lunes, 4 de abril de 2016

Alguien que pudiera devolverle la esperanza.

Ella dejó que al final las lágrimas se fueran más rápido que las palabras
pero llegó a sentirse vacía, e incluso extrañaba que no le doliera el alma
y quizás para no sentirse ajena a mis ojos, ella por dolor se volvió a enamorar
aunque en realidad, no sabía cuántos años el amor habría de perdurar.

Ella se encontró con una imagen de amor pasajero, sin caricias ni palabras
por eso su risa se perdió en las sombras, y las horas de éxtasis se hicieron infinitamente largas
el cielo que ella amaba y que solía ser azul, le regaló una última lluvia de verano
para que sus heridas jamás se cerraran, y la sangre de la soledad manchara sus suaves manos.

Pero de tanta agonía, ella comprendió lo vacía que estaba su vida
y que a pesar de que lo que ella sintiera, por dentro su alma ansiaba sentirse viva
por eso se puso su vestido más nuevo, y salió a caminar por la ciudad que tanto amaba
y en los rostros de la gente iba buscando… ojos que pudieran devolverle la esperanza.




Alguien que pudiera devolverle la esperanza.
Cursum Perficio.

Todos los derechos reservados.

©2006

Algunas veces un milagro.

Como un ángel de las sombras, ella perdió sus años en la ausencia
y lo que antes fue un canto de esperanza, hoy es sólo resignación y una martirizada paciencia
por eso su corazón un día despertó cansado, y comprendió que anhelaba estar enamorado
y quizás para sentirse mujer, ella me preguntó por el cielo donde se encuentran los milagros.

Entonces con sus pies descalzos, ella se perdió entre las voces de la gente
y para que nadie volviera a lastimarla, ella se empapó del amor más trágico e inclemente
por eso se encontró perdida, ausente de palabras, y quizás enferma de dolor
y tal vez por eso me escribió una carta en el mar, para que volviera a recordarle el rumbo hacia el camino del sol.

Ella encontró algo más que sueños en su paciente y tranquila espera
pero el tiempo la confundió con una rosa, y sus manos se complementaron con la tierra
primero sus lágrimas devastaron las montañas, después comprendió que su destino no era a mi lado
aunque a veces los ángeles se pierdan en el cielo, y algunas veces nos dejen un milagro.



Algunas veces un milagro.
Cursum Perficio.

Todos los derechos reservados.

©2006

Almas sin sueño.

Ella sonreía de pie sobre las dunas, esperando quizás la tormenta
por eso le preguntó a mi alma, si se quedaría con ella, aquí en la tierra
yo acaricié su rostro, para quitarle las lágrimas que la lastimaban
ella besó mis manos, en espera de un sonido o tal vez de una palabra.

En un segundo, ella se quedó dormida en mis brazos
por eso la llevé hacia la orilla del mar, para que la noche la encontrara a mi lado
cuando despertó, miles de pequeñas estrellas descansaban en su cuerpo
quiso decirme que en el fondo de su alma lo sentía, pero aún la dominaba el silencio.

Y quizás para decirle que siempre la amaría, le mostré las luces de la gran ciudad
ella me preguntó hacia qué guerras partiría y si ella sin mí, encontraría la eternidad
yo le pedí que mantuviera el fuego donde ardían nuestras almas sin sueño
y quizás algún día, nos encontráramos en alguna parte del universo.

Entonces ella se aferró a mis manos, quizás para que supiera que era su forma de decirme adiós
me prometió el fuego de su alma inmortal, y siempre recordar nuestro amor
yo besé su frente, esperando que ella nunca encontrara las puertas del mal
y prometí cuidar su sueño y su corazón púrpura, por si alguna vez volvíamos a encontrarnos... en las puertas de la eternidad.



Almas sin sueño.
Cursum Perficio.

Todos los derechos reservados.

©2006

Altas esperanzas.

Cuando te sientas vencida, ajena de todo el mundo y de mi alma
busca en el libro de la memoria, y encontrarás mis viejas palabras
me encontrarás de pie frente a tu espejo, cuidando tu sueño etéreo
lejos de la gran ciudad, pero tan cerca del muro de tu silencio.

Cuando no encuentres luz, y te sientas perdida en el mar de la oscuridad
busca en tus espaldas mis caricias, o busca el fuego de mi amor, que siempre arderá
y lejos del sol, siéntate a esperar que el mar vuelva a enamorarse de ti
así encontrarás nuevas esperanzas, y quizás las ganas de poder vivir.



Altas esperanzas.
Cursum Perficio.

Todos los derechos reservados.

©2006

Ángel condenado.

Ella jamás supo quién se fue, pero en su alma sintió un espacio vacío
y porque no tenía nada más que perder, se sentó en un rascacielos para ver el mundo conmigo
entonces ella quiso saber de mi soledad, de por qué había elegido vivir solo
aunque ella sabía qué clase de fuego me lastimaba, él mismo que había dejado tantos sueños rotos.

A pesar que le abrumaba la soledad, quizás ella también quería estar sola
porque quemó los recuerdos que quedaban en los rincones, y desde una lágrima dejó de contar las horas
entonces yo le hablé del arco iris, del barco que iba hasta el país de los sueños
ella sonrió, pero sabía que jamás dejaría su dolor, por el perfume que trajera el viento.

Tal vez por eso un día, ella dejó para siempre de escribir canciones de amor
y si jamás recuperó la sonrisa, fue porque eligió ser dominada por el dolor
con los años su piel empalideció, yo la limpié con agua de mar, el día en que ella se dejó morir
y dibujé su rostro de ángel en la arena, ángel condenado que jamás supo de qué manera ser feliz.



Ángel condenado.
Cursum Perficio.

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©2006

El sendero que ella eligió caminar.

Ella me contó que después de los inviernos, nadie regresó a su hogar
y me preguntó si lejos de los océanos, encontraría ella la eternidad
por eso se marchó, y los cielos del oeste, la vieron caminar por el desierto
lágrimas ardientes mojaban la arena, mientras ella lloraba en silencio.

En un mensaje en una botella, ella me contó que había encontrado el Jordán
y que ahí necesitaban su amor, por eso no tenía pensado regresar
me dijo que miles de niños esperaban que ella los guiara al Paraíso
y que cuando la paz al final regresara, ella esperaba estar allí conmigo.

Entonces la encontré en un sueño, con los ojos sangrantes de tanto llorar
y vi las heridas de sus espaldas, por llevar ella sola el peso de la soledad
yo desde las voces del viento, le pedí que fuera fuerte, que no se dejara ganar
porque mi amor siempre estaría a su lado, en el sendero que ella eligió caminar.



El sendero que ella eligió caminar.
Cursum Perficio.

Todos los derechos reservados.

©2006

Esperando a que regresara la mañana.

Despertó en medio de la incertidumbre, y me preguntó cuánto tiempo había pasado
yo le conté acerca de los años dormidos, y que frente a la tormenta, me quedé a su lado
entonces miró el cielo, y me dijo con tristeza que había dejado de ser azul
yo le conté de los incontables años de tragedia, de toda la gente que había muerto en el Sur.

Ella quiso comprender mis palabras, hacerme creer que en realidad era un mal sueño
pero sabía de qué cosas era capaz el hombre, y tuvo que aceptar que era una ingenua mintiendo
entonces me preguntó por sus amigos, cuáles de las ciudades antiguas seguían en pie
para que supiera el por qué de las lágrimas, la llevé a ver el mundo sobre un amargo amanecer.

Ella quiso creer que quizás había un lugar, que la sangre aún no había llegado al mar
por eso escapó desde un sueño ajeno, y perdida entre tantos fantasmas encontró la soledad
entonces volvió a mí con sus viejas lágrimas, y me pidió que por última vez, la acompañara
porque tenía miedo de caminar completamente sola, sin que nadie habitara en su alma.

Entonces la llevé al campo de los sueños, para que dejara una semilla de esperanza
para decirte que pasarían miles de noches sin estrellas, hasta que volviera la mañana
y así, se sentó a esperar a mi lado, al pie del infinito, que la tierra renaciera
y que con ella volvieran los sueños más amados, y que al final permitieran que se sintiera amada y eterna.



Esperando que regresara la mañana.
Cursum Perficio.

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©2006

Gris como sus ojos.

Ella se subió al tren del destino, porque anhelaba poder quitarse la soledad
caminó por las calles desiertas, y se sentó con calma, en la vereda de la iglesia, a esperar
pero nadie pasó delante de sus ojos, y nadie recorrió la ciudad, bajo un cielo aún sombrío
buscó con sus ojos alguna gota de lluvia, pero los mares interiores aún estaban vacíos.

Recordó los besos de antaño, la cantidad de años perdidos
las lágrimas infinitas que tantas veces quemaron sus párpados ahora vencidos
y supongo que se acordó de mí, de los días en que caminamos por el puente del arco iris
sin pensar que salir de su soledad, a ella le sería imposible.

Ella dejó su pueblo, mientras el cielo amanecía gris, como sus pálidos ojos
quiso verse reflejada en los espejos por una última vez, pero todos estaban rotos
así es que tomó sus cosas y marchó hacia la estación, cuando acababa de amanecer
el cielo despertó gris como sus ojos, y para decirle adiós, se puso a llorar cuando ella se fue.



Gris como sus ojos.
Cursum Perficio.

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©2006

La verdadera soledad.

El fuego que ardía en su alma, se apagó entre los años de espera y de ausencia
y donde antes guardaba los recuerdos, hoy sólo quedaban lágrimas secas
por eso prometió jamás volver a enamorarse, y así jamás volver a sentir
porque tenía miedo de llorar sangre, y que la próxima vez ya no quisiera vivir.

Quizás por eso, ella con los días, consiguió al menos olvidar mi nombre
y quemó todas las fotografías, y jamás volvió a mirar las estrellas por la noche
entonces comprendió que lejos de este mundo, ella podría sentirse lejana al dolor
aunque odiaba las distancias, y sabía que le faltaría el aire lejos de mi corazón.

Entonces emprendió vuelo hacia la estrella de Antaris
después un ángel me contó que se perdió para siempre en el cielo azul
ella buscaba un mundo, que al menos por un momento le quitara los recuerdos
aunque conocía al tiempo mejor que nadie y sabía que tendría olvido, pero sólo por el momento.

Ahora ella vive perdida, y es posible que ya esté acostumbrada a las distancias
porque ni siquiera en primavera regresó, y sé que eso es lo que ella anhelaba
por eso para revivir su memoria, me condené a amarla hasta que terminara la eternidad
así miles de vidas pasaran delante de mis ojos, y ninguno de los dos supiéramos cómo es la verdadera soledad.



La verdadera soledad.
Cursum Perficio.

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©2006

Malena.

Para que comprendiera mis palabras, le confesé que llevaba miles de preguntas
entonces ella para que confiara, me dijo que en sus ojos encontraría un lugar
cerró mis ojos y me mostró sus sueños viejos, empapados de la más aberrante soledad
mientras me pedía que para salvar nuestras almas, no cruzara las puertas de la eternidad.

Para darle algo de paz, le susurré en sus oídos, viejas palabras de amor
ella pensó que buscaba su alma inmortal, y se protegió por si la tocaba el dolor
entonces ella me dijo que los sueños eran imposibles, que ya no tenía ganas de creer
y que a pesar que sabía que todo estaba perdido, la convertí en heredera de mi propia fe.

En una carta que ella escribió en el mar, me contó de las visiones que tenía su corazón
y que sentía una especie de esperanza, cuando pensaba en no ver más el sol
pero ya no necesitaba ver sus ojos a la luz del día, con su piel pálida, casi sin vida
para así mostrarle el otro lado del mundo, y que así ella encontrara su sonrisa.

Pero se enamoró de un fantasma, y una noche de Julio ella se unió a él en un trágico vuelo
justo en el momento, en que con sus lágrimas de sal, yo había conseguido detener el tiempo
quizás por eso yo me quedé en este mundo, para mantener vivo su recuerdo
porque tal vez en el fondo ella había percibido el amor, aunque nunca más habría de conocerlo.




Malena.
Cursum Perficio.

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©2006

Tragedia de un ángel caído.

Después de miles de estrellas muertas, sus ojos descansaban en silencio
sus manos sangrantes, aferradas a un rosario, se elevaban hacia el cielo
y entre sueños me preguntó por la eternidad, si algún día habría ella de alcanzarla
porque desconocía el mundo donde vivía, y sentía como se congelaba su alma.

Miles de cometas cruzaron su memoria, buscando los recuerdos de su niñez
ella esperaba que se fuera la noche, y que pudiera ver al menos un último amanecer
entonces Dios detuvo los latidos de su corazón vacío, y por primera vez se sintió en calma
las pesadillas ya se habían ido, y su alma moría, pero al final era humana.

Yo inmolé su recuerdo, esperando que los ángeles la recordaran
después arrojé sus cenizas al mar, para que sus sueños jamás olvidara
entonces vi sus ojos de hielo, cruzando la eternidad, convertidos en una estrella
y dejando que su luz bendita, se esparciera eterna sobre la tierra.




Tragedia de un ángel caído.
Cursum Perficio.

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©2006

Un sol en medio de la soledad.

Ella caminaba sola, esperando ver el sol nacer desde las catedrales
cuando se dio cuenta de que estaba en un laberinto, muy lejos del amanecer
entonces le preguntó al cielo cómo habría de hacer ella para poder conversar con Dios
para decirle que necesitaba amar a alguien, mucho más allá del dolor.

El sueño la encontró sentada frente a una iglesia, en sus ojos mostraba estar perdida
entonces creyó ver miles de colores en el cielo, y creyó tener una sonrisa
pero recordó la cantidad de años que ella perdió mirando los cielos grises
esperando que alguien volviera por ella, porque su corazón estaba cansado de estar triste.

Entonces desde las voces del viento, le conté que antes había estado en su corazón
y que la había llevado en un sueño astral, a cabalgar por el aliento del dragón
entonces quiso saber de qué planeta venía, y cuál había sido mi nombre
porque si yo no podía quitarle la soledad, ella volvería a enamorarse de la noche.

Entonces la llevé para que caminara conmigo por el Sendero de las Hadas
y le prometí que dentro de una flor, encontraría sus sueños y nuevas palabras
ella tomó mi mano, y me confesó que aún tenía miedo que nos separara el adiós
yo sonreí y le juré que allí siempre estaría, mientras sobre sus hombros comenzaba a ponerse el sol.



Un sol en medio de la soledad.
Cursum Perficio.

Todos los derechos reservados.

©2006