domingo, 17 de septiembre de 2017

Al costado de mi camino.

Pequeña, pero llena de grandeza
¿con cuáles personas conversas en tus sueños?
buscas al pequeño Duende Azul que perdiste
hace ya mil largos años.

Cuando sueles pasar por mi vida
sé que siempre me esperas al costado del camino
y cuando suelo verte los relojes se detienen
como antes, como hace miles de años.

Hoy traes un brillo extraño en los ojos
¿predijiste acaso que este día se llama Adiós?
yo traje una lágrimas, pensaba dejártela
pero la encontré antes de que comenzara a hablar.

Nadie más vendrá, quedará triste este lugar
aunque todos los días tengan algo de ti
pídele al cielo que te deje pedir un último deseo
sólo para nosotros dos.

¿Y con quién estarás desde ahora?
sólo con los pájaros, el silencio y la lluvia
mientras a un montón de kilómetros de sal
yo te escribiré otra vez.

Cuánto voy a extrañarte, no sabes cuánto
cuando no tenga con quien buscar mi destino
cuando como miles de años viejos atrás
te busque sentada en el costado de mi camino.




Al costado de mi camino.
Al filo de la eternidad.

Todos los derechos reservados.

©1997-1998

Ahora el apocalipsis.

Me arrojé al vacío de esta soledad
a través de tus ojos, de lo que creía real
pensé ahogarme en el mar de la desesperación
pero alguien me regaló un para de alas para poder volar.

Y ahora en mi interior llevo mitad cielo, mitad corazón
pienso en todo, incluso en que el destino puede cambiarse
yo voy a esperar a que termine este Apocalipsis
para volver a enamorarme.

Me perdí del mundo, de los niños, de soñar
y nadie me enseñó cómo regresar
usé las alas que tu ángel creo que me dio
y siguiendo las señales de tu alma, aprendí cómo volar.




Ahora el apoclipsis.
Al filo de la eternidad.

Todos los derechos reservados.

©1997-1998

Afuera en el frío.

Es de noche en la ciudad
y su soledad es la que habla con el viento
la lluvia tímida golpea mi ventana
estoy llorando detrás de un cristal
por tu amor y por todo lo que pudo ser...

Caen pequeñas estrellas desde el cielo
caen hasta dormir en mis manos
y entre el murmullo y el silencio de la lluvia
aún se oye una vieja canción de amor...

Sé que es la verdad
pero te siento y no puedo creerlo
y me llevo tus recuerdos a mis sueños
porque sé que estarás siempre
en los velos de la noche eterna
inquebrantable al frío que arrecia afuera...




Afuera en el frío.
Al filo de la eternidad.

Todos los derechos reservados.

©1997-1998