miércoles, 20 de mayo de 2015

La mudanza. C.

Por fin, después de muchos años, mis padres decidieron mudarse de la casa donde vivíamos. Era muy pequeña para nosotros seis. Ahora mi padre nos contaba que íbamos a vivir en una gran casa, una a las afueras del pueblo, nos mostró fotos y mis hermanos y yo, estábamos ansiosos por vivir en la nueva casa.

El día de la mudanza había llegado, y daba gracias a Dios por la nueva casa. Una vez llegamos, llamamos a la puerta y nos recibió una señora mayor, muy alegre, nos dio la bienvenida y nos asignó una habitación a cada uno de nosotros. A mi, me tocaba dormir en el cuarto de la hija menos de la casa, se llamó Mary y era muy bella. No dudé en preguntar a la señora por ella, pero me contestó que murió allí mismo. Me comentó que llegó a la habitación con el desayuno y se la encontró muerta y atada fuertemente a la cama. Yo me asusté pero con la alegría de la mudanza me olvidé rápidamente.
Llegó la noche y nos acostamos todos muy tarde viendo la televisión. Mientras subía a mi habitación, recordé de nuevo lo ocurrido con la hija de la señora de la casa, pero traté de olvidarme. Me acosté y cuando estaba medio dormida escuché un fuerte ruido en la ventana, me levante, encendí la luz y me acerqué a la ventana, allí pude observar que había una niña de cabellos largos, rodeada por un alo luminoso. Asustada y muy impactada grité para avisar a mis padres pero no vino nadie. La niña continuaba allí, me miraba fijamente, estuvo mirándome durante unos minutos y luego se desvaneció.
Cuando todo pasó, pude tranquilizarme pero no pude conciliar el sueño en toda la noche.
Al día siguiente, conté lo ocurrido a mis padres y les supliqué que nos fuéramos de esa casa, pero no me hicieron mucho caso. Me tuve que quedar allí, en mi cuarto, y aunque nunca volví a ver a la niña todas las noches recordaba lo que aquella me ocurrió.

Ilusión nocturna. L.

Esta historia es bastante reciente pero una historia no necesita siglos para dar miedo, esto le sucedió a Marco, un chico de la preparatoria como cualquier otro. Habían llegado las vacaciones y decidieron irse a disfrutarlas en un lugar retirado.

En el coche iban su novia, la novia de su amigo y lógicamente su amigo. Eran cuatro y Marco conducía el coche. Más o menos, a medio camino algo debajo del coche pinchó una llanta y Marco se salió del camino. Todos se bajaron del coche y vieron que el tanque de combustible estaba dañado y que por ello no podían arrancar.
Marco se puso en la carretera a pedir a alguien que los llevara y que al día siguiente regresarían con un mecánico para que les arreglaran al coche, logró parar a un camión y en este se subieron. Ya habían pasado cerca de 2 horas y de repente, en la carretera, una
persona estaba tirada, y Marco se bajó para ayudar a la persona. Era un hombre que le acababan de cortar las manos, por la sangre que regaba y parecía que sus heridas eran recientes, la persona intentaba decir algo pero no se entendía ya que estaba al borde de la muerte. Marco tomó el cuerpo, lo subió a la camioneta y cuando volteó, el conductor no estaba. Le preguntó a los demás pero solo le contestaron que el conductor se bajó y se fue corriendo hacia el bosque. Marco tomó el volante, movió el camión y lo dejó en la orilla para que todos los carros que venían no se estrellaran contra el. Se bajaron y pidieron que alguien los ayudara.
Ya era la una de la mañana y no pasaba ningún carro. Al amigo de Marco se le ocurrió ir a buscar al conductor para irse de una vez, cuando fueron al bosque no lo encontraron, se subieron al camión pero el olor a muerte no les permitía estar ahí.
Estaba pasando una patrulla de policía y les pidieron ayuda pero al parecer los policías no estaban muy interesados en eso. Se subieron al coche y cuando iban para allí, la gasolina se le terminó al coche. Y se bajaron, cuando iban caminando mientras esperaban que un coche pasara el camión que habían dejado atrás venía a toda velocidad y los pasó sin alguna preocupación. Entonces el camión se regresaba y de ahí se bajó un hombre vestido de negro, muy alto y que se estaba cubriendo la cara con una máscara, en ese momento se quitó la máscara y su cara no tenía piel, su cuerpo era transparente y le susurró algo a la novia de Marco. En ese momento sacó una especie de navaja y le cortó las manos a Marco.
Marco miró a su alrededor y estaba en el coche, como si se hubiera quedado dormido, el caso es que eso no era un sueño más bien fue real porque cuando Marco se miró a sí mismo, no tenía manos.

Hechos desconocidos. B.

El ansiado mes de agosto llegó. Mis padres que se habían ido de viaje a la isla de Fuerteventura me prestaron la casa que teníamos situada a las afueras de la ciudad para que no me sintiera tan sola y pudiera invitar a mis amigos.
Esa casa la compramos hacía cuatro años. Era preciosa y enorme. En realidad cuando era pequeña le tenía auténtico pánico. Solíamos pasar las vacaciones de verano allí, y durante el día todo era fantástico, pero no podía decir lo mismo cuando llegaba la noche. A menudo, cuando me acostaba en mi cómoda cama y cerraba los ojos me parecía oír silbidos y el aliento de alguien junto a mi oído. Otras veces, oía claramente como alguien golpeaba en la cabecera de mi cama, como si estuvieran llamando a la puerta. Pero bueno, como es lógico, el tiempo pasa y ya me había convertido en una mujer de veinte años que no creía en nada relacionado con lo paranormal, segura de que todo en esta vida tenía un grato significado psicológico y que lo único paranormal que existía en este mundo eran las personas, a cual más extraña.
A mis amigos Oliver, Naira y a mi primo Rafael, les entusiasmó la idea de pasar el verano en mi casa de campo, la casa estaba especialmente apartada del resto de las casas del pueblo. Y era difícil de ver, ya que yacía oculta tras una gran variedad de árboles y plantas. He de comentar que, es una casa antigua, aunque como expliqué con anterioridad estaba muy bien reformada. Perteneció a una mujer, que murió en ella siendo muy mayor. Los hijos decidieron venderla, ya que para ellos era una tortura estar en ella con tantos recuerdos de su madre dentro.
Me sitúo en la historia. Decidí ir a la casa dos días antes de que llegaran mis amigos; principalmente porque hacia meses que mis padres no vivían en ella, únicamente iban de vez en cuando a regar las plantas, y el polvo que allí se allaba era mortal. Estuve limpiando la casa durante todo el día sin ningún inconveniente, y al llegar la noche, me metí en aquel cuarto, en el que tanto miedo había pasado años atrás. Dormí durante horas sin ningún problema. Pero un extraño sonido me hizo despertar. Giré la cara que tenía apoyada sobre la almohada buscando el lugar de donde podía provenir el ruido y me di cuenta de que venía de uno de los cajones de mi mesa de noche. Lo abrí y el sonido era más fuerte. Saqué una cajita que había dentro que daba pequeñas sacudidas en mis manos, y sonriendo me di cuenta de que simplemente era el mp3 que sin duda había dejado encendido. No sé cómo paso, pero era la única respuesta lógica que tenía en ese momento. En el fondo estaba asustada pero me obligué a no pensar en ello como algo extraño u oculto, por lo menos hasta el día siguiente.
Al día siguiente llamé a mi amiga Naira y un poco asustada, aunque disimulándolo como podía le comenté mi experiencia de esa noche en la casa. Ella siempre había sentido atracción hacia todo lo relacionado con lo paranormal, por lo que (afortunadamente para mí) decidió quedarse esa noche conmigo. Esa noche me quedé dormida muy fácilmente, supongo que también me sentí muy tranquila al saber que tenia compañía, pero mi sueño fue
interrumpido bruscamente por Naira que entró muy asustada a mi habitación.
_Naira _ ¿Qué pasa? _le pregunté adormilada aunque también algo asustada por la repentina y brusca aparición.
_Bea, me imagino como debe sonar esto -dijo-. Pero el cajón de la mesa de noche que
está junto a mi cama se ha abierto y se ha cerrado solo.
_Naira, seguramente te lo has imaginado _aunque en el fondo sabía que no era así
_posiblemente esta tarde te metí miedo, y lo siento de verdad. ¿Te apetece una
manzanilla o algo? A ver si así te tranquilizas y duermes mejor.
Naira asintió y estábamos pasando el salón que conectaba con la cocina cuando
Naira pegó un gritó.
_Naira, ¿Qué pasa?
_Es la tele. He visto como se encendía y se apagaba sola.
No pude evitar sonreír e instintivamente giré la cabeza para asegurarme. La sonrisa se me congeló en la cara. Efectivamente la tele se encendió y se apagó sucesivas veces y el miedo que sentí hacia esa tontería que posiblemente también tendría su significado fue tal, que eché a correr con Naira a mi lado, nos vestimos apresuradamente y salimos de la casa. Como era de esperar, tanto Naira como yo les contamos a Oliver y Rafael la experiencia. Ellos más que asustarse y desistir a la hora de quedarse pues lo desearon más por lo que esa misma noche nos reunimos todos en el salón y cerramos todas las ventanas y puertas de la casa.
Encendimos varias velas de color amarillo (ya que Naira aseguraba que eran las que atraían a los espíritus). He de confesar que en ese momento me sentí de lo más estúpida, dándole las manos a mis amigos, pero no tardaron en suceder cosas aún más extrañas. La puerta más cercana que teníamos de uno de los cuartos se abrió y se cerró sola. A eso no sabía que significado darle pues como dije, todas las puertas y ventanas de la casa estaban cerradas. Lo habíamos hecho con esa intención, para no tener excusas en caso de que sucediera algo así. Nos miramos todos muy asombrados; yo personalmente no sentía miedo, simplemente curiosidad. Al estar con gente me sentía segura.
_Voy al baño _dijo Rafael de pronto _vengo enseguida. _Fue algo que nos impactó bastante pues sin duda ninguno de nosotros se hubiera separado del grupo. No sabíamos si considerarlo un acto de valentía o estupidez. Recorrió el salón y uno de los retratos que estaba colgado en la pared cayó y se rompió. Analicé la foto, y era la de mi tío, padre de Rafael. El cuál no veía desde hacía mucho tiempo. No profundicé más ello y cuando Rafael regresó (en perfecto estado por cierto) aunque quizá un poco pálido, Naira propuso hacer preguntas en voz alta y sin soltarnos las manos a ver si sucedía algo. Oliver que es muy guasón no dejaba de reírse por lo que tardamos varios minutos en poder hacer la prueba. La primera que preguntó fue Naira.:
_ ¿Tienes algún problema con alguna de las personas de esta casa? Se oyó un fuerte golpe como proveniente del techo. Mi cuerpo se tensó y por primera vez se
puede decir que sentí auténtico miedo.
_ ¿Es conmigo? _volvió a preguntar Naira. A su pregunta siguió el silencio.
_ ¿Es conmigo? _pregunté con valor _también reinó el silencio.
_ ¿Es conmigo? _preguntó Oliver alzando la voz más que nosotras. Esta vez no parecía
divertido, por el contrario me atrevería a asegurar que estaba bastante asustado. No
obstante, también reinó el silencio.
_Pues sólo quedo yo _musitó Rafael _ ¿Será conmigo? _la pregunta que formuló sonriente iba dirigida tanto a nosotros como al "supuesto espíritu".
Allí si que nos llevamos todos un buen susto. Otra vez, se oyó un sonido, esta vez mucho más fuerte y también proveniente del techo. Rafael se levantó asustado y al acercarse al mueble del salón nuevamente se oyó un fuerte golpe en el mueble, se acercaba a la mesa y en ésta se oía también un fuerte golpe; asustado fue corriendo a mi habitación y en mi
cama volvió a oírse ese tétrico sonido. Era como si el "fantasma" diera los golpes para que supiera que estaba allí. Lo más curioso era que los golpes sólo perseguían a Rafael. Estábamos todos bastante asustados e hicimos posiblemente lo que cualquier persona hace cuando se enfrenta con miedo a lo desconocido, huimos.
Ojalá la historia hubiera terminado allí, pero al día siguiente hubo algo que nos impactó más si eso era posible. El padre de Rafael había muerto. Se decía que de un infarto. No pude evitar recordar el portarretrato con su foto que cayó en mi casa produciendo tal estruendo cuando Rafael fue al baño. No podía asegurar que tuviera algo que ver con eso, pero yo así lo creía. En el tiempo que estuvimos en la casa sucedieron más cosas, aunque yo sólo puedo asegurar las que yo vi. Más tarde Rafael me comentó que cuando fue al baño no había papel, por lo que fue a buscarlo. Aseguró que se había fijado en que la cortina de la ducha estaba hacia fuera y que al volver con el papel se la encontró hacia dentro. Naira me aseguró que alguien le tocó el rostro por la noche, de una forma suave pero que igualmente la hizo despertar. También me llegó a preguntar si por la noche estuve fregando porque decía oír calderos y platos en la cocina. Sea lo que sea lo que pasó en esa casa todos salimos a salvo de esa experiencia y seguimos bien hasta día de hoy. Todos, claro está, menos el padre de Rafael. No sabría explicar lo que pasó realmente. Lo único que sé es que si es una paranoia es una paranoia colectiva. Igualmente he seguido con mi vida, pero no he
vuelto a pisar esa casa.

La señora. M.L.

Hace ahora unos dos años, trabajaba en una tienda ubicada en el garaje de una casa muy antigua, ésta se encontraba en la ciudad de La Plata en Buenos Aires.
La casa, era misteriosa, se escuchaban unos ruidos constantemente, pero claro, al principio creí que estaban provocados por su antigüedad. Traté de estar siempre acompañada porque tenía mucho miedo, pero, por lo general, los ruidos sólo se escuchaban cuando estaba sola. Nadie me creía.
Una tarde Sultán, el perro de la vecina, comenzó a correr ladrando por el pasillo que conduce al interior de la casa; no lo seguí, al entrar luego, la casa estaba vacía pero misteriosamente volvió al final del día, no le di la más mínima importancia pero a partir de ese momento, el perro hacía lo mismo todos los días, hasta que uno de éstos no volvió nunca.
Al día siguiente cuando llegué, para trabajar, todo parecía tranquilo, no se escuchaban ruidos, había un silencio casi sepulcral; tengo que admitir que eso me asustó más todavía aunque no lo suficiente. Sentí una presencia, pero lo le di importancia ya que soy miedosa y no quería empezar a comerme la cabeza y así trabajar tranquila, pero no pude evitarlo, cuando me di la vuelta para ver la puerta del pasillo, una señora de cabellos castaños y baja estatura me estaba mirando muy fijamente. No puede reaccionar hasta que me dijo que era su casa y se esfumó, allí, en el lugar donde se encontraba parada, sólo desapareció sin dejar rastro. Cerré la casa y me fui, ese mismo día fue mi último día de trabajo, jamás volví a pasar por aquella casa y nunca más lo haré.

María. R.

Todo ocurrió hace unos seis años cuando aún estaba en la escuela de secundaria, era un centro privado de monjas, allí estudiaba en cuarto curso una muchacha llamada Maria.
Maria era inteligente pero muy traviesa, descarada y burlona y que a pesar de estar en una escuela religiosa que mostraba gran respeto a Dios, ésta se burlaba de todo esto y no respetaba a ninguna de las monjas.

Pero Maria no estaba sola tenía una gran amiga, siempre estaban juntas y se contaban todo tipo de cosas, allí, en el centro eran como hermanas.
Un buen día, en clase de religión, una de las monjas sorprendió a Maria dibujando algo obsceno por lo que la mandó de penitencia a uno de los baños de la escuela, tenía que estar allí dentro hasta que pidiera perdón y se arrepintiera por lo que había hecho.
Maria aceptó tranquila el castigo y al rato de estar allí dentro empezó a escuchar unos lamentos que venían de uno de los compartimentos privados del baño. Eran unos gritos diabólicos, Maria, asustada, decidió entonces dar un paso atrás y se chocó de espaldas con una de las monjas, Maria del sobresalto dio un grito y las dos se espantaron. Aún así la monja le recriminó que no debía gritar pero Maria asustada le comentó lo sucedido, pero la monja no la creyó y pensó que era una broma más, como siempre.
Cuando acabó el castigo Maria corrió a contárselo a su mejor amiga pero tampoco la creyó, le decía que era su propia conciencia que la estaba haciendo reflexionar por lo que había hecho en clase, pero Maria logró convencer a su amiga para que se quedaran en el baño un rato, a ver si así podía demostrar lo ocurrido, y así lo hicieron.
Estando en el baño, su amiga empezó a burlarse de la situación, hasta que se oyeron muy claramente unas voces horribles, diabólicas, parecían muchas voces, las dos se asustaron pero Maria decidió abrir la puerta, nunca olvidarían lo que vieron, apareció ante ellas una figura diabólica, una especie de mujer vestida de blanco, su cara estaba quemada, la mujer flotaba en el aire y las observaba fijamente con sus ojos de un azul celeste brillante.
La amiga se agarraba desesperadamente a Maria para evitar que se acercara más pero esta la empujó cayendo ésta al suelo y por miedo salió corriendo de aquel baño maldito.
Desde ese día no se ha visto más a Maria, el centro dijo que probablemente se había escapado y nadie creyó a su amiga, que tuvo que estar en tratamiento psicológico y con pesadillas que no la dejaban dormir.
Pero, ¿Por qué se todo lo ocurrido?, es fácil, yo era la mejor amiga y hasta ahora no he podido olvidar lo que pasó y nunca más he sabido de Maria. Ahora está junto a la bestia con aquel ser que espera a que gente inocente caiga en su maldad para siempre...