pero esta vez sentí tanto escalofrío al verla que preferí ignorarla y simplemente gritarle: !que haces aquí, vámonos a la sala¡ pero ella seguía como si estuviera ida mirando hacia la pared vacía, y sobre todo seguía con esa risa que nunca voy a olvidar.
Fui a donde estaba y me senté al lado de ella y le pregunté ¿qué ves? pero siguió sin responder nada, sin esperar lograr nada sentado allí con ella me dispuse a llevarla cargando a la sala, justo cuando me levanté ella dijo algo que no pude escuchar bien por que habló muy bajo y con el ruido que hice al levantarme hicieron imposible escucharlo, así que le pregunté ¿qué dijiste? ella me dijo:
Mira no se fue ahí está, al principio no sabía de que hablaba pero no pasó mucho tiempo para imaginar que podía referirse a mi abuela y sentí que mi piel se enchinaba y le dije, no, ella ya se murió no digas eso, vente, vámonos pero volvió a decir:
- no mírala ahí está, mi abuela nos está saludando, dice que te quiere mucho.
Cuando la oí sentí el miedo más horrible que he sentido en toda mi vida, sin importarme mi sobrina salí corriendo de la casa, hacia el jardín, no sabía qué hacer, me preocupó mi sobrina pero mi miedo era tan grande que la dejé ahí. Comencé a gritarle desde la puerta que se saliera de la casa pero nadie respondía, desesperado me puse a llorar, pensando en si era verdad lo que me dijo y en que haría para sacarla de ahí. La calle estaba desierta, nadie pasaba, ni mis amigos, ni vecinos, nadie y mi desesperación se acrecentaba cada vez mas así que tuve que entrar a la casa por ella pero cuando entre ella estaba en la sala, acostada en uno de los sillones, durmiendo lo cual creí lógico porque eran como las 10 de la noche, pero no había notado que estaba tapada con cobijas que estaban demasiado alto para que ella las alcanzara y mi miedo atacó todo el cuerpo, ¿no sé si han sentido como a veces la gente los mira y una sensación te hace voltear? pues eso sentí, al hacerlo grité muy fuerte pues vi en la división de la sala y el comedor a mi abuela parada viéndome con lágrimas en los ojos, no soporté el pudor, el miedo, la euforia y perdí el conocimiento.
Desperté y mi mamá estaba poniendo unas cosas en la mesita que hay junto a mi cama, cuando vio que abrí los ojos, me dijo que si me sentía bien y me preguntó qué era lo que había pasado, aun con miedo le conté lo que paso, ella no sé si lo creyó o no pero me dijo que encontró a varios de mis vecinos aquí en la casa porque decían haber escuchado un grito, y fueron a ver qué pasaba.
Supuse que mi familia llegó al poco tiempo de lo que había pasado, pero cada vez que voy solo a la cocina de mi casa el miedo me invade, por las noches no puedo dormir solo y mucho menos quedarme solo aquí en esta casa, aun que a veces pienso que no fue tan malo, tal vez mi abuela solo quería despedirse de mi.

Un grito en la noche. A.

Lo que voy a contar me sucedió en el año 2.006 cuando me trasladé a Madrid a estudiar Medicina en su universidad. Estaba buscando un piso de alquiler barato por la zona céntrica, y cuando ya lo daba por algo imposible encontré la oferta de alquiler de una habitación, en pleno centro.
No tenía pensado alquilar sólo una habitación, y aunque el casero era un cincuentón desagradable el precio era tan bajo que decidí aceptar hasta que encontrara algo mejor.
Me instalé a los dos días y tras pasar una semana en aquel lugar, decidí que me marcharía lo antes posible. Como sospechaba, el casero era una persona detestable, con la que intentaba hablar solo lo imprescindible, y si podía evitar encontrármelo, mejor. Sin embargo, el no era el principal motivo. Había algo en aquella casa que me inquietaba.
Era una extraña sensación que flotaba en el ambiente, y que me ponía los pelos de punta. En mi habitación, la temperatura siempre era más baja que en el resto de la casa, y por las noches me invadía una sensación de frío que me impedía dormir bien.
Todo crujía en aquel viejo caserón, y durante mis noches de insomnio podía escuchar el más mínimo sonido que hicieran los vecinos, el ruido lejano del ascensor, o el goteo de las cañerías. Me levantaba cansado y con ojeras, y apenas si podía estudiar por las mañanas de lo agotado que quedaba.
Una noche me acosté tarde después de haber pasado varias horas estudiando, y como de costumbre, no pude dormir. Me entretuve escuchando el soniquete de un lejano programa de televisión, que algún vecino tenía puesto. En aquel momento creí escuchar una respiración entrecortada, y asustado dejé de respirar de golpe. Esperé un segundo...dos segundos...tres segundos...debía haber sido mi imaginación...y entonces, la escuché de nuevo.
Era muy débil, casi un suspiro, y provenía del hueco de la cama que quedaba a mi izquierda. Me quedé paralizado como una piedra, escuchando aquella respiración entrecortada a menos de diez centímetros de mí. Tenía los ojos cerrados con fuerza, y el corazón latiéndome tan rápido que pensé que iba a darme un infarto. Una ráfaga gélida me recorrió el cuerpo entero, y me puse a temblar de forma incontrolada.
Aquello no podía estar pasándome, no debía ser real y sin embargo estaba ocurriendo. Aunque el pánico me dominaba logré convencerme de que se trataba de una pesadilla causada por el insomnio, y que no había nadie a mi lado. Intenté moverme, pero estaba tan aterrorizando que tuve que hacer un esfuerzo para girar la cabeza poco a poco hacia mi izquierda, y sentí como la corriente gélida me helaba la cara. Aunque el miedo me estaba corroyendo por dentro, conté hasta diez, abrí los ojos de golpe y...
Grité... grité con toda mi alma hasta desgarrarme las cuerdas vocales y hacer que mis alaridos resonaran por todo el bloque. Cuando el casero irrumpió en mi habitación yo aún estaba gritando en estado de shock. No podía quitarme de la cabeza lo que había visto... aquella mujer que me observaba con un gesto de terror indescriptible, y una mirada triste, tan triste...
El casero me hizo callar a guantadas, y logré controlarme un poco. Me extraño mucho que el casero no me pidiera explicaciones por tantos gritos; se limitó a echarme la bronca por armar ruido y se marchó otra vez a su habitación. No estoy muy seguro, pero juraría que lo noté nervioso, quizás demasiado nervioso.
A la mañana siguiente, yo aún seguía impactado por lo ocurrido por la noche, y me encontré al salir de la casa a Dolores, la única vecina del bloque que conocía, que me preguntó que tal me encontraba. Le respondí que bien, y estuvimos hablando un rato acerca del casero. Por lo visto, no le caía bien a nadie del bloque. Tenía fama de ser un maleducado y un violento, y al poco de estar hablando salió el tema de su mujer.
La pobre Carmen, la de palizas que tuvo que aguantar de ese cerdo antes de dejarnos....Comentó Dolores
¿Como murió?.
La encontraron muerta en la habitación en la que duermes tú ahora. Dijeron que se había suicidado, pero a mi no me engañan. Estoy segura de que la mató su marido, y se las apañó para que pareciera un suicidio.
Un escalofrío me recorrió todo el cuerpo y subí corriendo a la casa a recoger mis cosas. No pensaba pasar allí ni un solo día más. Cuando ya lo tenía todo listo para irme, revolviendo entre los cajones encontré una vieja foto bastante descolorida. Por la parte posterior de la foto, podía leerse en una letra bastante mala:
Viaje de Carmen a Segovia, enero de 1.987
Se me heló la sangre al verla. Era ella, no cabía duda. La mujer que había visto cuando abrí los ojos, frente a mí, con su terrorífico gesto de terror, y su tristeza abrumadora. Guardé la foto en su cajón y huí de aquel lugar corriendo todo lo rápido que pude. Por temor a que me tomaran por loco no le conté lo que me había sucedido a nadie, y nunca más volví a saber de aquel casero, ni de su difunta mujer.
Tras esta experiencia tuve varias crisis de insomnio, no podía dormir y estuve estar en terapia psicológica algunos meses. Ahora que han pasado casi dos años desde que pasó esto ya lo veo como algo lejano, que parece no haber ocurrido nunca. Sin embargo, en algunas noches frías de invierno aún me parece ver en sueños los ojos muertos de aquella mujer, y escuchar su respiración entrecortada al otro lado de la cama...