jueves, 26 de abril de 2018

Los lugares prohibidos. Carlos López Degregori.

El horno
porque allí guardan los zapatos de mi padre.

La cama
porque hay duendes debajo
y han cavado una mina
sólo para extraer respiración.
Con el sol hallaba sus restos, sus guijarros
y aprendí que el placer
y la arena son metáforas.

Un guisado de coles que mi hermana envenenó.

El caballo devastado
sus relinchos y galope sin región
bajando con furia por la acequia.
Todo un año no escuché
leía El Tesoro de la Juventud
me masturbaba
como se riega la curiosidad
o lo invisible.

Siniestra
una caja de cristal
que todavía conservo.

Una impecable educación.

El cabello de mi prima Lucía
tres noches durmiendo una manzana
para hechizar a quién.
Las ciento ochenta perlas del collar de mi madre.
Las tijeras de Ramiro el peluquero.

El pozo
el siervo
el sapo.

Demasiado tiempo para escribir pocos poemas
para ser esencial:

La poesía abusa del más fuerte.