domingo, 24 de septiembre de 2017

Albedo.

Aunque jamás puedas escuchar mis palabras
aunque jamás te enteres que te amo
sin que pueda importarme la distancia...
siempre, desde aquí y en silencio
tus sueños y los míos, viajarán juntos por el viento...




Albedo.
Al filo de la eternidad.

Todos los derechos reservados.

©1997-1998

Alas pequeñas.

Dime cómo es soñar con Dios y así poder volar
te pregunto, señorita de pecas y antifaz
hoy vestida de hada que no puede flotar...

Tú, que hoy ríes, como ríen los ángeles
con las manos llenas de chocolate y acuarela
con un arcoiris en los ojos, al que tú le diste colores
volando con las gaviotas, lejos del país de los dolores...

Tus alas de hada, tus alas pequeñas que te llevaron al cielo
porque he visto tu alma descansando en una estrella
¿qué haremos ahora sin ti?
¿quién será la pequeña payasita que nos haga sonreír?
¿quién en invierno, nos pintará a la primavera en un papel?

Ahora en el Mar de la Tranquilidad, se ha desatado la tormenta
¿quién vendrá a calmarlo con una sonrisa?
si al menos las mismas alas pequeñas, te trajeran otra vez aquí
todos lo que te quieren volverían a sonreír
y tú, me devolverías las ganas de ser feliz...

Yo soy quien juzga al destino por ser tan cruel
porque aún percibo tu amable perfume a golosinas
pequeña hada de pecas y de antifaz
dile a Dios que al menos me devuelva tu mirada
porque con ella, aprendí a no llorar...

Dime, ¿qué haremos hoy sin ti?
¿tanto te necesitan que tus alas pequeñas te llevaron al cielo?
¿con quién volveremos a sonreír?
¿quién me escribirá en un papel “te quiero”?




Alas pequeñas.
Al filo de la eternidad.

Todos los derechos reservados.

©1997-1998

Al hombre desconocido.

Caminas, te detienes
mira todo lo que rodeas, mira tu tumba
vete y descansa
que este mundo ya no es tu carga...

Piensa, piensa como lo hacen los viejos
después que explote tu cabeza
piensa que sólo ves pasar gente extraña
piensa en tu locura y en tu vagancia...

¿Demencia?, nada de eso hay en tu corazón
no intentes cambiar a tu lado a la sociedad
como ellos intentan cambiarte de camino...

Levántate, que te vas sin avisar a nadie
fuiste como viviste, con la espalda encorvada
de creer que el mundo es sólo tu carga...




Al hombre desconocido.
Al filo de la eternidad.

Todos los derechos reservados.

©1997-1998