jueves, 14 de febrero de 2019

Leyenda de Baby Laugh Lot (Argentina)



Fue en los 80´s cuando la muñeca tan deseada por todos salió, era la Baby Laugh Lot, una linda muñeca que se mecía sin parar al tiempo que una carcajada salía de la muñeca, era lo que cualquier niña en edad de muñecas y juguetes podría desear.

Pero de repente, toda la publicidad y mercadotecnia paró, los anuncios tan divertidos (o así parecía) dejaron de salir en televisión, algo raro pasaba a algunas niñas, que la producción de la muñeca cesó, era como si nunca la hubieran creado, que de la faz de la tierra habían sido eliminados.

Ahí creció la leyenda de Baby Laugh Lot, de la cual nace este relato, y fue de una dama que compartió su experiencia, cuenta que una vecina pudiente, que era su amiga, la muñeca de moda le compraron, sin querer compartirla, la vecina se había obsesionado, a tal grado que no salía de su recamara, y todo el día imitaba la risa de su muñeca.

A tal grado que cuando quisieron quitarle la muñeca, algo mal la había ya atacado, le empezaron ataques de risa, se mecía como si estuviera en una mecedora, no hablaba con nadie, se estaba volviendo loca.

Y loca murió, nadie supo cómo o porqué pero le atribuyeron todo a una adicción a la muñeca, pero no era la única niña que pasó por eso, a muchas más les pasó lo mismo, los padres de la vecina, le dejaron sin pensar las consecuencias, la muñeca en la casa de mi madre, para regalármela a mi, pero como yo vi a la que era mi amiga y veía como la muñeca estaba en una repisa viendo como la niña se moría, sentí que todo era culpa de ella, y ahora me lo haría a mí.

Tomé la muñeca y la metí al desván, no la quería ver, ni quería que me pasara lo que a mi vecina, ya por las noches escuchaba a lo lejos, las carcajadas de la muñeca y sentía en el techo como se mecía, le pedí a mi madre que la regalara o la quemara, que no la quería, pero al ser un regalo mi madre se negaba, así que tome la decisión de hacerlo por mi cuenta, tomé alcohol del botiquín y la rocié, ya no se escuchaban risas, solo lamentos como si la muñeca sintiera las llamas que la consumían, mi madre fue testigo, y me pidió perdón, ahora sabemos que esa muñeca tenía una maldición.