martes, 7 de noviembre de 2017

Todo respira amor... Blanca de los Ríos (1862-1956)

I


Todo respira amor: la mariposa
se sacia de perfumes y de luz;
ebrios de aromas los insectos vuelan
vacilantes, temblando en el azul.
Las ramas de los árboles se besan?
¡Qué más himno, Señor, que el mes de abril!
¡Hasta en la charca resplandece el cielo
y hasta en el fango inmundo ama el reptil!
Cuando los cielos y la tierra brillan
rebosando de músicas y amor,
siento un dolor tan grande como el mundo:
¡Tengo celos de toda la creación!

Realidad, terrible azote. Blanca de los Ríos (1862-1956)

IV


Realidad, terrible azote
del alma que mundos crea
con ese eterno don Quijote
que sueña su Dulcinea.
Soñar? ¡donosa locura!,
soñar que un ángel se encierra
en la pobre vestidura
que ha de podrirse en la tierra.
Despertemos? -¿Qué es la vida?-.
-Festín de cuervos hambrientos-.
-¿Y el alma?-. Hambrienta rendida
que devora sentimientos-.
-¿Y el cielo?-. El espacio?, nada-.
-¿Y Dios? ?El vano anhelar
de la humanidad cansada-.

Mientras tú. Bessy Reyna.

Mientras tú
llega a la casa,
abres una cerveza,
observas la televisión
mintras tú
te acomodas en tu sillón de siempre
comentas lo duro que se pasa en la oficina
ocultas la veces que le propusiste a la
secretaria una cita
las veces que con tus compañeros en el café
piropeaste a las mujeres
mientras tú
decides a cuál bar irás hoy
o te sumerges en el comercial y esperas la cena
ella
trata de olvidarse de los piropos de mal gusto
que soportó camino al trabajo
de las proposiciones del jefe y los clientes
ella
trata de preparar la cena
arreglar la casa
sonreír a los niños
y pretender que tus escapadas
son un juego pasajero
que tus caprichos son un juego pasajero
y que a pesar de todo ella es una
Señora feliz.