viernes, 28 de octubre de 2016

Frío.

Fríos los huesos
el corazón infame avanza ya en paso lento
en busca de refugio, de refugio ajeno
en madrigueras humanas, tibios corazones
para calmar el alma que esta noche
reclama a gritos alimento
de compañero el viento
no busca refugio en el campo de heno
ha olvidado ya humanas razones
que justifiquen su estadía mortal
al buscar de los humanos el último aliento
aliento de vida
que se lleva dentro.
Sólo que ahora ha llegado tarde
la feliz familia yace en el suelo
con las cabezas colgadas en increíble vuelo
de cuatro cuerdas atadas al techo
sólo sabe que ya no hay tiempo
pues las antorchas se huelen en el viento
ahora sabe que sólo no es
en el mundo humano.
¿Qué será este sentir en mi pecho?



Frío.
La muerte y la oscuridad.

Todos los derechos reservados.

©2004

Flamígera.

Relámpagos, fuego y lluvia
iluminarán por la eternidad
nuestro oscuro camino.
La envergadura de la
sangre
que titila en el abismo
solamente renueva este
viaje
en el cual, putrefacto
camino por siempre junto
contigo.
Si en la estepa existiese
este podrido gusano
él llamaría a la luna etérea
la miraría estando postrado
frente a ella
y redimiría el por qué de
esta
hermosa cadena.
Resplandece del mar
bajo éstas, las
aguas oscuras y tranquilas.
La mística de esta mirada
perdida
sólo es el pensamiento de
este ser
que por más que sigiloso
respira
llama sin querer a tu
hermosa y
delicada sombra.



Flamígera.
La muerte y la oscuridad.

Todos los derechos reservados.

©2004

Cuarta parte: Flores del mal.

Después de mi llanto ya no queda nada, pues he visto las más vanas ilusiones convertirse en tristes y mundanos pensamientos... ahora las manos me duelen, están tiesas de tanto construir, de tanto destruir... mi espíritu triste esta roído por el horror que me rodea día con día... yo no busco, pues no encuentro... sólo me queda desear que mis devenires no se humedezcan con las aguas de la soledad... tal vez sea mi última degradación antes de que tus penas me aplasten y consuman mi conciencia.

Amo mi muerte... pero más amo la tuya.



Cuarta parte: Flores del mal.
La muerte y la oscuridad.

Todos los derechos reservados.

©2004

Tercera parte: El silencio de la luna.

... no es mi llanto ni mis súplicas, los que invocan a la Luna, es mi muerte la que la mantiene cerca de mí...

Amo mi muerte... pero más amo la tuya.




Tercera parte: El silencio de la luna.
La muerte y la oscuridad.

Todos los derechos reservados.

©2004

Segunda parte: Sórdidas penumbras.

Sórdidos pensamientos invaden mi ser, ¿es acaso el final del camino? , la desesperación que me causa el no poder, el no saber qué viene después, me inmoviliza, me harta, más ahora muchas dudas se clarifican, pues tengo la absoluta certeza de que jamás volveré a amar y de que jamás volveré a ser amada...

Amo mi muerte... pero más amo la tuya.




Segunda parte: Sórdidas penumbras.
La muerte y la oscuridad.

Todos los derechos reservados.

©2004

Primera parte: La muerte de uno mismo.

Qué puede ser peor que la de uno mismo, aceptarla y vivir con ella, significa la búsqueda constante de la resucitación, hasta entonces, no te amas, no amas ni te aman, y la vida se reduce a un sufrimiento total, pero esto no es eterno ni absoluto, siempre queda más...

Amo mi muerte... pero más amo la tuya.




Primera parte: La muerte de uno mismo.
La muerte y la oscuridad.

Todos los derechos reservados.

©2004

Guardián.

A una joven le han robado el corazón
él la cuida y protege como todo un guardián
y a cambio sólo pide que esté con él, que lo ame
esto no le es difícil, ya que hace lo que él le dicte
pues él es quien gobierna su cuerpo, mente y corazón.
Lo que daría ella por estar con esa persona
por estar entre sus brazos y no separarse jamás
y si él le pidiera venderle el alma al Diablo
se la vendería con tal de estar con él
si le dijera, déjame beber tu sangre
gustosa se la daba, pues él lo es todo
no le importa si nadie la quiere
sabe que él la ama y sólo con él es feliz.
Él y ella son como dos sombras en la noche
que se cuidan el uno al otro
se encontraron en un gran bosque cuando los dos estaban solos
y ahora que se encontraron son muy felices.
Ahora se los ve pasar por el mismo bosque
pero ya no están solos, se tienen el uno al otro
y por las noches al verlos, pareciesen ser un solo cuerpo.
Pasó el frío invierno en aquel bosque cubriéndolo todo de blanco
y todo parece estar muerto, menos una sombra
que carga con la pena de la muerte de su amada
a la cual llora por no poder besar nunca más sus labios
ni tocar su cuerpo
ahora sólo la mira en su tumba, y permanece velando su sueño eterno.
Él ahora duerme a su lado como una estatua helada
los dos han muertos y viajan los dos
a otro lugar en el que nadie los pueda alcanzar.




Guardián.
La muerte y la oscuridad.

Todos los derechos reservados.

©2004

Hielo.

Caminaba solo en la noche profunda, sin tiempo ni espacio
los sueños que tuve fueron de amor y pasión, y ahora se esfumaron
la visión del horizonte, es imposible, pero los ojos del águila me mostraron
todo aquello cuanto se podía ver...
La tierra en la que nací, está ahora muy atrás, y trato de encontrar el nombre
de Dios en mi corazón... Padre, guíame a la tierra de la eternidad...
Afuera de las aguas del frío y profundo océano, la tierras aparecen abriéndose
y liberándome... a lo alto, en las montañas el viento sopla helado y estremece
a los valles y bosques que, durante el día, ocultan las oscuridades de la noche...
La página está abierta... el capítulo continúa...
mis escrituras dicen muchas cosas, pero... a quién realmente le importará?
por años hice lo que debí hacer... pero en esta noche me escapé, para aprender
a andar por valles y montañas que me son desconocidas, para tratar de encontrar
la verdad detrás de ellos...
Cuánto más podremos vivir de ese modo en el que lo estamos haciendo?
cuando nuestro paso termine, el tiempo se habrá ido para siempre...
Puedes decirme si caminaste tú por estos valles?
puedes decirme si de verdad conoces el significado de la vida?
vivir, aprender, buscar... cuanto tiempo haga falta...
puedes verme? estás acercándote a mí? puedes observarme caminar peleando por el destino?
puedes decirme cuál es la gloria?




Hielo.
La muerte y la oscuridad.

Todos los derechos reservados.

©2004

Hechizo de vampiro.

Por un hechizo, me quedé
manos frías, rostro pálido
ojos oscuros y labios rojos.
Cómo sobreviviré?
con la eterna vida
y la eterna muerte
si soy incapaz de cazar...
Amor mío, dónde estarás?
me quitaron el sol
me quitaron la vida
me dieron la luna
me dieron las sombras
y la muerte viva...
Amor mío, dónde estarás?




Hechizo de vampiro.
La muerte y la oscuridad.

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©2004

En lo más recóndito del alma.

En lo más recóndito del alma, donde todo lo que queda es odio y un inmenso dolor, comienza el viaje sin retorno. Ahí, en la profundidad del pensamiento, sin puertas ni ventanas, está la barca que nos conduce a la muerte, a nuestra última morada en la eterna soledad.
Todos lo evitan y algunos lo hacen: tocar la última puerta al final del camino. Tras ella se esconde la libertad, nuestro verdadero anhelo.
Cuando logras obtener tu libertad, te sumerges en un mundo de belleza pura y vez a la muerte como la forma más sublime y exquisita de vida, no como en el fin.
El fin para mí, es vivir esta farsa, llena de mentiras y pesadillas. Vivir en su mundo podrido que me trata de aniquilar día con día. Su mundo, que me quiere arrastrar con él.
Este mundo, que nació siendo hermoso y ahora es tan repugnante como su dios de mentiras que los hombres adoran, me dio el coraje que quería para ser libre, me dio el odio que siento por él y por su gente.
Creen que soy estúpida, soñadora, ingenua, suicida, anarquista, satánica y también escoria. “No me importa lo que piensen de mí...”
... así soy feliz, no necesito disfrutar de la luz de un nuevo día, no necesito dar gracias por seguir viva.
Soy feliz sumergida en las sombras de la tristeza por este mundo y por mi alma maldita.
No quiero vivir en su mundo, no necesito de su maldita filosofía ni de su veneno.
Quiero que se olviden de mí y de todos aquellos que, al igual que yo, están hartos de su mentira.
Déjennos en paz.
Así quiero que muera mi vida y así quiero que viva mi muerte.




En lo más recóndito del alma.
La muerte y la oscuridad.

Todos los derechos reservados.

©2004