jueves, 3 de septiembre de 2015

Otros poemas. Nelly Sachs (1890-1970)

El contorno.

Queda eso...
con mi mundo saliste
cometa de la muerte.
Va quedando el abrazo
del vacío
un anillo girando
que perdió su dedo.

Otra vez negrura
ante la creación
ley de tristeza.
Deshojado el atolondrado oro
de la noche
que el día se permitió.

La caligrafía de las sombras
como herencia.

Paisajes coloreados de verde
con sus aguas clarividentes
ahogados
en los callejones de las tinieblas.

Cama, silla y mesa
salieron en puntillas del cuarto
tras el cabello de la separación...
Todo ha emigrado contigo
toda mi posesión fue expropiada...

sólo que tú lo que más amo me bebes
las palabras del aliento
hasta que enmudezco.




En esa amatista.

están puestas las eras de la noche
y una temprana inteligencia de luz
enciende la melancolía
era líquida aún
y lloraba

Todavía brilla tu morir
violeta dura.




Ya no recuerdo.

donde pájaros cantan
o
si hay sollozos en el mar
lleno de ángeles de la profundidad
que tiemblan el pavor sagrado
de ser tirado al aire

Nunca sé
si los deseos pavorosamente devorantes
esos peces-espada
calando
las pieles suaves de los milagros del alma
se acaban en la almendra llameante de la tierra
y si el universo afligido
en una vuelta de la noche
no apagó de un soplo mi negra luz
porque durmiendo perdí de nuevo
una palabra de amor.

Enigmas que areden. Nelly Sachs (1890-1970)

Desesperadamente llamas ahora desde la oscuridad...

Desesperadamente llamas ahora desde la oscuridad
al único hombre-

Espera un instante todavía-
y tú caminas sobre el mar.
El elemento te penetra ya los poros
te hunde y te alza con él
y pronto reencontrada en la arena
y junto a las estrellas esperando huésped que vuela
y en el fuego de la reunión consumido
                                                                   calma -calma-





Esa telegrafía mide con la matemática «à la satane»...

Esa telegrafía mide con la matemática «à la satane»
los lugares sensiblemente musicales
en mi cuerpo.
Un ángel construido con el deseo del amor
muere y resucita en las letras
en las cuales viajo-




Esa noche...

Esa noche
torcí una oscura calle adyacente
por la esquina.
Se extendió entonces la sombra
en mi brazo.
Esta prenda cansada
quería ser llevada
y el color Nada se dirigió a mí:
¡Tú estás más allá!




Mi amor fluyó en tu martirio...

Mi amor fluyó en tu martirio
se abrió paso a través de la muerte.
Vivimos en la resurrección-




Tras la puerta...

Tras la puerta
pulsas la cuerda de la ansiedad
hasta que llegan las lágrimas.
En esa fuente te reflejas-




Tu nombre se te ha perdido...

Tu nombre se te ha perdido
pero el mundo acude
y te ofrece bella variedad.
Agitas la cabeza y niegas
pero tu amado
encontró una vez la aguja en tu pajar.
Escuchas: él ya te llama-

Aún festeja la muerte la vida. Nelly Sachs (1890-1970)

Ella baila...

Ella baila-
pero con un grave peso-
¿Por qué baila con un grave peso?
Ella estará inconsolable.

Gimiendo muestra a sus amados
desde la profundidad, en el atractivo del mar del mundo
aliento que sopla la inquietud
sobre la armadura salvante de sus brazos.
Mudo se agita un pez sufriente
en su amor-

Pero de repente
en la nuca
la doblega el sueño hacia otro lado-

Libertas
son vida-
son muerte.

Ya quiere lo extremo emigrar
el corazón del agua
y el fuego demoníaca luz admirable
los florecientes nacimientos de la tierra
y aire que cantando abandona el aliento.

Ansiedad es el soberano
el águila invisible
destroza su presa
la lleva a casa-




Noche de noches.

La noche fue un ataúd de fuego negro.
Los rojos colores del amén de las oraciones
se dieron allí sepultura.

En esos enraizados dientes de púrpura -Cabellos- y el cuerpo
un árbol sacudido en viento espiritual
oscura visión -este querubín de un día
se encendió.
Las llamas en la red arterial
corrieron hacia su significado.

En las cenizas de resurrección sonó música.




¿Quién llama?

¿Quién llama?
¡La propia voz!
¿Quién responde?
¡Muerte!
¿Se hunde la amistad
en el campamento del sueño?
¡Sí!
¿Por qué no canta ningún gallo?
¡Está esperando a que el beso del romero
nade en el agua ¿!

¿Qué es eso?

¡El instante de abandono
del cual el tiempo se suprime
asesinado de eternidad!

¿Qué es eso?

Sueño y morir no tienen atributos.

Viaje hacia lo inmaculado. Nelly Sachs (1890-1970)

Boca...

Boca que mamas de la muerte
y rayos estelares
con los secretos de la sangre
salen de las venas
ahí el mundo fue a abrevar
y floreció

Muerte
en el silencio instala su punto de vista
y el ojo que no mira
el inútil abandono polvoriento
desborda el umbral del ver
mientras el drama del tiempo
es bendecido
densamente bajo su sudario glacial.




Tú...


en la noche
con el desaprender lo ocupado del mundo
de lejos muy lejos
tu dedo que pintó la gruta de hielo
con el mapa cantante de un mar oculto
que amontonó las notas en la concha de tu oído
puentes-ladrillos
desde aquí hacia allí
esta cuidada edición
cuyo desenlace
será otorgado a los moribundos.

Huida y transformación. Nelly Sachs (1890-1970)

Bailarina...

Bailarina
nupcial
de la habitación de los ciegos
concibes tú
lejanos días de creación
ansiedad creciente-

Con tu cuerpo de calles de música
paces el aire
allí
donde el globo terráqueo
busca nueva entrada
hacia el nacimiento.

A través
de lava nocturna
como párpados que se desatan
en silencio
parpadea el grito primerizo
de los volcanes de la creación.
En el ramaje de tus miembros
construyen las sospechas
sus gorjeantes nidos.

Como una que ordeña
en el crepúsculo
tiran las puntas de tus dedos
de las fuentes ocultas
de la luz
hasta que tú perforada
por el martirio de la tarde
entregas
la luna de tus ojos
a la vigilia.

Bailarina
puérpera que gira
tú sola
llevas oculto cordón umbilical
en tu cuerpo
legadas al Dios joyas gemelas
de muerte y nacimiento.




Qué ligera...

Qué ligera
será la tierra
tan sólo una nube de amor vespertino
cuando libertada como música
la piedra se arrastra en éxodo

y peñas que
como pesadilla acuclillada
en el pecho de los hombres
pesos de melancolía
riegan las venas.

Qué ligera
será la tierra
tan sólo una nube de amor vespertino
cuando la venganza encendida de negro
atraída magnéticamente
por el ángel de la muerte .
reventada fría y silenciosamente
en su falda de nieve.

Qué ligera
será la tierra
tan sólo una nube de amor vespertino
cuando lo astral despareció
con un beso de rosas
de la nada.




Viene uno...

Viene uno
de lejos
con un idioma
que quizás encierra
el laúd
con el relincho de la yegua
o
con el piar
de los jóvenes mirlos negros
o
también como una crujiente sierra
que trincha toda proximidad-

Viene uno
de lejos
con movimientos del perro
o
quizás de la rata
y es invierno
por tanto vístelo caliente
también puede ser
que tenga fuego bajo las suelas
(quizá cabalgó
sobre un meteoro)
por tanto no lo riñas
si acaso tu alfombra acribillada chilla.

Un extraño lleva siempre
su patria bajo el brazo
como una huérfana
para la que él quizá nada
nada busca sino una tumba.

Y nadie sabe cómo seguir. Nelly Sachs (1890-1970)

Aquí...

Aquí
donde naufragué en sal,
aquí en el mar
con sus azules niños de pecho,
que se nutren
posesos de luna
en el ama del alma-
aquí en la arena,
que danzaba en el zodíaco,
aquí yace lo cifrado con lo no nacido

apareces
hacia atrás
en el vacío oscureciente,
que en torno a ti espera,
una cesta para ser llenada

con frutas
que van por metálicas vías astrales
o
son expedidas

mi aliento te tiendo
y caigo
para habitar nuevamente en un cardo
que nunca será flor-




Lenguas saladas del mar...

Lenguas saladas del mar
lamen las perlas de nuestra enfermedad-
La rosa en el horizonte,
no del polvo,
sino de la noche,
se hunde en tu nacimiento-
Aquí en la arena
tu negra cifra
recubierta de tiempo
crece como cabello
todavía en la muerte-



Puesto que tú...

Puesto que tú
bajo el pie te
das a luz la constelación alada de la huida
arroja un puñado de fuego en tu boca.

Oh palabra de amor encerrada
tú sol ardiente
en la rueda de la noche.

Oh mi sol
yo dentro te modelo
en mi amor casa de la estrella en ocaso
en el refugio de mis golpes de aliento
de esta bandada de suicidios sin ruido.

Muerde mi luz
con el océano, des guarecida huida de sal
aspira clientela del viento
desde el paisaje surgiendo del alma.

Con labios en la piedra de la oración
beso de por vida muerte,
hasta que la cantarina esperma de oro
rompa la roca de la separación.

Eclipse estelar. Nelly Sachs (1891-1970)

Estamos tan heridos...

Estamos tan heridos
que creemos morir
cuando la calle nos lanza una mala palabra.
La calle no lo sabe,
pero no soporta semejante carga;
no está acostumbrada a soportar un Vesubio de dolores
sobre ella.
Han sido devastados los recuerdos de los tiempos antiguos,
desde entonces la luz es artificial
y los ángeles ya sólo juegan con pájaros y flores
o sonríen en el sueño de un niño.




Mariposa.

Qué bello más allá
está pintado en tu polvo.
A través del núcleo de la llama de la tierra,
a través de tu chal de piedra
has sido ofrecida,
red de despedida en la medida del pasado.

Mariposa
¡a todos los seres buenas noches!
las importancias de vida y muerte
se hunden con tus alas
sobre la rosa abajo
que se marchita con el arco de luz que madura hacia casa.

Qué bello más allá
está pintado en tu polvo.
Qué signo real
en el secreto del aire.




Noche, noche...

Noche, noche,
tú que no estallas en pedazos,
ahora donde el tiempo con el sol viajante
del martirio
en tu manto marino lo profundo se hunde-
la luna de los muertos
el techo de tierra derribado
saca sangre en tu silencio que se coagula-

Noche, noche,
una vez tú fuiste del secreto novia
adornada de lilas de sombra-
en tu oscuro vaso centelleó
la fata morgana de los ansiosos
y el amor hubo colocado su rosa de mañana
por ti   para florecer-
Una vez fuiste de las pinturas del sueño
espejo puesto y boca de oráculo-

Noche, noche,
ahora eres el cementerio
para una estrella convertida en espantoso naufragio-
sin habla se hunde el tiempo por debajo de ti
con sus signos:
¡La piedra que se precipita
y la bandera del humo!

En las moradas de la muerte. Nelly Sachs (1891-1970)

Quién vació la arena de vuestros zapatos...

¿Quién vació la arena de vuestros zapatos
Cuando debíais levantaros de la muerte?
La arena, la que Israel se llevó a casa,
¿Su arena errante?
Arena ardiente del Sinaí,
Confundida con las gargantas de los ruiseñores,
Confundida con las alas de las mariposas,
Confundida con el ansia de polvo de las serpientes,
Confundida con todo lo que se desprendió de la sabiduría de Salomón,
Confundida con el amargor del ajenjo secreto.

Oh vosotros dedos,
Que vaciasteis la arena de los zapatos de los muertos,
¡Mañana seréis polvo vosotros
en los zapatos de los que han de venir!