martes, 17 de abril de 2018

Poemas II. María Clara González.

Nosotros.

Tu olor a hombre
pasea por mi cuerpo
Tus manos ásperas
calientes
seguras
Mi abandono mi éxtasis

El tuyo

De "Pulso interno"







Olvido.

Por fin crucé la puerta
que confunde
recuerdos con cenizas
Tu silueta se yergue
ante mí
estática
vacía

Hoy

ya me fue imposible
recobrar tu sonrisa

De "Pulso interno"







Ovación.

Este manantial de caricias
no morirá jamás

Será -después de la partida-
paloma
viento
incienso
arena de desierto

De "Pasajeros del viento"







Pacto.

Por si acaso llovizna por tu calle
y quieres secar tu cuerpo
entre mis brazos

Por si el silencio te acomete
y recuerdas el lenguaje extraño
que aprendiste a mi lado

Por si regresas
a humedecer de lunas los recuerdos

Por si el trópico te reclama impaciente
entre sus verdes

O por si acaso es de noche en tu morada
dejaré la puerta abierta

De "Pasajeros del viento"







Poema del desencanto.

Una tarde cualquiera
con la brisa
llegó para quedarse

Me tomó de la mano

Buscó abrigo
en mi sangre
se prendó de mi piel
perfumó mi tibieza

Con su soplo de hielo
me consume

De "Pasajeros del viento"







Quédate en mí.

Ya no luches contigo
guerrero trashumante
Quédate en mí

Escucha la canción
que susurran mis manos y mis senos

Aprisiona la ternura
Apacigua mi arena
ansiosa de mar

De "Pasajeros del viento"







Súplica.

Por hoy
dame la mano
para engañarme

Dame tu cuerpo
para saciar mi sed

Por hoy
sólo por hoy
enséñame a mentir
como te mientes
cuando repites

que únicamente el vuelo
de un ave migratoria
te une a mí

De "Pasajeros del viento"








Trovador.

Tu guitarra y tu canto
aceptan su destino

Tu sangre
galopa por el tiempo
en busca de mi vientre

Tu palabra

se aleja

De "Pasajeros del viento"








Unción.

Borras cicatrices
y ese dolor antiguo
-casi tormenta-
se refugia azorado
en el olvido

De "Pasajeros del viento"