jueves, 18 de abril de 2019

La leyenda de La Llorona. (Venezuela)



Se le dio el apodo de la “Llorona” a una chiquilla venezolana que quedó perdidamente enamorada de un soldado. De ese romance nació una lindísima niña.

Sin embargo, al enterarse de lo sucedido, el militar se negó a hacerse cargo de ambas y la muchacha quedó sola a cargo de la criatura. Se dice que el llanto de la infanta era tan fuerte que su madre llegó a tener los nervios de punta. Por tal razón, un día la mujer acabó matándola con sus propias manos.

Minutos después la muchacha recobró la conciencia y se dio cuenta de lo que había hecho. Fue entonces cuando comenzó a llorar desesperadamente. Sus alaridos atrajeron a sus familiares, quienes al notar lo que había sucedido, le lanzaron una maldición.

Posteriormente ella dejó su casa y se fue con dirección al llano en donde se perdió para siempre, hasta que se convirtió en un espíritu. Se sabe que ella se dedica a robar a los niños que están lejos de su casa o que se encuentran solos en el campo.

De acuerdo a lo que se cuenta por ahí, la época del año en donde más se aparece la llorona es en primavera (concretamente, comenzando la Semana Santa).

Su representación clásica es la de una jovencita de tez morena, con cabello largo y negro. Se encuentra vestida con una bata blanca y encima una capucha de color negro.

En algunas ocasiones se le puede ver sosteniendo lo que pareciera ser un recién nacido, aunque sólo se trata de una ilusión. También una de las frases que repite con mayor frecuencia es la de: ¡Mi Hija, mi hija!

Las madres venezolanas de épocas anteriores asustaban a sus hijos que se portaban mal, diciéndoles que si no obedecían las reglas del hogar le llamarían a la Llorona para que se los llevara para siempre.