domingo, 17 de julio de 2016

Sobre la cruz.

En una costa, donde la espuma del mar jamás llegaba
la carne de su cuerpo sufría tal vez, los estragos de los siglos del tiempo
sus venas se abrieron una mañana con una estaca de madera
el amor sangró en ella… y en los oscuros recuerdos de mi memoria…

Ella no de detuvo en su andar, por su corazón herido
la muerte hizo raíces, la noche lo encerró todo en su amarga negrura
después de la cruz, la suerte la llevó hacia el mar, con la furia del agua
hoy ella vive en las sombras y también sufre conmigo…

El final de mi vida, se encuentra en el Sur, en una isla negra
allí descansa su cuerpo ultrajado por las espinas y una cruz de madera
aún puedo percibir el amor maldito, que recorre la noche errante
y el mal más oscuro, descansa en su piel, con perfume a madreselva
atada con cadenas, su nombre me resulta sombrío
he soñado con su sufrir conmigo y con el alivio de nuestras almas…



Sobre la cruz.
Las lágrimas de un fantasma.

Todos los derechos reservados.

©2006

Sólo una sombra.

Su cuerpo se llenó de mariposas y flores de loto
cuando nos volvimos a encontrar, ella sólo era un poco de carne y huesos
ya no reinaba en los mares, y no poseía una corona
tal vez por eso nunca le dije, que sólo la tierra habría de reclamarme…

Ella fue la única que amé… con sus perversos ojos verdes
en mí quedó el dolor, pero ella aceptó ser la única que sangre
en una sombría ciudad, encontré su corazón perdido
en ese momento era sólo una sombra, con el destino marcado…

En su tumba, algunos niños han dibujado con acuarelas
en el sur de este mundo, sus ojos se volvieron raíces
el viento arrasó con todo, sabiendo que no la seguiría
por eso el amor que duele en su esencia, pertenece al agua
y su alma se desliza en el mundo, en forma de rocío
porque sabe que solamente yo, continúo vivo en esta tierra…



Sólo una sombra.
Las lágrimas de un fantasma.

Todos los derechos reservados.

©2006

Invierno en las Montañas Grises.

Ella huyó de su hogar, una sombría tarde a comienzos de primavera
bailaba en las aguas del río, esperando con ansias la luz del día
los años la vieron huir con rumbo errante, en una pequeña barca
donde esperaba encontrar al amor… que había visto en sueños…

El tiempo la arrastró por las edades, para no dejar vestigios
su corazón no tiene dueño… su cama es de las piedras más frías
el silencio ha escondido su voz arrugada
donde se percibe la juventud, se siente la podredumbre del ayer…

Ella es un recuerdo… un mal sueño que nunca me deja
he visto sus manos pálidas, en las oscuras sombras
la luz una vez se desvaneció ante su energía
el invierno construyó una prisión de hielo para su frágil cuerpo
ella ha sucumbido ante el feroz paso de la vida
las grises montañas quedaron atrás… aquí ya nadie la recuerda o la nombra…



Invierno en las Montañas Grises.
Las lágrimas de un fantasma.

Todos los derechos reservados.

©2006

La canción de Agnes.

Al sentir de cerca el amor, comprendió que estaba lejos de casa
la esperanza creció en una enredadera, hasta su alma
yo la vi desnuda, en las sucias sábanas de un triste dormitorio
en las grises ciudades, dejó su hermoso perfume a madreselvas…

Sus besos errantes recorrieron todos los puertos del mundo
en Argelia, encontré una vez su alma, hoy desterrada
ella huyó con las palomas, sólo yo supe de qué estaba escapando
así nos volvimos a encontrar… en un cuento de una sola noche…

Ayer por la tarde, su cuerpo se perdió en un mar crepitante
cientos de mariposas se posaron en su mojado pelo oscuro
ella sabía que estaba muy lejos de la primavera
por eso creyó que el amor no la haría detenerse
en una piedra ensangrentada encontró el fin de su vida
el mundo llorará su ausencia… yo extrañaré sus besos…



La canción de Agnes.
Las lágrimas de un fantasma.

Todos los derechos reservados.

©2006

El mar se llevó todos sus sueños.

Nacida en las frías aguas del mar, lejos de lo oscuro de la selva
ella encontró en los cielos, tal vez toda la ternura
a través de los años, la tierra la mantuvo viva
los planetas se alinearon, haciendo brillar sus ojos terrestres…

En su cabello quedó la espuma que dejaron las olas
crecieron cientos de flores, sus lágrimas fueron las semillas
el dolor abrió en su cuerpo una herida profunda
el amor no pudo borrar los malos recuerdos que aún queman…

Las estrellas se reflejaron en sus labios de color turquesa
está oscureciendo en su tumba, en las lejanas colinas
ella al morir, supo que después del adiós, sólo el dolor persiste
y al fin, convencida de todo, duerme tal vez en otros brazos
yo permanecí en las sombras, para que el amor en ella descanse
el olvido es como un mar embravecido que se ha llevado todos sus sueños…



El mar se llevó todos sus sueños.
Las lágrimas de un fantasma.

Todos los derechos reservados.

©2006

Sentencia.

Encontré sus arrugadas manos en mis ojos, al despuntar el día
ella fue luz, el perfume de las rosas, en mi corazón abierto
la arena y el cielo, clamaban por su alma y su amargura
la muerte no opacó el brillo de sus labios color turquesa…

Su sentencia de muerte, estuvo en el vino de esa última copa
la noche resaltó sus enfermos ojos amarillos
el tiempo aniquiló los momentos en su historia, menos el amor
amor jamás sentido, que hizo que se entumeciera toda su alma…

En la tarde huyó, la noche la encontró demasiado sola
y el sueño le devolvió algunos recuerdos, de un cielo celeste
en el aire, la primavera dejaba un agrio perfume a madreselva
y así encontré una vez sus manos, al escapar ella volando
las cenizas ocuparon mis lágrimas, de un corazón que creí perdido
mientras sus alas se hacían más leves, al adentrarse más a las sombras…



Sentencia.
Las lágrimas de un fantasma.

Todos los derechos reservados.

©2006

En su fría boca.

Su corazón sombrío, lloraba desde su muerte, sangrando en una mesa
sus manos pequeñas aferradas inocentemente, a cualquier cosa
en su pelo de estrellas, aún se reflejaba un brillo diminuto
el tiempo convertirá todo en polvo, ella no sabrá cómo defenderse…

Ella encontró su triste final, cuando su tumba aún permanecía abierta
cientos de velas ardientes quemaron la belleza de sus manos
en un sueño incierto, me pareció ver sus ojos color de esmeralda
los caminos hechos, se olvidaron como un día cualquiera…

El aire a veces me deja su perfume
las olas me devolvieron su cuerpo lleno de sucia espuma
vi una noche, su sombra en la escalera
y me pareció verla moviéndose en una sucia fotografía
guardo una flor de su funeral en un viejo cuaderno
y un beso moribundo, que encontré en su fría boca…



En su fría boca.
Las lágrimas de un fantasma.

Todos los derechos reservados.

©2006

Sus lágrimas mojaron la tierra.

El amor amenazó con hacer llorar sus ojos púrpuras
en un sueño, vi sus huellas descendiendo por las escaleras
el tiempo cubrió su cama de neblina
en las blancas paredes, la sangre de su corazón desterrado…

Nadie escuchó su llanto en el viento, ni recordó su naturaleza
ella voló sobre miles de rascacielos, huyendo tal vez de las ciudades
yo escuché su nombre en la voz amarga de los desdichados
la nieve cubrió sus heridas, mucho antes que llegara el invierno…

El amor lastimó su boca he hizo que sangraran sus venas
dónde encontró el dolor de su vida, ella no recuerda dónde
un beso sagrado en la lluvia, antes de ser parte de la naturaleza
ella recibió al adiós, con una triste carta entre sus manos
una tempestad luego se llevo todo, donde el tiempo no llega
su perfume quedó en el aire… sus lágrimas mojaron la tierra…



Sus lágrimas mojaron la tierra.
Las lágrimas de un fantasma.

Todos los derechos reservados.

©2006

Ascención.

Su alma cantó la más bella canción al llegar el mediodía
sus pies se llenaron de arena, al permanecer lejos de las olas
y su pelo de fuego, fue cenizas con el tiempo y con el rocío
el amor una vez, fue para los dos, como una quimera…

Donde ella duerme, el sueño existe dentro de una piedra
y fue durante el dolor, el alivio de mi alma torturada
todo es la nada… donde estuvo su voz, sólo queda el silencio
y el mundo parece vacío, como si ella no existiera o hubiese llegado el invierno…



Ascención.
Las lágrimas de un fantasma.

Todos los derechos reservados.

©2006

Lejano.

Una noche oscura, en soledad, ella me habló de amor
en sus perversos ojos negros, la escasa luz reflejaba un profundo dolor
por eso buscaba redimir sus pecados, aún sabiendo de su corazón enfermo
tal vez por la esperanza de soñar… cuando todo el mundo está despierto…

Detrás de una tormenta, encontré escondidas sus alas
donde antes hubo un abismo, quizás hoy palpite su alma
y a través de cientos de momentos, supo tal vez que estaba enamorada
de quien no debía enamorarse… cuando despuntara el sol de la mañana…

Profundo como el amor, fue el pecado
sus alas se quemaron con el sol, los muertos se levantaron
el día del Apocalipsis, ella se aferró inconscientemente a mis manos
pensando que al aceptar el amor, el día de mi muerte, estaría remotamente lejano…




Lejano.
Las lágrimas de un fantasma.

Todos los derechos reservados.

©2006