martes, 10 de abril de 2018

La leyenda de la Llorona.



La leyenda de la Llorona es una de las más famosas eyendas mexicanas, que ha dado la vuelta al mundo, se trata del personaje de una mujer, la cual tiene sus orígenes desde el tiempo en que México fue establecido, junto a la llegada de los españoles.

Se cuenta que existió una mujer indígena que tenía un romance con un caballero español, la relación se consumó dando como fruto tres bellos hijos, a los cuales la madre cuidaba de forma devota, convirtiéndolos en su adoración.

Los días seguían corriendo, entre mentiras y sombras, manteniéndose escondidos de los demás para disfrutar de su vínculo, la mujer viendo su familia formada, las necesidades de sus hijos por un padre de tiempo completo comienza a pedir que la relación sea formalizada, el caballero la esquivaba en cada ocasión, quizás por temor al qué dirán, siendo él un miembro de la sociedad en sus más altos niveles, pensaba mucho en la opinión de los demás y aquel nexo con una indígena podría afectarle demasiado su estatus .

Tras la insistencia de la mujer y la negación del caballero, un tiempo después, el hombre la dejó para casarse con una dama española de alta sociedad. La mujer indígena al enterarse, dolida por la traición y el engaño, totalmente desesperada, tomó a sus tres hijos, llevándolos a orillas del rio, abrazándolos fuertemente con el profundo amor que les profesaba, los hundió en él hasta ahogarlos, para después terminar con su propia vida al no poder soportar la culpa de los actos cometidos.

Desde ese día, se escucha el lamento lleno de dolor de la mujer en el río donde esto ocurrió. Hay quienes dicen haberla visto vagando buscando desesperada, con un profundo grito de dolor y lamento que clama por sus hijos.

La culpa no la deja descansar, su lamento se escucha cerca de la plaza mayor, quienes miran a través de sus ventanas ven una mujer vestida enteramente de blanco, delgada, llamando a sus hijos y que se esfuma en el lago de Texcoco.




La verdadera historia de la Llorona.

En muchas partes de Latinoamérica, se conoce la historia de la leyenda de la Llorona. Sin embargo, la tradición nos indica que la nación que recogió la verdadera crónica de lo que ocurrió con esa famosa mujer, fue nada más y nada menos que México.

En dicha narración se señala que se trataba de una dama que recorría las calles de los pueblos a altísimas horas de la noche, persiguiendo un solo objetivo; el localizar a sus hijos extraviados.

Algunos rasgos inherentes a este personaje son, por ejemplo: el largo vestido de color blanco o su espesa cabellera de tono azabache.

Por otra parte, hay versiones de la llorona en las que algunos historiadores prehispánicos señalan que esta serie de mitos sobre fantasmas que se dedican a espantar a los “vivos”, se originaron mucho antes de la llegada del ejército español.



¿Cuál es la verdadera historia de la Llorona?

Retomando lo señalado en el párrafo anterior, mencionábamos que los aztecas ya hablaban de la Llorona como una representación metafórica de sus principales deidades. De ese modo, en algunos pasajes se le denomina como Cihuacóatl o Coatlicue.

La gente que vivía en Texcoco a inicios del siglo XVI, dijo en varias ocasiones que el alma de Cihuacóatl se aparecía por las veredas. Pronto, los chamanes de aquella época, quienes, dicho sea de paso, poseían conocimientos acerca de la astronomía aseguraban que esta clase de fantasmas, debían ser tomados en cuenta como parte de los sucesos funestos que estarían a punto de padecer los aztecas.

Todas esas interpretaciones no dejaban al gran Moctezuma conciliar el sueño, pues dentro de él sabía que pronto la grandeza del pueblo mexicano caería ante los invasores ibéricos.

Sin embargo, otros de los sacerdotes tenían una visión opuesta acerca del surgimiento de aquella misteriosa mujer vestida de blanco, pues aseguraban que Cihuacóatl había salido de entre las aguas, no para avisarles a los aztecas que estaban perdidos, sino que se prepararan para la batalla.

Posteriormente, en el instante en el que la conquista se consumó, los clérigos españoles continuaron escuchando esas leyendas en las que se señalaba que una mujer vagaba por las noches sin rumbo fijo.

Entre los principales promotores de este tipo de historias de terror no debe dejar de señalarse a Fray Bernardino de Sahagún, pues fue él quien se encargó de acomodar los elementos de la mitología azteca en esa historia, para que todo estuviera a favor de España.

Por ejemplo, se cuenta que este hombre les dijo a los indígenas que pronto llegarían hombres de tierras lejanas que paulatinamente acabarían con la ciudad de Tenochtitlan, así como con sus gobernantes.

Lógicamente, los evangelizadores sabían que el ejército comandado por Hernán Cortés sería la pieza fundamental que consumaría la conquista de ese territorio.

Y es que no solamente fueron varias batallas las que se libraron, sino que los europeos también trajeron al nuevo continente una serie de epidemias y enfermedades que eran completamente desconocidas en este territorio y que ocasionaron que miles de personas murieran sin remedio.

Por último, la verdadera historia de la llorona, inició como un relato de espantos, cuyo propósito primordial era el de asegurar que la gente que era politeísta, se convirtiera de inmediato al catolicismo.

En la actualidad, la gente de los pueblos cree que cuando el reloj marca las 12:00 de la noche, aparece una mujer vestida totalmente de blanco, con la cara tapada por un velo sumamente delgado.

Algunos de los testigos se atreven a aseverar que ella sale invariablemente del oeste y se dirige hacia el norte, serpenteando por todas las calles de la ciudad. Unos dicen que camina, mientras otro sector asegura que flota.

No obstante, algo en lo que todos coinciden es en la serie de lamentos terroríficos que emanan de su boca. La frase más conocida de todas es aquella que dice así: ¡Ay, mis hijos!