jueves, 29 de octubre de 2015

Los poemas de amor de Marichiko. Kenneth Rexroth (1905-1982)

LVI. Esta carne que tú has amado...

Esta carne que tú has amado
es frágil, inestable por naturaleza
como un barco a la deriva.
Los fuegos de los pescadores de cormoranes
fulguran en la noche.
Mi corazón fulgura con esta agonía.
¿Entiendes?

Mi vida se apaga.
¿Entiendes?
Mi vida.
La corriente y la niebla
me arrastran y desaparezco como las estacas
que protegen las redes de la corriente
en el río Uji.

El dragón y el unicornio. Kenneth Rexroth (1905-1982)

I
Desgraciadamente se da
El caso de que el mundo en el que
Vivimos está dominado
Por dos colectividades
Cuyo poder total es ejercido
Para despersonalizar y
Cuantificar a las personas –el Estado
Y el Sistema Capitalista.
Si una persona es aquello que
Por definición nunca puede
Ser sumado a ninguna otra cosa,
El Estado es precisamente el
Mecanismo por el cual las personas
Son reducidas a números.
El Estado existe para sumar y
Restar, dividir y multiplicar
Unidades de población. Sus
Componentes no tienen ni más
Ni menos realidad que las
Matemáticas del campo de batalla.
De modo similar, el Capitalismo
considera toda existencia bajo la forma
De mercancías. Nada
Es valioso excepto en
La medida en que aporta una
Ganancia para el mercado. Una vez más,
El ser humano es reducido
A una mercancía especial,
Fuerza de trabajo, su capacidad
Para elaborar otras mercancías.
Fuerza de trabajo en el mercado,
Poder de fuego en el campo de batalla,
No es más que uno, simplemente dos
Aspectos del mismo monstruo.
Los parlamentos del Estado
Son sólo unas muy ritualizadas
Plazas de mercado.
El campo de batalla sólo
La forma de comercio más avanzada.
La justicia del Estado
Sólo artificios para
Aplazar las decisiones
De la violencia hasta un
Momento más oportuno. El voto
Un sustituto en papel
De la porra, la bala,
Y la bayoneta.

II
La satifacción sexual fue despojada
De todo significado. El acto sexual llegó a ser
Un estimulante nervioso y
Un aspecto anodino del
Proceso productivo, pero aún
Necesario para él, como una
Insaciable, irracional
Energía, sin la cual la lucha
Por abstracciones absurdas,
Las mercancías, se desmoronaría.
Esto es lo fundamental en
La humana autoenajenación.
A esto es a lo que la revolución
Se refiere. En una sociedad
Gobernada sólo por el nexo del dinero
La relación sexual
Debe ser una lucha continua
De cada uno para obtener seguridad
Del otro, cierta
Seguridad, una masa de
Mercancías, que no tienen ningún
Sentido para el amor, y hoy en
América, ningún sentido en absoluto.
Cuanto mayor la masa de objetos,
Mayor la inseguridad. La seguridad del amor reposa
En el estado de tranquilidad interior.
Es su propia seguridad.
Esto es lo que el amor libre es, libertad
Del poder destructivo
De una sociedad obligada
A la persecución de insensatos
Objetivos. Hasta que los hombres aprendan
A administrar las cosas, y
No sean ya ellos mismos organizados
Y explotados como cosas, no podrá
Haber amor salvo por el intenso
Esfuerzo dirigido contra
La entera presión del mundo.
En otras palabras, el amor se convierte,
Como lo fue entre los gnósticos,
En la práctica de una especie de culto.
Contra él son desplegadas todas
Las consecuencias de un
Vasto y sistemático engaño,
Sin inteligencia o
Misericordia o incluso existencia real,
Pero con el poder de matar.

Lucrecio III, 1053-1076. Kenneth Rexroth (1905-1982)

Baudelaire sabía cómo era,
Las teclas de la máquina de escribir enardecidas,
Los pinceles de una yarda de largo,
La pintura mezclada con chicle.
Escribo cartas y no las mando;
En sueños olvido mi pobreza;
Hago docenas de bocetos
Increíblemente malos; releo las grandes
Obras maestras; repaso mi
Griego y mi chino, y descubro
Que mi vocabulario desapareció;
Me tomo el pulso; salgo a caminar,
Y vuelvo a casa; la mente sagaz
Y clara como los deipnosofistas.
Jean-Jacques, Amiel, Bashkirtsev,
Es posible producir
Una muy influyente
Ontología de semejante
Material, de garantizada
Procedencia ecuménica.
Porch y Garden actualizados,
Kierkegaard y Sacher-Masoch,
"Uno se siente como un hombre a punto
De ser ejecutado". Niebuhr
Descubre que cada uno
Es su propia guillotina Wanda.
El protestantismo liberal
Va finalmente a su lejano hogar
Sólo unas pocas horas después
Que el sistema capitalista.
Die Ausrottung der Besten.
Pensar que las seguidoras
De los surrealistas se sienten
Así todo el tiempo. De hecho
Prácticamente cada mujer,
Con un ingreso, lo hace en nuestro ambiente.
"Bajo la fría luna otoñal
La cigarra muere junto a su caparazón".
Aún en prisión, Mirabeau
Encontró trabajo para manos ociosas.
La Regla de San Benedicto
Es muy explícita acerca de
La enfermedad que destruye
A mediodía.
Una ventaja
De ser culto, es que
Donde no encuentres compañía.
Aún cuando tus consejeros
No puedan considerarse muy útiles.

Lobo. Kenneth Rexroth (1905-1982)

Nunca creas todo lo que se dice.
Los lobos no son tan malos como los corderos.
Yo he sido un lobo toda mi vida,
y tengo dos hermosas hijas
para probarlo, mientras que podría
contarte historias enfermas
de corderos que recibieron su justo merecido.

Las ventajas de aprender. Kenneth Rexroth (1905-1982)

Soy un hombre sin ambiciones
Y con pocos amigos, totalmente incapaz
De ganarse la vida, que no
Rejuvenece, fugitivo de alguna condena.
Solitario, mal vestido, qué importa?
A medianoche me preparo una taza
De vino blanco caliente y semillas de cardamomo.
En una rasgada bata gris y vieja boina,
Me siento en el frío a escribir poemas,
A dibujar desnudos en los arrugados márgenes,
A copular con quinceañeras
Ninfómanas de mi imaginación.

El tiempo es una serie inclusiva dijo McTaggart. Kenneth Rexroth (1905-1982)

En sólo un minuto nos diremos adiós
Me iré conduciendo y te veré
Cruzar el bulevar en el espejo retrovisor
Quizás distingas mi cabeza
Perdiéndose en el tráfico
Y luego nunca jamás nos volveremos a ver
Esto ocurrirá en sólo un minuto.

Homero básico. Kenneth Rexroth (1905-1982)

Resplandor del bordadoDe Nausícaa,
brazos relampagueantes,
Y pesado cabello de doncella;
Lavando la ropa, el viento
veloz en el aire brillante
Del día mediterráneo.
Odiseo, de mejillas flacas,
Salvajes ojos, irrumpe desde el matorral.
Mary se sienta junto al agua
Que cae y lee Homero mientras
Yo pesco truchas moteadas
En los rápidos moteados de sol.
Son pequeñas y huidizas.
La corriente ya casi se quedó sin peces.
El agua cae a través de una resplandeciente
Luz artesonada entre las rojas
Sequoias, sobre granito
Y caliza, bajo verdes helechos
Y púrpura altramuz. En un tiempo
Atrapaba enormes truchas viejas en estos
Charcos y remolinos. Estas tienen tres
Años como mucho.
Mary tiene siete. Homero
Es su autor favorito.
A mí me llevó una vida de
Vergüenzas y derroches entender
A Homero. Ella dice: "¿No son terribles
Esos dioses? Lo único que hacen es
Pelear como esos ángeles en Milton,
Y burlarse de los pobres griegos
Y troyanos. Mis preferidos
Son Ayax y Odiseo. Son
Mucho mejores que esos tontos
Dioses". Como su capacidad
Para pintar, seguramente
Desarrollará esta sabiduría. También
Se marchitará cuando
Madure y le llevará
Una vida recuperarla.
Ahora le enseña a Katharine
La profunda sabiduría de los siete
Y Katharine responde con
El profundo sinsentido de los tres.
Canoso en montañas de granito,
Yo atrapo pececillos. Diez peces,
Y Homero, y dos pequeñas
Niñas posan para una foto junto al
Tronco rojo canela de una sequoia
De veinte pies de ancho.
Al disparar la cámara,
Se me ocurre que este
Arbol era tan grande como los pinos
Del Olimpo, no sólo antes de que
Homero cantara, sino antes de que Troya
Cayera u Odiseo
Partiera del hogar.

Confusión. Kenneth Rexroth (1905-1982)

Paso por tu casa en un lento amanecer bermejo,
Las persianas están bajas, y las ventanas abiertas.
La suave brisa del lago...
Es como tu aliento en mis mejillas.
Todo el día camino en la lluvia intermitente.
Recojo un tulipán bermejo en el parque desierto,
Gotas brillantes se aferran a sus pétalos.
A las cinco es un color solitario en la ciudad.
Paso por tu casa en un atardecer lluvioso,
Puedo verte vagamente, moviéndote entre paredes iluminadas.
De noche tarde me siento ante una hoja en blanco,
Hasta que un pétalo bermejo tiembla ante mí.

Gic a Har. Kenneth Rexroth (1905-1982)

Es de noche tarde, frío y húmedo
El aire está lleno de humo de tabaco.
Mi cerebro está preocupado y cansado.
Tomo la enciclopedia,El volumen GIC a HAR,
Pareciera que ya leí todo lo que trae,
Tantas otras noches como ésta.
Me siento y observo atontado el artículo Gran pico,
Escuchando el largo repiquetear y golpear
De los coches de carga y las locomotoras en la distancia.
De pronto recuerdo
Cuando volvía de nadar
En el arroyo Ten Mile,
Por la larga morena en un atardecer a principios del verano,
Con el cabello húmedo, oliendo a yuyos y barro.
Recuerdo un sicamoro frente a una granja en ruinas,
E inmediata y claramente la revelación
De un canto de increíble pureza y alegría,
Mi primer gran pico de pecho rosado,
De cara al sol, su cuerpo
Bañado en luz.
Me quedé quieto y frío en la cálida tarde
Hasta que se escapó, y me fui sabiendo
Que a mis doce años una de las grandes cosas
De mi vida había sucedido.
Treinta fábricas echan sus residuos al arroyo.
La granja dio lugar a un pobre suburbio
Sobre el reseco prado hay estorninos, extraños y agresivos.
Y yo estoy del otro lado del continente
Diez años en una ciudad hostil.