miércoles, 22 de junio de 2016

Nadie aguarda en el cielo.

La noche ha envuelto su cuerpo
en sus alas de ángel, encontré una vez sus sueños
y en sus párpados, el tiempo dejó telas de araña
la crueldad del agua castigó sus suaves manos
algunas veces se escuchan los latidos de su corazón antes inquieto
cuando aparenta estar dormida
después de que miles de lágrimas hayan mojado el suelo…

Y si su alma fuese aún mía
volvería a ser mi luz y mi aire
y no lo que es ahora… sólo un recuerdo muerto…

En estas flores mustias, se clavan sus ojos
ella a veces es invisible, otras un tormento
al enamorarse, su sonrisa iluminó al mundo
hoy nadie camina frente a su lápida, en aquel lejano cementerio
ella a veces habla en las mañanas, en otoño calla
y se aleja en la siesta, con las primeras nubes
el mar ha visto su rostro, al peinarse éste ha sido su espejo
si su alma aún fuese mía
qué me importaría, como ahora, saber cuánto la anhelo…

El silencio la ha enmudecido, ella ha mordido su lengua
sobre esta sucia ventana, ya no deja huella su aliento
sus mejillas azules, se han vuelto demasiado frías
y ya no brillan sus hermosos ojos negros…

Colinas de polvo se han posado en sus pestañas
sus manos aún húmedas, crujirán con el fuego
y su pelo ardiente se acomodará suavemente en las sombras
si ella supiera desde hace cuánto la espero
le daría mi alma, que siempre fue suya
para que supiera, que el amor es tan incierto
pero que su cuerpo y yo… no la aguardamos en el cielo…



Nadie aguarda en el cielo.
Las lágrimas de un fantasma.

Todos los derechos reservados.

©2006

Dueña.

Ella al gritar, fue la lágrima que derramó el silencio
en los años felices, aún estando enamorada, tuvo lamentos
al elegir el adiós, dejó huellas donde antes hubo un camino
el tiempo la llevó lejos, sólo las estrellas cruzaron su destino…

El cielo la descubrió por la luz de su sonrisa
el dolor supo de sus tristezas, de lo amargo que había en su vida
en la noche, el amor la encontró una vez, torturada por el desvelo
que volvieran las lluvias antes de la primavera, fue su más grande anhelo…

Entonces cayó como un ángel, rompiendo del pasado, sus cadenas
su corazón siempre será mío, en la vida siempre será mi dueña
en la llama que ardía en su ser, encontré el límite de sus pasiones
y supe por su espalda lastimada, que cargaba con el mundo y sus errores
el aire que ahora respira es el de la noche
su carne palpita por amor, en lo profundo de los bosques…

Su mano se llenó de sangre, en el final, culpa del quebranto
donde caen los días, en ella muere el amor y crece el engaño
las estrellas brillarán en la oscuridad del cielo, en su mirada
en el silencio, encontraré una vez más sus palabras…

Espero que el amor la haya hecho recorrer nuevos caminos
tan sólo en un sueño, sé que ella volverá a ser mía
todos los horrores, incluso el amor, nacen de la tierra
ella ha llenado mis ojos con su cuerpo… y siempre será mi dueña…



Dueña.
Las lágrimas de un fantasma.

Todos los derechos reservados.

©2006

Y que muera conmigo.

Ella escapó con las tormentas del desierto, buscando el fin
los siglos la vieron caminar por el mundo, tal vez sin sentir
ella volvió a nacer y a vivir…
la oscuridad despertó en su alma, el último minuto antes de morir…

La soledad hizo que comprendiera la falta de ternura en sus manos
al encontrarnos, esa noche me perdí en su mirada
ella voló sobre las ciudades, pensando que aquí se detendría el tiempo
en sueños, una noche, llegó a mí
sus ojos eran azules, hermosos, como el color del cielo
ella… con los años, me hizo olvidar…

Ella hoy a tocado el fondo de todas las cosas
quizás sea la última noche… tal vez el primer amanecer
ella será la lágrima de un poema, el sonido de mi voz
los años barrerán con todo… incluso con su ser…

Ella no pudo alcanzar la tierra, y así tomar mi mano
pero aún así encontré la eternidad en su mirada
si ella ha de volver a morir… que muera en el mar conmigo…



Y que muera conmigo.
Las lágrimas de un fantasma.

Todos los derechos reservados.

©2006

Donde siempre aguarda la muerte.

Lágrimas de sal y sangre se deslizaron por su vida
con el tiempo, su corazón inocente terminó de ser atrapado
nadie volverá a su vida, ella ya no necesita luz, está agonizando
en el esplendor de la muerte, los demonios y el mar la están aguardando…

En sus ojos se esconden los secretos, donde antes hubo magia
ella una vez estuvo enamorada, después conoció las sombras
la tormenta a veces azota al mundo y su alma se estremece
el mar se agita en el horizonte, donde siempre aguarda la muerte…



Donde siempre aguarda la muerte.
Las lágrimas de un fantasma.

Todos los derechos reservados.

©2006

La culpa del amor.

Ella necesitaba el calor de un abrazo y una caricia
en la noche oscura, siempre pesa la distancia
nadie cuidó de ella, no pudieron protegerla
yo supe de su profunda tristeza
ella fingió una vez morir, pero aún permanece aquí
y trata de escapar
y sabe como yo, que no quedan caminos por los cuales huir…

Sobre las montañas y más allá
una canción ha tocado sus suaves manos
su alma descansará algún día
tal vez, cuando al fin se vaya soledad…

Ella necesitaba la compañía
deshacer sus sueños de entre las sombras
el tiempo entristeció su semblante
en el viento, una mañana sentí todo su sufrir
hastiado de lágrimas
el vacío de su vida, le produjo cansancio
quizás de seguir viviendo… torturando aún más su corazón…

Por eso las sirenas le dejaron una canción
esperando que todo, incluso el cielo, volviese alguna vez
que al fin encontrara una caricia, su propia compañía
ahora descansa
con el anhelo de que tal vez la olvide el dolor
su corazón hoy late en mi pecho
esta noche…
los dos sabremos cuál de estas vidas se está terminando…

Ahora ella duerme en sus dominios (sobre las montañas y más allá)
de sus venas fluye el hastío y ella lo deja ir
las cadenas ya no la atan salvajemente a los recuerdos
esta noche se llena el vacío
aunque ella permanezca del otro lado de la vida
ella ha visto ahora la luz
el dolor, pasará, no podrá atraparla ni dañarla
aquí estoy yo
para que me hable su alma
y me confiese si todo lo vivido ha sido culpa del amor…



La culpa del amor.
Las lágrimas de un fantasma.

Todos los derechos reservados.

©2006

Alguien le ha tendido la mano.

En las eternas horas de la desolación
donde el alma sufre y así reclama
la vida le pareció siempre una condena
cansada de vivir, tal vez, esta agónica espera…

Duelen las distancias
ella sabe que ya nada queda sobre este mundo
la angustia de la espera… tal vez todo sea en vano
no quedan razones para luchar
ella ya no recuerda el gusto del amor
todos los obstáculos han demorado su andar
en la distancia
el amor jamás será el que prevalezca…

En su juventud, tuvo sed de amor
el sol del desierto secó todos los manantiales
ella no ha encontrado paz en su alma
y nada puede hacer desaparecer el silencio
el susurro de un recuerdo
abre más heridas de las que dejó la soledad…

Sólo la noche viaja con el viento
su alma ha dejado huellas
un ángel usurpará su maltratado cuerpo
cuando ella duerma
y en esta noche llena de temores y desfalleceres
donde sólo quedan el pesar y el llanto
alguien… desesperado como ella… le ha tendido la mano…



Alguien le ha tendido la mano.
Las lágrimas de un fantasma.

Todos los derechos reservados.

©2006

Los ángeles la llamaron.

El amor que ella vivió, se sumergió en la profundidad del océano
y aún así todo fue luminoso
ella brilló ante la soledad como una estrella en el cielo
a través del universo y las centurias
los ángeles la llamaron…



Los ángeles la llamaron.
Las lágrimas de un fantasma.

Todos los derechos reservados.

©2006

Víctima de un amor.

En las oscuras paredes de su habitación, donde las sombras absorbían a la luz
ella esperaba la llamada del amor, con su más nuevo vestido
los años no habían sido en vano, ella ahora era mucho más mujer
sólo que la soledad permanecía aquí, donde no quedaba nada más por perder…

En los claros rayos de la luna, algunas noches ella paseaba
y sus labios anhelaban sangre, así como el fuego del averno reclamaba su alma
yo vi sus huellas, en un salón vacío, en el palacio Deviant
su perfume permanecía en el aire… hasta que llegó la mañana…

El tiempo esparció sus cenizas, por todos los rincones del castillo
su vestido permanece tendido en su cama
aquí en mis manos guardo ése último beso, que me dejó antes del adiós
sin saber que aún no estaba enamorado, y yo sólo sería una víctima más de su amor…



Víctima de un amor.
Las lágrimas de un fantasma.

Todos los derechos reservados.

©2006

Huyendo del dolor.

Al final de la noche, vi sus pasos huyendo hacia el amanecer
un rastro de sangre y perfume, fueron su sudario al desfallecer
cientos de cuervos se posaron en la ventana en donde su cuerpo yacía
al ver la palidez de su rostro, dejé de anhelar que estuviera dormida…

Una lágrima suya, fue un ardiente licor, que quemó mi garganta
al gritarle que el cielo esperaría, que Dios aún no reclamaba su alma
pero ella estaba cansada de tanta soledad
de ver cómo sucedía la vida, y el amor nunca acababa por llegar…

Por eso, vencida por amor, quizás por los años crueles que tuvo que vivir
se despidió una triste mañana, en que comenzaba el mes de Abril
yo no pude detener su partida, al no saber hablarle de amor
y ella confiada con la muerte, enceguecida me contestó que estaba huyendo del dolor…



Huyendo del dolor.
Las lágrimas de un fantasma.

Todos los derechos reservados.

©2006

Pero que aquí no brille la Luna.

Sus pies se arrastran a través de cientos de hojas amarillentas
su lecho de muerte, hoy es una enorme nube de viento y arena
el tiempo marcó con arrugas su frente, secó sus labios rojos
sus manos se aferraron al pasado, junto con su corazón roto…

El verano se fue pronto, después llegaron los tristes días del otoño
ella envejeció con los años, los dos incluso olvidamos
el mar embravecido se llevó sus huellas y el color de su pelo de fuego
un triste mes de Abril, comprendí que todo lo vivido no había sido un sueño…

La vida continúa su penoso ciclo, ella vive lejos del cielo
el dolor no termina, su amor me hace creer que todo puede ser cierto
llueve lentamente en el cementerio, hoy he traído flores a su tumba
espero que salgan las estrellas… pero que aquí no brille la Luna…



Pero que aquí no brille la Luna.
Las lágrimas de un fantasma.

Todos los derechos reservados.

©2006